Flora insólita en un desierto de piedra
burren
En toda su desolación, el desierto de piedra caliza que es el Burren nos muestra hasta qué punto puede llegar a erosionar el medio la acción humana. Sin necesidad de Revolución Industrial y con la única arma de sus pacientes ovejas, los hombres prehistóricos redujeron a hueso lo que fue tierra fértil. La planicie reúne, sin embargo, numerosos monumentos megalíticos y especies de flora ártica, alpina y mediterránea. Su subsuelo está, además, horadado de cuevas -entre ellas, la Aillwee Cave, abierta al público-.
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