Motociclismo | Mundial de MotoGP

“No tengo palabras para describir lo que supone igualar a Mick Doohan”

  • Marc Márquez, tras conseguir su séptima corona mundialista, repasa las claves que le han permitido revalidar por tercer año consecutivo el título en la categoría reina

Marc Márquez, gritando a los cuatro vientos su séptimo título de campeón del mundo. Marc Márquez, gritando a los cuatro vientos su séptimo título de campeón del mundo.

Marc Márquez, gritando a los cuatro vientos su séptimo título de campeón del mundo. / Repsol Media

Marc Márquez volvía a hacer historia tras alcanzar su quinta corona en la categoría reina, la tercera de manera consecutiva, en el Gran Premio de Japón. El piloto del equipo Repsol Honda no dejó escapar su primera bola de partido y, tras una ajustada carrera, se alzaba con un triunfo que le auparía hasta su séptimo Mundial.

Tras las emociones vividas el domingo y lejos de conformarse, Marc Márquez ya piensa en los dos títulos que le restan por conseguir esta temporada: el campeonato de constructores y el de equipos. En esta entrevista facilitada por el equipo Repsol Honda, el recién proclamado campeón del mundo de MotoGP 2018 habla de ello y cuenta las claves que le han permitido renovar el título de la categoría reina con tremenda autoridad.

–La carrera del séptimo título recuerda a la de Aragón: adelantamiento poco antes del final sin dar opción a réplica. ¿Empezó a ganar esta carrera allí, forzando la caída de Dovizioso en Japón?

–Cada carrera es distinta y debes entenderla de la mejor forma posible para poder prepararla bien. Como siempre, la prueba de hoy la hemos planteado junto a Emilio (Alzamora), Santi (Hernández) y Alberto (Puig); juntos intentamos pensar qué puede pasar aunque después, en carrera, toca improvisar. Finalmente, más o menos, se cumplió el guión que esperábamos y vimos a un Dovizioso muy fuerte tirando al frente de la carrera. Al final, decidí atacar; quería intentarlo y, además, tenía algo más de ritmo. Dovizioso lo dio todo para intentar retrasar la celebración de este título pero, por suerte, aguantamos bien.

–¿Qué se le pasó por la cabeza al salirse en la curva 10? ¿Se puede mantener la concentración o piensas en que quedan muchas carreras?

–Durante el fin de semana ya había tenido algunos sustos en ese mismo punto. Realmente fue más espectacular el polvo que se levantó al salirme fuera de la pista que lo que yo sentí estando encima de la moto. En esta ocasión lo tenía bastante controlado.

–¿Se desconcentró cuando te marcaron que Dovizioso estaba fuera de carrera?

–Lógicamente, me desconcentré un poco al ver que Dovizioso estaba fuera de carrera porque sabía que ya era campeón del mundo; en la primera curva me equivoqué de marcha, en la tercera otra vez… Después conseguí recuperar la calma y completar el último giro; fue una vuelta muy larga.

–¿Ha sido su temporada más completa? ¿Hay margen de mejora en su pilotaje?

–Ha sido una de las temporadas más completas hasta el momento ya que he podido acabar regularmente en las posiciones de podio. Quizás el mejor año en cuanto a resultados fue 2014 pero, sin duda, esta temporada ha sido muy completa, porque hemos trabajado muy bien y hemos sabido remar en los momentos difíciles y sacar partido de los momentos en los que nos encontrábamos bien.

El campeón del mundo se dio un baño de gloria en el podio de Japón. El campeón del mundo se dio un baño de gloria en el podio de Japón.

El campeón del mundo se dio un baño de gloria en el podio de Japón. / Repsol Media

–Ya ha celebrado siete títulos del mundo. ¿Qué momento espera con más ganas?

–El momento que esperas con más ganas cuando celebras un título es la llegada al box con tus mecánicos. Aunque sea yo quien sube al podio, detrás hay una serie de personas que empujan para que tú puedas ser campeón. Cuando perdemos, perdemos todos, pero si ganamos, también ganamos juntos. Por supuesto, también esperas llegar a casa, a Cervera, y celebrarlo con toda tu gente.

–El Twin Ring de Motegi, además de ser la casa de Honda, se ha convertido en un circuito talismán ya que tres de sus cinco títulos en MotoGP llegaron en el trazado nipón.

