La Caleta, huérfana en el último adiós al genial Paco Alba
Aco Alba Medina ha muerto. En La Caleta, huérfana ya de sus mejores piropos, se embarcaron ayer, para acompañarle, más de veinte años de coplas a Cádiz, que para eso estaba allí anclada, esperando, 'una barquilla con una gracia en la quilla que pa qué te voy a contá'. Camino del Puerto, el vapor evocó, más tristes que nunca, 'sus viejos sueños, sueños marineros', que eran su alegría.
Y las calles y las gentes y las cosas de Cádiz, a las que él supo dar, con voz y manos de comparsistas, pedazos de una vida, se han quedado dormidas, sin saber qué hacer ni qué decir, porque Paco Alba, que tantos y tantos ensayos dirigió, que tanto enseñó, olvidó enseñar a la ciudad de sus coplas, a las coplas de su ciudad, la forma de decirle adiós".
Por la tarde recibió sepultura en nuestra capital el cadáver del que fuera famoso comparsista.
Desde su domicilio, en la calle San Salvador, hasta la parroquia de San José, el féretro fue llevado a hombros por familiares y comparsistas.
El sepelio constituyó una auténtica manifestación popular de duelo por tan irreparable pérdida para Cádiz. Asimismo numerosas coronas de agrupaciones, Comisión Municipal de Fiestas y otras entidades eran llevadas por amigos del coplero.
En el templo se encontraban el alcalde accidental de la ciudad, Vicente del Moral Alonso, José María Pemán, Jerónimo Almagro; los ediles Manuel de Diego Moreno, Manuel Marrero Ortega, Rafael Parodi Cebada y el presidente del jurado del Concurso de agrupaciones, Francisco Alarcón Daza.
Tras la ceremonia religiosa -el templo se encontraba totalmente abarrotado de fieles-, la mayoría acompañó al féretro hasta el cementerio, donde se despidió el duelo integrado por los hijos de Paco Alba y otros deudos, así como por los compañeros que formaban su famosa comparsa.
La muerte del genial autor carnavalero supuso una impresionante expresión popular de duelo por el adiós de un hombre que supo llegar a lo más hondo del sentir gaditano con sus coplas, su inteligencia y su corazón enamorado de la Tacita de plata.
La muerte del carnavalero Paco Alba ha provocado un aluvión de notas y artículos de pesar en las páginas de este Diario.
16 de enero de 1976
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