“El mundo clásico nos ofrece un conocimiento del pasado, del presente y del futuro”

Contenido ofrecido por Alberto Villagrán

Una entrevista de Marco A. Velo con el doctor en Filología Clásica Francisco José Morales Bernal

Francisco José Morales Bernal, Doctor en Filología Clásica.
Francisco José Morales Bernal, Doctor en Filología Clásica.

28 de enero 2025 - 05:00

Pregunta.¿Cómo nace su vocación por la cultura clásica?

Respuesta.A poco que se tenga contacto con el mundo clásico, es inevitable quedarse prendado. Pero es de vital importancia también la labor de los profesores. Yo he tenido la suerte de haber contado con grandísimos maestros que supieron transmitir no solo su conocimiento, sino también (lo cual es casi más importante) su amor por el mundo clásico. En mi caso particular, no puedo dejar de mencionar a Francisco Antonio García Romero.

P.¿Qué ofrece al público del siglo XXI el conocimiento del mundo clásico?

R.Un conocimiento del pasado, del presente y del futuro. Quiénes fuimos, quiénes somos y quiénes seremos. Parafraseando a Tucídides, es una “posesión para siempre”.

P.El catedrático de Filología Griega Jesús de la Villa comentó que la comunidad de clásicos, “pese a estudiar cosas antiguas”, es extremadamente innovadora”, en tanto tratáis de hacer valer vuestros conocimientos para su eficiencia en la sociedad actual. ¿Corrobora usted esta afirmación?

R.Totalmente. El ser original es, en sentido estricto, volver al origen. En un mundo dominado por el utilitarismo inmediato, el humanismo y estudiar a los clásicos es un acto de rebeldía. Además, conocer esto permite conocer los códigos del mundo actual, porque, a fin de cuentas, los seres humanos siempre hemos hecho las mismas cosas. Hace poco, viendo unas imágenes actuales de un padre separándose de su familia para ir a la guerra al este de Europa, recordé la hermosísima escena de la Ilíada donde Héctor se despedía de Andrómaca y su hijo Astianacte. Sobre esto, como sobre todo, ya nos advirtieron los antiguos. En nosotros está saber escucharlos.

P.Este martes 28 usted dicta una ponencia en la Real Academia de San Dionisio -enmarcada en su anual ciclo ‘Jerez siempre’- cuyo contenido en parte se basa en la presentación in situ del libro ‘Poesía neolatina en Jerez de la Frontera (siglo XVII)’, editado por Peripecias Libros, y que los asistentes podrán adquirir tanto antes como al término de la conferencia. Francisco Antonio García Romero ha escrito al efecto un prólogo no galeato, es decir, “que no tiene que ponerse casco para defender las interesantísimas líneas de esta obra: se defienden y se justifican por sí solas”. ¿Su trabajo responde a una aportación inédita hasta la fecha?

R.En cierto modo, pero el camino lo han desbrozado otros antes. De mi formación en Cádiz aprendí lo que es el latín humanístico y cómo funciona; en Madrid, en el grupo BECLaR de la UNED, tuve la oportunidad de estudiar las ediciones de los clásicos latinos en España. Sabía que sobre Jerez y su entorno se habían hecho y se hacían magníficos trabajos sobre epigrafía, arte, literatura, economía, etc., pero vi que había una parcela poco tratada, la del latín y el humanismo. Así que decidí aplicar lo aprendido y empezaron a salir noticias, libros y autores.

P.¿Qué diferencias y equivalencias podemos establecer entre el latín renacentista, el latín humanístico y el neolatín?

R.El latín renacentista, en oposición al latín medieval, era fruto del afán restaurador de devolver el latín a su forma “pura”; el humanístico, más dado a acoger influencias externas, abarca un periodo más amplio que llegó prácticamente hasta el Romanticismo; el neolatín engloba todo el latín post-medieval: desde el Renacimiento hasta hoy día, ya que, en efecto, se sigue utilizando como vehículo de comunicación en prestigiosas instituciones como la “Accademia Vivarium Novum” de Italia.

P.¿Qué cambios trajo la imprenta a finales del siglo XV en cuanto a la propagación de formas textuales?

R.Si comparamos, la imprenta en su tiempo fue para lo que nosotros es internet. Lo que antes se reducía al atomizado mundo de los manuscritos y del scriptorium medieval, de repente con la imprenta eclosionó, y miles de ejemplares de miles de ediciones fueron dispersándose por el mundo: el humanista, al contrario que los heroicos filólogos medievales, tenía ahora a mano una infinidad de versiones de una misma obra.

P.¿En qué consistió el concepto de “latín de laboratorio”?

R.Es un término acuñado por el profesor Maestre. Se refiere a una técnica de composición humanista según la cual el poeta se sirve de expresiones y construcciones de la literatura clásica para elaborar su propio texto, como el pintor se sirve de los colores para pintar un cuadro.

P.Háblenos de Diego Pérez Machuca de la Fuente…

R.Su célebre apellido nos da idea de su origen familiar. Fue sacerdote en Arcos, en San Pedro. Estuvo muy vinculado a Jerez y hubo de tener más que regulares aficiones literarias, pues organizó un certamen poético en 1640 y dedicó unos versos latinos a Gamaza Romero, primer historiador de la villa arcense.

P.¿Qué podemos decir de Blas de Suero?

R.Sabemos que fue un médico sanluqueño afincado en Jerez en el XVII, hermano del cartógrafo Miguel Suero. Fue amigo también de otro afamado doctor de la época, Duarte Núñez de Acosta, a quien dedicó unos versos en latín.

P.¿Quién fue Duarte Núñez de Acosta?

R.Fue, desde luego, un personaje singular. Era portugués de nacimiento, aunque ejerció como médico en El Puerto y Sanlúcar, y publicó en Jerez varios tratados médicos (curiosamente se publicaban por entonces numerosos libros sobre medicina en Jerez) en los que incluyó algunos poemas latinos contra sus enemigos. Tenía una lengua afiladísima y no faltaba su aportación en ninguna polémica.

P.¿Los poemas neolatinos que usted aborda nos dicen mucho más de lo que contienen sus versos?

R.Así es. Más allá de su valor literario, nos sirven de documento histórico: nos dicen qué se publicaba, qué se leía y de qué se discutía en el Jerez del siglo XVII. Historiografía, literatura, religión, ciencia… No se puede negar que Jerez se adentró de lleno en el movimiento humanista.

P.¿Qué desearía añadir?

R.Solo gracias; y recordar lo dicho por uno de los pocos sabios que en el mundo han sido: somos humanos, y nada de lo humano debería sernos ajeno.

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