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Nanga Parbat, la montaña asesina

  • Peligrosidad

  • El alpinismo es un deporte de riesgo, no hay más que echar un vistazo al número de muertes que cada año se cobran los picos del Himalaya o el Karakórum

El Nanga Parbat y sus 8.125 metros vistos desde una de las llanuras cercanas a la cordillera del Karakórum. El Nanga Parbat y sus 8.125 metros vistos desde una de las llanuras cercanas a la cordillera del Karakórum.

El Nanga Parbat y sus 8.125 metros vistos desde una de las llanuras cercanas a la cordillera del Karakórum.

El alpinismo es un deporte de riesgo, de eso no hay duda. No hay más que echar un vistazo al número de muertes que han ocurrido entre los valientes que han intentado emular a Edmund Hillary, el neozelandés que coronó en primer lugar el pico más alto del mundo, el Everest. La lista de desaparecidos en el Himalaya es tan larga como los sueños de los que allí descansan para siempre. Hombres y mujeres aventureros, luchadores y sin suerte que jugaron y perdieron. Las últimas víctimas, un español de Vitoria, Alberto Zeraín, y el argentino Mariano Galván, dos himalayistas de reconocido prestigio que perseguían el más difícil todavía, coronar los 14 ochomiles en dos ocasiones. Ya habían logrado el Dhaulagiri y el Manaslu. En esta ocasión, pusieron rumbo a Pakistán para ascender el Nang Parbat (8125 metros).

Sin embargo, las noticias no son buenas. A primeros de semana su rastro se pierde en la siempre peligrosa arista Mazeno. El GPS, último testigo de su posición, refleja una caída de 150 metros desde la última posición, posiblemente fruto de una avalancha. No hay noticias. Incluso helicópteros del ejército de Pakistán y especialistas llegados desde otros puntos del Himalaya han dado por desaparecidos a estos dos valientes tras peinar sin descanso toda la zona. La montaña se los ha quedado.

En el Everest, pico más alto del mundo (8.848), han perdido la vida más de 300 personas

La montaña asesina

Recuerdo una conversación con Alex Txicón, a la sazón autor del prólogo de mi libro 'una muleta en el Everest' y primer escalador en coronar el Nanga Parbat en invierno. Acerca de esta montaña, el experto alpinista reconocía que era una montaña de mucho desgaste por lo vasto del macizo. Es en la que más distancia hay que recorrer desde su base hasta la cima de todos los 8 miles y eso supone un reto en lo físico. Luego lo de siempre, los cambios bruscos de tiempo, su dificultad técnica extrema y las temidas avalanchas. El Nanga es la segunda montaña con mayor número de desaparecidos de los 14 ochomiles, detrás de la asesina por excelencia, que es el Annapurna. Desde que hay registros, unas 80 personas han perdido la vida en alguna de sus rutas en relación a los que la intentan coronar, que siempre son menos numerosos que en montañas más populares. Sólo en el pico más alto del mundo, el Everest (8.848m.) alrededor de 300 personas han perdido la vida entre las aristas, placas de hielo o rocas; de ellas, 67 españoles. Sin embargo, no es el Everest el que más muertes se cobra. Igual que en las carreras de fondo hay que firmar una especie de consentimiento para poder correr, eximiendo de responsabilidad a la organización. Los alpinistas deben firmar un documento en el que dejan reflejado qué quieren que se haga con su cuerpo en el caso de que hubiera una desgracia irreversible. La mayoría quedan en la misma montaña y otros son repatriados.

En esa tesitura, a una temperatura de unos 50 grados centígrados, con vientos de 90 kilómetros por hora y en el apogeo del derroche láctico por la fatiga extrema, los alpinistas empiezan a sufrir con el último martillazo de la naturaleza; entregándose al destino e hincando las rodillas a escasos metros de su objetivo.

En el caso de la pareja de escaladores que nos ocupa, una avalancha parece ser la causa más plausible. No comunicaron con anterioridad incidencia alguna al campo base, en lo relacionado al cansancio o un posible mal estado de salud, lo que hace suponer que un imprevisto les cazó. Y eso que Zerain es un himalayista tremendamente rápido lo que le sirvió para 'librarse' de la muerte en el ascenso del K2, donde 12 personas no tuvieron tanta suerte y perecieron en el intento. Aunque la principal causa de muerte tras una avalancha es el politraumatismo, al ser golpeado el escalador por hielo y rocas provocando la muerte en el acto. La exposición a la altitud y al frío, completan el cuadro.

Hipotermia

En el tiempo frío, el cuerpo puede perder calor más rápido de lo que tarda en producirlo. Esto puede dar lugar a una temperatura corporal anormalmente baja, llamada hipotermia. La hipotermia puede hacer que la persona se sienta somnolienta, confundida y torpe. Como la hipotermia sucede gradualmente y nubla la razón, es posible que la persona no se dé cuenta de que necesita ayuda.

Cualquier persona que pase mucho tiempo en el frío puede sufrir hipotermia. La hipotermia también se puede producir por estar frío y mojado o por estar sumergido en agua muy fría demasiado tiempo.

Los síntomas de la hipotermia, entre otros, son confusión y somnolencia, habla confusa, respiración superficial, alteraciones del comportamiento, temblor extremo o ausencia completa de temblor, rigidez de los brazos y las piernas y la falta de control de los movimientos del cuerpo.

La hipotermia es peligrosa. Una temperatura corporal por debajo de los 35 grados puede causar la muerte si no se trata de inmediato.

Congelación

La congelación es el daño de la piel o los tejidos causado por el frío extremo. Los dedos de manos y pies, las manos, los pies, la nariz y las mejillas son las partes del cuerpo más vulnerables a la congelación.

Los niños corren más riesgo de sufrir congelación que los adultos porque pierden calor por la piel más rápidamente y porque es menos probable que decidan abandonar sus diversiones invernales para entrar a la casa a calentarse.

La congelación se produce cuando los vasos sanguíneos de la piel se estrechan o contraen de forma rápida. Como por el vaso sanguíneo contraído circula menos sangre, se forman cristales de hielo en el líquido que se encuentra dentro y alrededor de las células de la piel.

De esta manera, el flujo de sangre se interrumpe de entrada a la arterial que lleva el oxígeno a la extremidad como el de salida o retorno, al vaso venoso que recoge la sangre pobre en oxígeno.

Hay dos tipos de congelación: la superficial y la profunda. En la congelación superficial, la parte afectada de la piel se pone gris o amarillenta, pero la piel permanece blanda. Después de que la piel se descongela, se torna roja y se pela.

En la congelación profunda, la piel tiene apariencia de cera y se siente bastante dura al tacto. Cuando se descongela, se torna azulada o morada y pueden producirse ampollas.

La vida es un regalo frágil y estos valientes disfrutaron de ella hasta el último instante haciendo lo que les apasionaba, escalar. Descansen en paz.

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