A Corretja le espera un duro trabajo

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El capitán español huye de la palabra "transición" tras la derrota en Praga, pero debe recomponer de nuevo el equipo

Alex Corretja, David Ferrer, Nicolás Almagro y Marc Granollers, tras perder en la final ante Chequia.
Alex Corretja, David Ferrer, Nicolás Almagro y Marc Granollers, tras perder en la final ante Chequia.
Miguel Luengo (Efe) / Praga

20 de noviembre 2012 - 05:02

La derrota del equipo español de Copa Davis en la final número 100 de esta competición en Praga, abre un interrogante en el futuro del equipo que capitanea Alex Corretja, que aunque no quiere hablar de transición sabe que tendrá trabajar de nuevo muy duro para recomponer la moral, maltrecha al ceder en el O2 Arena.

"Sí, sí", dijo lacónicamente un saturado David Ferrer, al referirse a su compromiso con el equipo en 2013, después de haberse exhibido contra Tomas Berdych en un partido que el propio Alex calificó como el mejor que había visto en su vida.

Ferrer, con 76 victorias este año en 91 partidos, ha acabado saturado de tenis, deseando salir de vacaciones con su novia Marta hacia Estambul, y olvidar la raqueta durante un tiempo. Incluso medita cancelar una exhibición con el suizo Roger Federer en Brasil, para centrarse en sus compromisos oficiales en Doha y Auckland, donde defiende título, y luego en el Abierto de Australia.

Con el regreso de Rafael Nadal todavía pendiente de confirmar, el duelo contra Canadá, del 1 al 3 de febrero en el primer cruce de la Davis de 2013, contra un equipo formado por Milos Raonic, Frank Dancevic, Daniel Nestor y Vasek Pospisil obligará a Alex y a su ayudante José María Arenas a volver a utilizar sus dotes de mediación y sus recursos convincentes, para que Ferrer, siempre comprometido con el equipo, confirme ese sí dado en Praga.

"Esta derrota hay que olvidarla y pensar en febrero en la eliminatoria que tenemos, de las más duras de la primera ronda, y tomárselo en serio, porque vamos a sufrir mucho", dijo Corretja sobre la próxima temporada.

La historia puede repetirse de nuevo. En 2011 tras ganar a Argentina en Sevilla, tanto Nadal como Ferrer, plantearon que el equipo debía sufrir una renovación, y prácticamente renunciaron a jugar más. Nadal mantuvo su postura, aunque también las lesiones influyeron en su caso. En el de David, Alex tocó su fibra sensible y le convenció durante su estancia en Melbourne.

De esta forma eludió entonces Corretja la palabra transición, que no le gusta demasiado. "No me sirve lo de la transición con la cantidad y la calidad de los jugadores que tenemos, por eso me da pena esta derrota. Este equipo tiene que salir a ganar siempre. Podemos ganar en todo el mundo, hay otros que juegan muy bien, pero nosotros también en cualquier superficie y en cualquier condición. Yo me lo creo y mi trabajo es hacérselo creer a mis jugadores", dijo en la despedida de Praga.

Ante esta perspectiva, Corretja parece tener claro cuál es de nuevo su tarea. "La prioridad es tener siempre al máximo de jugadores disponibles, y eso incluye a Nadal, Verdasco, Marrero, Andújar y los cuatro que están aquí. Cuantos más mejor. Luego los capitanes decidiremos lo que sea mejor para el equipo, depende de los rivales y de la superficie", añadió.

Algo bueno tiene el equipo español, una pareja que aunque sólo tiene una victoria y tres derrotas en Copa Davis, poco a poco ha ido adquiriendo solidez, ratificada con el título en el Masters de dobles.

Queda para Corretja el tema de Almagro. En Praga confió en él porque no podía echarse atrás después de que el murciano se había ganado a pulso su comparecencia en la final con cinco victorias seguidas en la Davis y su décimo puesto del mundo. Pero en el O2 Nico cayó ante Berdych, algo dentro de lo admisible, y cedió ante el 37 del mundo, de cerca de 34 años, que llevaba ya dos días seguidos jugando, y seis horas y 17 minutos acumulados en sus piernas antes de ganar el último partido.

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