Fútbol · Fase de ascenso a Segunda División B

Escaso botín para un San Fernando superior (1-0)

  • Los isleños, de menos a más, merecen un mejor resultado ante el filial del Nástic.

Aunque ya ha pasado un tiempo prudencial para asimilar lo que ha pasado en el Iberoamericano de Bahía Sur, uno todavía se pregunta como es posible que el San Fernando no viaje el próximo fin de semana a La Pobla de Mafumet con la eliminatoria prácticamente resuelta.

El fútbol cuenta con pequeños detalles que hacen grande a este deporte y esos pequeños detalles, esos que terminan por convertirse en tener o no tener esa pizca de suerte necesaria, hace que a pesar de que seas merecedor, de sobra, de una holgada victoria, ésta se traduzca en la mínima ventaja para afrontar la vuelta.

Posse había estudiado al San Fernando hasta el mínimo detalle y eso hacía que la salida de balón, los movimientos que habitualmente hacen los isleños, con las llegadas desde el centro del campo de Carlitos o Jorge Herrero, con las aperturas en banda o las espaldas buscadas de Tati y Ñoño estuviesen, constantemente, colapsadas en defensa.

Además los foráneos se aplicaban a las mil maravillas para tener el esférico y ser dueños de la situación. Así desarbolaron a los isleños que vieron peligrar sus opciones de mantener su puerta a cero en el minuto 9, con un remate del incómodo Emaná que blocó David Zamora.

Con el viento de invitado y con las intenciones de vencer en la encarnizada lucha en la medular, las jugadas brillaban por su ausencia y solamente destacó la que pudo significar el uno a cero que, casi con total seguridad, hubiese cambiado, y mucho, el rumbo del partido.

Corría el 18 cuando una enorme jugada de Ñoño, auténtica pesadilla del equipo catalán durante el choque, terminó con un centro a Tati Maldonado que remató con maestría para que Ayala hiciese la primera de las muchas paradas de la tarde-noche. Ni en el rechace tuvo suerte el goleador azulino.

Emaná y Ñoño en el 32' y 38' respectivamente llevaron las últimas de las jugadas reseñables de la primera mitad de un choque que daría mucho más de sí tras el pertinente descanso de ambos equipos.

Y llegó la segunda parte. Y llegó la algarabía. Y el San Fernando se transformó. Y todo fue diferente.

Ya en el inicio de la misma, los isleños no se andaron con tonterías. La presión fue constante, el robo del esférico continúo y eso daba paso a las ocasiones de gol.

Estas fueron cayendo como fruta madura de un árbol. En el 50' Ale Granado, más solo que la una se equivocó de dirección al rematar de cabeza y en le 55' doble ocasión azulina. Las dos de Ñoño. El extremo comenzaba a ser una pesadilla en todos los sentidos y si en la primera de las ocasiones que se fabricó, Ayala estuvo acertado, en la segunda a pase de Dani Martínez el que no estuvo acertado fue él.

Se mascaba el gol y a la salida de una falta lanzada, desde la frontal del área por Tati Maldonado, el cuero quedó suelto, Ayala despejó y Sergio Castillo al hacer la presión al portero hizo que el balón chocase con su cuerpo y se introdujera en la portería. Era el éxtasis, el júbilo, la algarabía y la alegría de todos. Ya se ganaba, con justicia.

En el 70 un disparo de Jorge Herrero desde 30 metros hizo lucirse a Ayala y todavía cuesta asimilar como Tati Maldonado erró inexplicablemente el pase que le otorgó Ñoño, el cual venció al portero y dejó al delantero para empujarla a puerta vacía. Tuvo que botarle mal el cuero, tuvo que poner el cuerpo hacía atrás o simplemente, no acertó, pero el cuero se fue a las nubes y Maldonado quedó hundido dentro de la portería.

Volvió a tener una clara Ñoño, que se fue de cuanto le vino en gana y se plantó algo escorado ante Ayala que volvió ha dar muestra de unos enormes reflejos. El partido expiró con una Pobla buscando algo de contras, que no salían y un San Fernando desquiciado por no encontrar recompensa de su juego.

Esto es un partido de 180 minutos y solamente en dos ocasiones en esta temporada el San Fernando no ha marcado fuera. Valga ese dato.

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