–No es uno de los circuitos que se me dan mejor a nivel de resultados, pero en cuanto a títulos mundiales, ya es el tercero que consigo en Japón. Hasta 2016 no había ganado nunca en Motegi, pero parece que el hecho de tener a los jefes de Honda en el circuito nos ayuda a rendir bien. Además, poder celebrar el campeonato en Japón es algo muy importante para la marca.

–Ha recibido felicitaciones de todo el mundo, de grandes deportistas, el presidente del gobierno, de la Casa Real… ¿Cuál es la más especial, la que siempre te sorprende?

–Todas son especiales, empezando por las felicitaciones en el paddock justo después de conseguir el título, las de otros pilotos, las de gente conocida o iconos del deporte… Pero sin duda, la que siempre hace más ilusión, es la felicitación de tu madre. La mía no pudo viajar a Japón pero nada más terminar la carrera hice una vídeollamada con ella.

–Mick Doohan, el mismo al que el domingo ha igualado tras conseguir cinco títulos en la categoría reina, dice que está orgulloso de compartir esa cifra y que su estilo de pilotaje es inigualable.

–Tengo una gran relación con Mick Doohan, ya que hemos coincidido en varios eventos. Es increíble poder compararme con Doohan, porque el primer recuerdo que tengo de ver motos en la televisión es de él batallando con Álex Crivillé. No tengo palabras para describir lo que supone igualar su cifra de cinco títulos en la categoría reina.

–¿Cómo va a afrontar ahora las tres carreras que quedan, cuando ya tiene el título en su poder?

–Ante todo, toca disfrutar de este campeonato, pero hay que seguir concentrados porque aún nos faltan dos títulos: el de constructores y el de equipos. Así que intentaremos trabajar bien junto a mi compañero, Dani (Pedrosa), para conseguir esos dos campeonatos y ver si, a final de año, podemos celebrar la triple corona.

Márquez acapara los focos por méritos propios. Márquez acapara los focos por méritos propios.

Márquez acapara los focos por méritos propios. / Repsol Media

–Viajando tanto, ve más a su equipo que a su familia, de hecho son su segunda familia. ¿Quién es el más travieso? ¿El más responsable? ¿El que come más? ¿El más puntual? ¿El más impuntual?

–En mi equipo todos tienen sus más y sus menos. Lo mejor y lo que me hace sentir orgulloso de ellos, es que contagian su alegría y eso es algo muy importante. Al fin y al cabo, esto es un trabajo y nosotros somos humanos; podemos tener un mal día por muchas razones, personales o profesionales, pero entre unos y otros nos acabamos contagiando la sonrisa. Gracias a ellos, el trabajo es mucho mejor y más agradable. Si tuviera que calificar a cada una de las personas que componen mi equipo, diría que, por ejemplo, el que come más es Carlo Liuzzi. Después, Ginetto es el más puntual pero no porque llegue a la hora, sino porque se va antes. El impuntual del equipo está entre Jordi Castellá y José Luis Martínez. Tenemos a Santi Hernández que es un nervio puro y a Javi Ortiz que es el más responsable. Por último, el que está pensando cosas todo el día y el más travieso, es Carlos Liñán.

–¿Qué le saca una sonrisa cuando tienes un mal día?

–Cuando tengo un mal día intento estar con mi hermano o con algún amigo para olvidar las penas. La verdad es que tengo pocos días así, siempre intento desconectar haciendo deporte o cuando me subo a la moto.

–Entre tanta carrera, evento, y compromiso, ¿ha hecho de turista alguna vez? ¿Dónde le gustaría ir si tuvieras tiempo?

–Entre carreras y compromisos, donde estoy mejor es en mi casa. A veces cuesta entender esto y algunas personas me dicen ‘¿por qué no vas a desconectar por ahí?’. Pero la verdad, es que echas de menos la casa, estar en tu sofá, viendo tu tele y estar tranquilo. Aunque, de vez en cuando, también va bien buscar algún lugar para desconectar.

–Y por último… teniendo el pánico que tiene al mar, si le dicen que para sumar un nuevo título se tiene que bañar solo en medio del Mediterráneo, ¿qué haría?

–Lo hago, me atrevo; ¡me va el riesgo! Ya pensaría en otras cosas pero iría y si hace falta, que mi tiren al agua. Eso sí, ¡que no sean más de cinco minutos!

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