Andalucía

Un grupo de expertos elaborará un plan para restaurar las balsas de fosfoyeso en Huelva

La restauración de las balsas de fosfoyeso debe abarcar las 1.200 hectáreas de marismas onubenses que han sido ocupadas a lo largo de los años como depósito de residuos por parte de Fertiberia y Foret. En ellas se incluyen también las zonas que fueron restauradas pero que, según un reciente estudio de la Universidad de Huelva, siguen vertiendo contaminantes a la Ría. Ese es el planteamiento que los integrantes de la Mesa de los Fosfoyesos hicieron su reunión de ayer, en la que se acordó que un comité de expertos analice la situación de esa superficie y el proyecto presentado por Fertiberia para regenerarla. El encuentro de ayer dio continuidad a la última reunión tras doce meses en blanco: en septiembre de 2014 ya se decidió encargar a un grupo de expertos el estudio del proyecto presentado por la compañía de fertilizantes.

Ayer se dio un paso más al ampliar a las 1.200 hectáreas de terreno el análisis de la situación. La reunión de la Mesa se celebró un día después de conocerse el trabajo del investigador Rafael Pérez-López, en el que se ha detectado que las cuatro zonas en las que están divididas las balsas están lixiviando contaminantes como arsénico, cadmio, uranio y zinc, incluidas las zonas 1 y 4, ya restauradas. En concreto, el estudio ha detectado un punto de fuga en las Marismas del Pinar (zona 1 de las balsas) y varios en Marismas de Mendaña (zona 4), además el trabajo encuentra numerosas salidas de borde en las zonas 2 y 3 .

Los participantes en la reunión apostaron por extender el trabajo de los expertos. De esas 1.200 hectáreas, 720 están incluidas en la concesión de uso del dominio público marítimo-terrestre que le fue retirada a Fertiberia y otras 450 corresponden a las Marismas del Pinar, ya revertidas al Estado.

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