Fútbol | Tercera División

Cruel derrota del Guadalcacín (0-1)

  • Un gol de Torralbo en el minuto 88 noquea a un Guada que no merece perder en el estreno de Mendoza en el Fernández Marchán

  • La falta de pegada lastra a los azules, que hacen tantos méritos o más que el Ciudad de Lucena para adelantarse en el marcador

Pulido se dispone a golpear el balón ante Mario. Pulido se dispone a golpear el balón ante Mario.

Pulido se dispone a golpear el balón ante Mario. / Manuel Aranda

El Guadalcacín fue víctima de toda la crueldad del fútbol con un derechazo de Torralbo en el minuto 88 que dio un premio al Ciudad de Lucena tan excesivo como fue el castigo al equipo de Jesús Mendoza, que hasta entonces había acumulado tantos méritos o más que los visitantes para adelantarse en el marcador. Pero como en el fútbol no valen los merecimientos sino los goles, los tres puntos se fueron para Córdoba y los azules se quedaron compuestos y con las manos vacías y siguen anclados en la cola de la clasificación.

En efecto, el Guada no mereció la derrota pero ya se sabe que a perro flaco todo son pulgas. Y cuando los azules apretaban buscando el gol y su primera victoria del curso, en un saque de banda lateral a la altura del medio campo local, Mario sacó un balón para Torralbo, que avanzó en diagonal y al llegar al borde del área, antes del semicírculo, largó un potente derechazo que entró ajustado al palo haciendo inútil la estirada de Lebrón. Mucho premio para los visitantes y mucho castigo para los locales pero el fútbol es así, así de bonito para los que marcan y así de cruel para los que encajan.

Con el mismo once de Córdoba se plantó el Guada, con Diego Galiano y Pancy en el centro de la defensa y Alberto Fernández y Chato en los laterales; Luis Castillo y Pulido ocuparon el eje en el doble pivote, con Pablo Pérez y David Piñero en las bandas,  Juanjo por el centro y Fran Jiménez arriba. Enfrente, el Ciudad de Lucena dispuso un dibujo similar con Álex Rivero y Mario al mando de las operaciones.

Y pareció arrancar mejor el conjunto aracelitano, muy atento a las segundas jugadas y haciendo valer la técnica y velocidad de Marwan por la derecha pero tras un disparo de Víctor Díaz que Lebrón se sacó de encima con los puños, rápidamente equilibraban la balanza los azules, que llegaban a Sillero con saques de banda laterales.

A falta de llegadas al área con peligro, la igualdad se tradujo en una enorme intensidad en la pelea por el balón, sin dueño en esta primera mitad: con ambas defensas firmes atrás, el choque fue un intercambio de pelotazos arriba -Lebrón y Sillero sacaban siempre en largo-, con lo que los zagueros evitaban complicaciones y los delanteros peleaban en inferioridad de condiciones y la mayoría de veces de espaldas al marco rival.

El Guada tiraba de sus virtudes habituales: intensidad y no dar un balón por perdido, y cada jugada a balón parado era un balón al área rival. En una de esas, Diego Galiano prolongó de cabeza al segundo palo, donde David Piñero no pudo rematar al anticiparse un defensa. El Ciudad de Lucena lo intentó con un disparo desde la frontal de Víctor Díaz tras robo de León en la salida desde atrás del Guada, y la mejor ocasión de la primera mitad fue de Juanjo, que algo esquinado dentro del área y tras un sombrero a Cabana, empalmó demasiado alto.

Trató de empujar el Guada en el arranque de la segunda mitad pero Curro Pérez y sus compañeros se mostraban firmes atrás, al igual que Diego Galiano, Pancy y demás azules. No variaba el guión, con unos y otros empleándose a fondo y fajándose por cada balón como si fuera el último. Rebotes, rechaces y segundas jugadas trababan un choque en el más literal sentido de la palabra, en el que ninguno quería dar su brazo a torcer.

El Guada se sentía cómodo en esta pelea y comenzó a volcar el partido hacia Sillero, empujado por Alberto Fernández: el lateral metió un balón dentro del área a Pablo Pérez, que empalmó con todo desviando el portero visitante a córner; y repitió poco después ahora con David Piñero, que con menos ángulo también se topó con Sillero. Y más clara fue la de Fran Jiménez, que en el doble mano a mano se estrelló primero con el portero visitante y luego, sin ángulo, disparó fuera.

Diego Caro le vio las orejas al lobo y metió a Carmona por delante de la defensa,  pasando Diego a la banda izquierda. Pero el Guada siguió percutiendo y León tuvo que meter el pie para despejar cuando Fran Jiménez se disponía a fusilar tras falta lateral botada por Luis Castillo. Se animaban los de Mendoza a irse arriba aunque eso les costó algún susto, como el zurdazo de Mario al que respondió bien Lebrón tras contra visitante por la izquierda, o como el remate de Marwan solo en el segundo palo tras un córner. 

El choque se animó y ambos banquillos metieron más madera: en el Ciudad de Lucena entraban arriba Iván Henares primero y Torralbo después, y Mendoza metía primero a Parada, luego a Juanma Carrasco y después a Corral.

Juanjo, en una jugada personal por la izquierda, se encontró a Sillero en su centro raso, y Marwan empalmaba alto en una llegada por la derecha. Trataban de apretar unos y otros arriba, mostrando más ambición en busca del premio de los tres puntos. Con los equipos más estirados había más espacios, como el que encontró Marwan por la banda en una veloz carrera en la que dejó atrás a Pancy y revoleó al linier, centrando al primer palo donde el remate de Diego se fue fuera.

El Guada, que había pedido la segunda amarilla a Curro Pérez por un agarrón a Fran Jiménez, se volcó arriba jaleado por el público y la tuvo en un derechazo de Luis Castillo tras saque de esquina que salió ajustado al poste, y cuando el empate parecía el mal menor, el derechazo de Torralbo le dejó compuesto y sin punto, saldándose el estreno de Mendoza en el Fernández Marchán con una derrota tan dolorosa como injusta.

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