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¡Subidón!

  • Repetir en la final de baloncesto calla a los fatalistas · La plata de taekwondo eleva a 13 los metales, que serán 15 tras la final de básket y la de Elliott 6 de vela

¿Alguien estaba dispuesto a sacrificar por ejemplo tres medallas en taekwondo, con algún oro incluido en ellas, por una plata del peso específico que tiene la de baloncesto? Igual más de un aficionado, y de dos, estaba dispuesto a ello. Pero da igual. Sobra ese dilema porque España se ha engullido los dos pasteles. Volverá a ser, como mínimo, subcampeona olímpica de baloncesto, sin duda el deporte de equipo con más rango en unos Juegos Olímpicos, después de una soberbia reacción ante la selección que le discute hoy su hegemonía europea, Rusia. Y por su parte, el taekwondista canario Nicolás García Hemme, con un concurso soberbio, consumó el trío de medallas que regala este deporte a la delegación hispana. Tres de tres, además.

Subidón. Mayúsculo subidón en el antepenúltimo día de los Juegos. Sobre todo con el rugido ganador de Pau y Marc, tan lejano a las refinadas maneras que aconseja la presencia de la reina Sofía y los Príncipes de Asturias. Pero cuando la conquista deportiva es del calibre de la de ayer, lo versallesco sobra. Es aconsejable hasta los abrazos y los choca ahí esos cinco para rebozarse con el sudor de los héroes.

Los héroes del Mundial de Japón 2006, de los Juegos de 2008, del Eurobásket de Polonia 2009 o del Eurobásket de Lituania 2011 saltaron a la pista londinense después de dos primeros cuartos para el olvido. Los rusos habían dejado a España en 20 puntos al descanso, la producción anotadora más baja de la selección desde un partido ante Estados Unidos en... ¡1968!, cuando no pudo pasar de los 16 puntos.

Pero los dos últimos cuartos fueron otra historia. La tensión defensiva se elevó con San Emeterio y Felipe Reyes, en ataque al fin entraron tiros desde el perímetro con Calderón llevando la voz cantante, y Marc Gasol empezó a hacer más daño con sus movimientos de pies en la pintura. Los rusos dejaron volar su ventaja por encima de los diez puntos y se pusieron nerviosos. Se temían que España guardaba algo en la recámara, que por algo su palmarés en el siglo XXI es mucho más lustroso que el de ellos. Y así fue: el equipo de Scariolo sumó 26 puntos en su magistral tercer cuarto, seis más que en los dos anteriores.

Cuando los españoles se pusieron arriba en el electrónico tuvieron la impagable virtud de asestar el golpe definitivo para que no volviera a pasar lo del partido de la primera fase. Alcanzaron la cota psicológica de los 10 puntos de ventaja a falta de cinco minutos y, esta vez sí, manejaron el tempo del partido y maniataron a los tiradores Ponkrashov y a Fridzon.

Como epílogo de la feliz jornada, Nicolás García Hemme ganó la plata en su final de -80 kilos. Tuvo un camino complicadísimo hasta la final y aunque era favorito al oro, perdió por la mínima (1-0) en un igualadísimo combate con el argentino Crismanich.

También tuvo un sabor agridulce el bronce del equipo de natación sincronizada. Las chicas de Anna Tarrés mejoraron el registro de hace cuatro años, cuando sólo cayó la plata del dúo, al añadir en esta ocasión el bronce de ayer a la plata de la pareja Andrea Fuentes-Ona Carbonell. Pero esta vez no pudieron arrebatarle el segundo puesto en el podio a las chinas.

Con la plata de taekwondo y el bronce de las ocho sirenas de Anna Tarrés, España ya atesora trece medallas en su casillero. Una más de las que llevaba a estas alturas en los Juegos de Pekín. Así que ya pueden ir plegando alas los pájaros de mal agüero. Y además, en realidad son 15 las preseas por las finales aseguradas en baloncesto y en el Elliott 6 de vela. En los Juegos chinos, a estas alturas, era sólo una la medalla pendiente de confirmarse: también la de baloncesto, después de que la escuadra de Aíto García Reneses derrotara en las semifinales a Lituania (91-86). En ese momento aseguraba 13 medallas para España, dos menos de las que hoy tiene garantizadas.

