Libros de cine Cine para leer y regalar

  • 2020 se cierra con una amplia oferta de libros de cine repartidos entre pequeñas editoriales y colecciones especializadas como Signo e Imagen (Cátedra) y Shangrila.

Salvo para Woody Allen, cuyas memorias (Alianza) han sido todo un best seller, no corren buenos tiempos para los libros de cine y, sin embargo, se siguen editando, labor que descansa cada vez más en atrevidos y apasionados francotiradores o en colecciones especializadas de largo recorrido.

De entre los primeros, pocos con mejor ojo, criterio y gusto que Athenaica, que puso este año en circulación un maravilloso e insólito libro, Ozu, Multitudes, en el que Pablo García Ganga, reputado cortometrajista y futuro inmediato del cine español (y europeo), extrae oro puro de cada una de las imágenes seleccionadas (no necesariamente la más bella o la más elocuente) de cada uno de los 37 filmes que se conservan del maestro japonés en un intento poético, lúdico y evocador de aprehender sus esencias, sus temas o señas de identidad a partir de un pequeño gesto o detalle, un espacio-tiempo congelado que se revela bajo su mirada atenta, su capacidad asociativa y su lúcida escritura.

También es un gran pequeño libro, por sus cualidades literarias y su refutación de cierta mitología en pleno proceso de transformación, Contra la cinefilia, de Vicente Monroy, editado por Urgentes, un particular recorrido por la teoría y la crítica cinematográficas que desentraña sus principales caminos y tendencias para desembocar en un presente en el que la pasión se confunde con la patología y el exceso de títulos y textos no siempre deja ver el árbol primordial de esa fe en el cine que tiempo atrás movió masas e incluso montañas. 

Un tercer título marginal también llama nuestra atención: se trata del guion de Sans Soleil, de Chris Marker (Mula Plateada), si acaso uno de los mejores filmes-ensayo, diario de viajes y espigueo de imágenes y sonidos ensamblados en una reflexiva forma musical de la que nos llega aquí su hermoso esqueleto literario que se revela ahora también como prosa lírica de primer orden. La modesta edición cuenta además con el extraordinario estudio previo sobre el cineasta a cargo de Isaki Lacuesta, gran conocedor de su obra.  

Son ya más de 30 años de actividad los que acompañan a la colección Signo e Imagen de la editorial Cátedra como gran refugio de calidad y rigor en la publicación de estudios, ensayos o libros monográficos sobre cine y audiovisual, y 2020 no ha sido una excepción de regularidad en su catálogo. Juan Pedro Quiñonero desgrana en El cine empezó con Goya una doble relación fundacional entre su pintura y el lenguaje universal del cine y también recorre los principales hitos de este último buscando referencias explícitas o implícitas de la obra del pintor aragonés, de Méliès a Saura, de Griffith a Godard. Mucho más ambicioso, Genealogías de la imagen, de Agustín Sánchez-Vidal, rastrea los itinerarios y sedimentos que conectan la historia de la mirada desde Altamira hasta los parques temáticos, pasando por los maestros de la pintura y el cine como Brueghel o Hitchcock, la España ensoñada de Welles o las cámaras de vigilancia. Al profesor aragonés también le ha dado tiempo de publicar Quijote Welles (Fórcola), una novela que indaga en la pasión de Welles por la obra de Cervantes y los avatares del rodaje de su adaptación. 

Monumental y prolija ha sido también la aportación de Aguilar y Cabrerizo a las relaciones de ida y vuelta entre la revista satírica y el cine español en La Codorniz, de la revista a la pantalla (y viceversa).

En El cine después de Auschwitz. Representaciones de la ausencia en el cine contemporáneo, Jaime Pena recorre la influencia de la representación del exterminio judío en los campos de concentración, con Shoah, de Lanzmann, en el epicentro de los debates, en todo ese cine contemporáneo que ha hecho de los largos movimientos de cámara, los paisajes desiertos y los personajes ensimismados estilemas de un “cine de la ausencia”.   

También en Cátedra, Películas para la diversidad, coordinado por Íñigo Marzabal, prosigue el fértil terreno abierto por Películas para la educación en su intento de proporcionar buenos materiales pedagógicos para explicar conceptos relativos a la alteridad (racial, cultural, de género, etc.) a través de una cuidada selección de películas clásicas y contemporáneas. Y dentro de la colección Cineastas, el año nos dejó tres monográficos dedicados a Raoul Walsh (Carlos Losilla), Fred Zinnemann (Cristian Aguilera) y Louis Malle (Enric Alberich), y un volumen sobre Alberto Closas, donde se repasa la vida personal y la carrera del protagonista de títulos esenciales de nuestro cine como La gran familia o Muerte de un ciclista.

La editorial Shangrila se ha convertido de unos años a esta parte en el gran baluarte de las publicaciones cinematográficas en nuestro país. Entre sus novedades, destaca especialmente el libro dedicado a Víctor Erice y la música, de José Ángel Lázaro, al que se suman también Andrei Tarkovski y la cultura universal, de Djermanovic y Velykodna, la recopilación de textos de Jesús Cortés En los márgenes de la Historia del cine, los dedicados a los narradores infantiles en la literatura y el cine, La mirada pequeña, de Victoria Aranda, y a la actriz china Gong Li, o los monográficos de películas de culto como Videodrome y Suspiria. Muy atractivo nos resulta también Nieve. Postales desde el frío, libro colectivo coordinado por Pasión Rivière que se adentra en el territorio evocador de la nieve como una meteorología del espíritu a través del cine de Bergman, Kurosawa, Herzog o Kiarostami.

Robert Altman (Berenice), Terrence Malick (Eunsa), Hayao Miyazaki (Confluencias) o Isabel Coixet (Malpaso) también tuvieron sus libros y estudios en 2020, aunque ninguno tan importante como Todas las conversaciones entre Max Aub y Luis Buñuel editadas por Prensas de la Universidad de Zaragoza, más de 1000 enjundiosas páginas que revelan al detalle y a través de múltiples voces al hombre y al artista.

Y para estar a la última del más reciente cine español y andaluz pueden hacerlo de la mano de José Luis Sánchez Noriega y su Cine español en la era digital: emergencias y encrucijadas (Laertes) o de Manuel Blanco y su flamante Nuevo cine andaluz (Comunicación Social).