La gestión andaluza de los trenes de cercanías, una demanda política que se reactiva
Accidente en Adamuz
La crisis ferroviaria aviva las demandas del Parlamento andaluz que reclama más competencias desde 2023
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Septiembre de 2019. El entonces denominado Ministerio de Fomento decidió apostar por la vía AVE y dejar de lado la red de ancho convencional para Andalucía. Defendía entonces que era más moderna, más cómoda y más rápida. Se suprimieron trenes Alvia y de Media Distancia que comunicaban las capitales andaluzas.
En 2022, el mismo ministerio alegaba criterios de demanda para poner en servicio o retirar determinadas líneas; había que compaginar el servicio público con hacerlo medianamente rentable, y había líneas con pocos viajeros. Una decisión política que levantó la polémica y espoleó a la entonces consejera de Fomento de la Junta, ahora alcaldesa de Granada Marifrán Carazo, a plantear una propuesta original. La gestión compartida de la Red Ferroviaria de Interés General junto al Estado para complementar y mejorar los trenes que Renfe no ofrecía; todavía no se había producido la liberalización de las infraestructuras y la oferta privada.
Un estudio encargado por la consejera planteaba una red de trenes que unía las principales ciudades andaluzas en viajes de menos de una hora de duración, un plan que incluía a las ocho capitales más Jerez, Marbella o Antequera. Su propuesta pasaba por poner en servicio trenes intercity a través de un operador privado.
Se inició una cierta negociación política que no avanzó. Uno de los motivos principales fue las grandes inversiones que se necesitaban. Y, entonces, los intereses del ministerio cambiaron. Porque el PSOE firmó con ERC un pacto para la investidura de Pedro Sánchez en noviembre de 2023 que incluía entre otras cosas el traspaso de las Cercanías a la Generalitat de Cataluña.
¿Era la primera vez que se planteaba? Por supuesto que no, desde los años dos mil estaba encima de la mesa de los diferentes gobiernos catalanes; era una demanda recurrente, más política que técnica, que también tuvo su recorrido en Andalucía. Parece ahora que la confrontación con Cataluña como manera de defender la identidad andaluza la ha inventado Juanma Moreno pero nada más lejos de la realidad.
Manuel Chaves usó el mismo recurso muchas veces durante sus gobiernos. Y, en ambos casos ha servido para plantear un contrapeso territorial en España, provocando así un cierto equilibrio. Fruto de estas políticas y, por si acaso, Andalucía tiene una Ley de Servicios Ferroviarios del año 2006 que regula la prestación de este servicio así como la construcción y administración de infraestructura de competencia autonómica.
El Estatuto
Una ley que se ampara en el artículo 64 del Estatuto de Autonomía para Andalucía que detalla que corresponde a la comunidad autónoma la competencia exclusiva sobre “la red viaria de Andalucía, integrada por ferrocarriles, carreteras y caminos, y cualquier otra vía cuyo itinerario se desarrolle íntegramente en territorio andaluz”.
Sin comunicaciones
El grave accidente de Adamuz ha dejado a Andalucía completamente incomunicada con el resto de España, además de otras muchas incidencias en la red ferroviaria que une Sevilla con Huelva, las últimas ayer mismo, entre otras cosas. Se han evidenciado las graves carencias de la red andaluza: Hay pocas vías que no vertebran a la comunidad autónoma. Eso al margen de su estado de conservación y de las conclusiones definitivas a las que llegue a la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).
En este escenario, todos los grupos políticos del Parlamento andaluz, excepto Vox que no quiere el desarrollo del Estado Autonómico, reclaman la urgencia de abrir un debate sobre el modelo de gestión del transporte ferroviario.
El PP presentó una proposición no de ley en el Parlamento en noviembre de 2023, aprobada por unanimidad por cierto, en la que se pedía la “revisión urgente” del mapa ferroviario de Andalucía con el fin de alcanzar la total interconexión entre todas las provincias. Se reclamaba especial atención a las de Huelva, Jaén, Almería, Granada y el Campo de Gibraltar.
El argumento sigue vigente y se le suma el de proximidad; todos los partidos coinciden en que la gestión cercana de los servicios públicos mejora la calidad y la eficiencia de los mismos. O, al menos, sirve para atender los objetivos políticos que pasan no sólo por vertebrar Andalucía. La lucha contra la despoblación necesita inversiones en las comunicaciones y los trenes son una vía también de desarrollo económico. El PP andaluz tiene clara su demanda. Quiere las competencias para Andalucía de la red de cercanías “en perfecto estado de revista” y con el dinero correspondiente para su gestión, asegura el portavoz parlamentario popular Toni Martín. Como Cataluña está reclamando los Rodalies a pesar de la polémica enorme que los rodea en los últimos tiempos por los defectos en el servicio.
Desarrollo estatutario
El PSOE coincide en la necesidad de pedir las competencias sobre la red de cercanías de Andalucía pero plantea un objetivo más amplio. Ángeles Férriz explica a este diario que esta demanda necesita abrir un debate en la Comisión de Desarrollo Estatutario del Parlamento de Andalucía. “Las competencias no son un arma arrojadiza contra el Gobierno central”.
Antonio Maíllo, candidato a la Junta de Por Andalucía, plantea un cambio de modelo eliminando la duplicidad Renfe-Adif y “ahí es donde hay que replantear la asunción de competencias del ferrocarril en Andalucía”. Su modelo es el del País Vasco, con la empresa pública de transporte ferroviario Euskotren.
Adelante Andalucía reivindica su papel en la demanda de estas competencias. Hace dos años presentaron en el Debate del Estado de la Comunidad una propuesta de resolución para pedir la gestión del cercanías con el fin de poner en marcha una red que conectase todas las ciudades de más de 50.000 habitantes. Propuesta que se aprobó y también sigue vigente. “El problema en Andalucía no es que haya retrasos, es que no hay cercanías y la única forma de cambiar la situación es que las competencias sean andaluzas”.
Las demandas políticas van aparejadas a las de la sociedad. Un último dato: La Mesa del tren de Almería pide un cercanías en el Bajo Andarax
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