Mucha menos repercusión que la medalla virtual en baloncesto tiene la de vela. Pero nadie debe restarle un ápice de mérito a lo que ya han logrado Támara Echegoyen, Sofía Toro y Ángela Pumariega, que se batieron en una durísima lucha con Rusia en las tres regatas que el flojo viento permitió disputar. Ese contratiempo forzó a que el pulso fuera al mejor de tres regatas y no de cinco, así que bastó con el 2-1 para que las españolas le discutan hoy el oro a las australianas, que se deshicieron de la embarcación finlandesa por 2-1. Al final, la vela vuelve a erigirse como uno de los puntales que le salva la cara al COE.

También el piragüismo apunta a más de una medalla. Después de la plata de David Cal el pasado miércoles en C-1 1.000, los tres participantes españoles de ayer se metieron con holgura en sus finales.

Saúl Craviotto, que ya fue campeón olímpico en K-2 500 hace cuatro años, quiere repetir esta vez en solitario. Y puede lograrlo. El catalán marcó el tercer mejor tiempo de los semifinalistas y apunta a un apasionante duelo por la gloria con el canadiense Mark de Jonge. Sete Benavides, subcampeón europeo del C-1 200, también apunta a metal. Y Teresa Portela luchará por otra medalla en el K-1 200. A nuestros palistas también les van las distancias cortas. Las esperanzas vuelven a brotar de las turbias aguas de Eton Dorney.

Lejos de allí, en el Estadio Olímpico de Stratford, no se vivió la mejor jornada de atletismo. Tampoco para los españoles: Igor Bychkov fue duodécimo con sus 5,50 metros.

Todo el mundo tenía subrayado en su programa el 5.000 femenino. La etíope Turinesh Dibaba, campeona de la prueba en Pekín y también del 10.000 tanto en China como en Londres, aspiraba a ser la primera mujer en adjudicarse las dos pruebas de fondo en dos ediciones seguidas. Pagó su esfuerzo en los diez kilómetros y en la calificación del 5.000 y se hundió en los últimos 200 metros. Suerte para Etiopía que Gelete Burka apretó en la última recta para retener la hegemonía del país africano.

Hegemónicos venidos a menos en las pruebas de velocidad son los Estados Unidos, que se dejaron arrebatar el oro en los 4x400 masculinos por el sorprendente equipo bahameño después de una última posta nada afortunada del norteamericano Angelo Taylor.

La primera potencia mundial del atletismo encontró un leve consuelo en las chicas del relevo corto, que firmaron una plusmarca mundial, lo que siempre es noticia en unos Juegos, y más en atletismo. Tianna Madison, Allyson Félix -la reina del 200-, Bianca Knight y Carmelita Jeterconsumaron una pequeña venganza sobre los responsables de que EEUU se rasque la cabeza en busca de soluciones: los jamaicanos. No parece que la isla se inquiete por ello. Aún le queda otra fiesta por las calles de Kingston para celebrar el previsible oro del cuarteto que cerrará Bolt. Será la despedida del más grande.

Subidón mayúsculo para los deportistas y aficionados españoles. Esos pájaros de mal agüero que ayer no pudieron graznar pueden alegar que en los dos últimos días de Pekín 2008 cayeron un oro, cuatro platas y un bronce para cerrar la cosecha en 18 metales (cinco oros, diez platas y tres bronces), pero las expectativas apuntan a que este fin de semana más españoles pueden subir al podio. Aparte de los Gasoles and company, están las guerreras de balonmano en su pulso ante las surcoreanas esta tarde (18:00), los tres piragüistas que libran sus finales esta mañana, la saltadora de altura Ruth Beitia (la final, hoy a las 20:00) o Jesús García Bragado -bronce en el Mundial de Berlín 2009- en los 50 kilómetros marcha (10:00).

La cosecha de medallas va a quedar en torno a esas 18 de Pekín, alguna más o alguna menos. ¿Alguien cambia que no caiga una sola medalla más de las que ya tenemos si Pau y Marc suben a lo más alto del podio?

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