Under the skin | Crítica La mujer que cayó de las estrellas

Scarlett Johansson en 'Under the skin', posiblemente su mejor papel en el cine. Scarlett Johansson en 'Under the skin', posiblemente su mejor papel en el cine.

Scarlett Johansson en 'Under the skin', posiblemente su mejor papel en el cine.

Siete años después de su estreno internacional en el Festival de Telluride, Under the skin es ya una de las películas de culto fundamentales de lo que va de siglo, un culto fraguado precisamente por su incomprensible circulación casi marginal por los grandes circuitos comerciales a pesar del prestigio de su director y de la presencia estelar de Scarlett Johansson, al tiempo en que la crítica ha ido encumbrándola poco a poco a ese selecto podio de las obras visionarias de la ciencia-ficción contemporánea.

Gracias al sello independiente Avalon, la cinta de Jonathan Glazer (reputado realizador de anuncios y vídeoclips y director de aquella estupenda e inquietante Birth) aterriza por fin en las salas españolas para desplegar todos sus encantos, misterios y hallazgos en pantalla grande y sonido estéreo, en una de las apuestas más arriesgadas y audaces que se recuerdan en la distribución cinematográfica nacional. Una apuesta de descubrimiento que incluye además a todos los que hemos visto la película varias veces y no vamos a tener ningún reparo en disfrutarla de nuevo en todo su hipnótico esplendor visual y sonoro.

Porque Glazer reinventa aquí a partir de la novela de Michael Faber la fábula del alien caído en la Tierra para significarla desde la perspectiva de género, nada menos que en cuerpo esplendoroso y la mirada deslumbrada de una generosa Johansson, y abordar cuestiones peliaguadas sobre la violencia masculina desde un nuevo ángulo de ataque. Como también es nueva esa doble dimensión realista-fantástica entre el retrato crudo de los paisajes escoceses y las calles frías de Glasgow donde se desarrolla la acción, prosa lumpen literalmente robaba por una cámara casi documental, y la abstracta y clínica estilización de espacios que funcionan como verdaderos agujeros negros para la consumación del acto de la seducción y la aniquilación.

Entre referencias pictóricas (Friedrich) y cinéfilas (de Kubrick a Tarkovski pasando por el mismísimo Loach), Glazer sigue a su alienígena en su doble condición de depredadora y víctima, poniéndola (literalmente) ante el espejo de su propia condición no-humana como frontera para un viaje sin retorno hacia el fuego y la extinción. Acompasando sus rituales de caza, la música de Mica Levi, posiblemente una de las más radicales y originales del cine reciente, marca el ritmo implacable de la captura y la aniquilación, una música que proviene de las entrañas más profundas de un relato sobre la identidad, la extrañeza y la deformidad, sobre los últimos y verdaderos residuos de lo humano en un mundo de apariencias, maquillaje y suplantación.

Mucho más que un filme de ciencia-ficción, Under the skin anuncia y marca el camino de un nuevo cine que, siete años después de su irrupción, aún está esperando el relevo. No dejen pasar la oportunidad de verla en salas este mismo fin de semana.