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Vulnerable pero ambicioso

Sin las megaestrellas de otros torneos, la diezmada selección de Estados Unidos apuesta a una intensa preparación, al talento y a un mayor juego en equipo para sostener en la Copa del Mundo de baloncesto de España la hegemonía que recuperó en los últimos certámenes internacionales.

Del combinado que conquistó el oro en los Juegos de Londres apenas quedan rastros en los entrenamientos que el equipo realiza en el Thomas & Mack Center de Las Vegas. Por razones personales o lesiones, el técnico Mike Krzyzewski no contará para el Mundial con LeBron James, Kobe Bryant, Carmelo Anthony y Chris Paul. Tampoco estarán Kawhi Leonard, reciente campeón de la NBA con los Spurs, LaMarcus Aldridge, Russell Westbrook, Blake Griffin y Kevin Love. Ni Paul George, lesionado de gravedad tras una caída el pasado viernes.

Krzyzewski deberá apelar entonces a jugadores como Bradley Beal o Andre Drummond, que acaban de finalizar su segunda temporada en la NBA con los Wizards y los Pistons, respectivamente. El diario USA Today no dudó en calificar al plantel como "vulnerable", especialmente bajo los tableros. No irán Love y Aldridge, por lo que casi todo el trabajo recaerá sobre Anthony Davis, quien ya fue campeón olímpico en 2012. DaMarcus Cousins y Drummond serán piezas de reserva entre los pívots, aunque su nula experiencia internacional podría jugar en su contra. En especial teniendo en cuenta que España, el otro gran candidato al título, cuenta en esa posición con un trío temible: Serge Ibaka, Marc y Paul Gasol.

"¿Puede este debilitado equipo ganar el oro mundial?", se preguntaba la revista Sports Illustrated ante el panorama que exhibe un equipo al que ya nadie calificaría como Dream Team. Más allá de los inconvenientes, todo el plantel está convencido de la respuesta: sí, puede. Krzyzewski y Jerry Colangelo, el jefe de la federación estadounidense, confían en un bloque que pese a las bajas ofrece un talento que casi ningún otro país puede imitar.

Krzyzewski apuesta desde hace años por jugadores polifacéticos y cree que la falta de tamaño y experiencia bajo los tableros puede ser compensada con la potencia atlética. De hecho, en la final de Londres Estados Unidos puso en cancha un equipo sin tantos centímetros ante España y la apuesta rindió sus frutos. El equipo norteamericano se impuso por 107-100 en buena medida gracias a la intensa presión defensiva que pudo ejercer. Aun así, no carece completamente de estrellas. No está LeBron, pero sí Kevin Durant, el MVP de la última temporada en la NBA.

En la posición de base tampoco faltará calidad pese a las ausencias de Paul, Westbrook o Deron Williams, pues cuenta con una figura del nivel de Derrick Rose. El base de los Bulls apenas pudo jugar 10 partidos en las dos últimas temporadas debido a sus lesiones de rodilla, pero en el inicio de los entrenamientos aseguró encontrarse en su mejor nivel. Krzyzewski certificó que está incluso en "mejor forma que hace cuatro años".

En 2010, Rose guió junto a Durant a Estados Unidos a su primer Mundial desde 1994. "Mi nivel de confianza está por el techo", afirmó pletórico de confianza el base. Pese a que el Mundial no suscita aún grandes expectativas en el público estadounidense, Krzyzewki y sus pupilos demuestran máxima profesionalidad en la preparación para el debut del 30 de agosto ante Finlandia. Los tiempos de arrogancia quedaron definitivamente atrás en el equipo, que aún guarda en la memoria el humillante sexto puesto del Mundial de 2002 y el insuficiente bronce de 2006. Durant, Davis, Rose o Harden están ya habituados desde hace años a jugar con el mismo sistema en la selección. Una continuidad que, sumada al talento individual, permite a Estados Unidos llegar con la ambición intacta.

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