La hierba de Londres... ¿más lenta que la tierra batida?
El símbolo de Wimbledon, esa alfombra impoluta de césped que con el paso de los días clarea hasta convertirse casi en tierra en el fondo de la pista, está en el punto de mira por su lentitud. "Las pistas deberían ser más rápidas. Tengo la sensación de que a veces jugar en la arcilla de Roland Garros puede ser incluso más rápido", señaló Dustin Brown, verdugo hace dos años de Rafa Nadal en el torneo más prestigioso del mundo.
"A mí me gustan las pistas de Wimbledon, pero están un poco más lentas. En Queen's, por ejemplo, la hierba resbala más", añadió John Isner, uno de los mejores sacadores del circuito. Aunque restó importancia a las palabras de Brown: "Estas pistas son más rápidas que las de arcilla".
Doble campeón en el All England Club y considerado el mejor tenista de canchas lentas de todos los tiempos, Nadal intentó ocultar la risa cuando le preguntaron por las palabras de Brown. "No hay discusión si comparamos jugar aquí a Roland Garros. Es estúpido hablar de eso porque es un deporte totalmente diferente y no sé si Dustin estaba hablando en serio o no", apuntó el balear.
Sin embargo, la sensación general en el torneo es que este año la hierba, considerada la superficie más rápida del circuito, no es tan veloz. "Quizás sea por las altas temperaturas que hubo en los últimos días", asegura a una portavoz de la organización de Wimbledon. "Los cuidados son los mismos, la altura del césped es la misma y el tipo de semilla no ha cambiado".
La hierba es lo más preciado del tradicional Wimbledon. Cortada siempre a ocho milímetros de altura desde 1995, sus cuidados están a cargo de 28 personas durante el torneo. En total se utilizan nueve toneladas de semillas al año para mantener las 18 pistas de competición y las 22 de entrenamiento.
Pero algo cambió este año. La mayoría de los tenistas, los únicos que conocen de primera mano las cualidades del verde, están utilizando cordajes diferentes que en ediciones anteriores. "La media es un kilo menos de peso de tensión. Piden menos tensión para despedir un poco más, para imprimir más velocidad a la pelota", cuenta Xavi Segura, encordador del torneo. "Dado que Wimbledon tiene controlado todo al milímetro, no creo que las pistas hayan cambiado de un año al otro. Lo lógico es que sea por el calor que hace estos días", añadió.
The Independent se preguntó incluso si algún día regresará a Wimbledon el estilo de saque y volea, aquel que dominó el tenis en hierba hace décadas. "La gran tradición de Wimbledon está cayendo en la irrelevancia", lamentó el diario. Y la menor velocidad no ayudará a recuperar esa jugada.
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