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La modernidad de la Liga, ¿realidad o deseo?

  • Mientras el presidente de la patronal, Javier Tebas, se centra en la expansión, los campos lo dejan en mal lugar

La Liga atraviesa un indudable momento expansionista basado en la búsqueda de "modernidad", pero sus deseos chocaron en los últimos días con varios sucesos que han puesto en cuestión la calidad organizativa del torneo.

El presidente de LaLiga, Javier Tebas, tiene desde hace años como uno de sus objetivos preferentes reubicar su producto en el mercado internacional. Su sueño a medio o largo plazo es poder competir con el indiscutible rey comercial a nivel mundial, el fútbol inglés y su Premier League.

Para esta temporada, Facebook anunció un extraordinario acuerdo para difundir la Liga en directo y gratis en ocho países asiáticos -Afganistán, Bangladés, Bután, India, Nepal, las Maldivas, Sri Lanka y Pakistán- en respuesta al acuerdo al que llegó Amazon con la Premier League.

Después, Tebas confirmó la firma de un entente con la multinacional Relevent para jugar un partido oficial de la Liga en Estados Unidos, algo inédito hasta la fecha en el fútbol europeo. Hizo el anuncio sin consenso alguno, de tal forma que los futbolistas españoles incluso amenazaron con una huelga.

Tebas continuaba con sus sueños expansionistas y alabando su oferta cuando el sábado llegó un primer revés de serias dimensiones. Todo el mundo pudo ver en qué condiciones se disputó el partido entre el Valladolid y el Barcelona, en un campo recién sembrado que se levantaba a cada paso. Unas condiciones inaceptables para un encuentro que nunca se debía haber jugado: ni por imagen ni por el riesgo de lesión. Tebas anunció esa misma noche la apertura de un exepediente disciplinario para depurar responsabilidades, pero el daño ya estaba hecho. Nadie en el fútbol de elite juega actualmente en un campo en semejantes condiciones.

"Desde LaLiga no van a comentarlo, pero si queremos vender el producto fuera primero hay que mirar lo que tenemos en casa", objetó el azulgrana Gerard Piqué, en clara alusión a Tebas.

Y cuando el disgusto todavía no estaba digerido, llegó el siguiente golpe: el Rayo Vallecano confirmaba el lunes que de momento no jugará sus partidos en su estadio por el peligro que ofrecen las obras que se están realizando en el campo.

La alarma surgió en la jornada inaugural. El Rayo recibió al Sevilla en un recinto lleno de escombros, suciedad e improvisación. Un niño se cayó a un hoyo y casi se celebró que eso fuera lo único que ocurriera de cierta gravedad.

Nadie se atrevió a comienzos de temporada a suspender los partidos del Rayo como local ni a buscar soluciones en previsión de problemas con las obras. Por ejemplo, el Atlético de Madrid jugó el inicio de la pasada campaña tres partidos seguidos como visitante mientras se arreglaba el Wanda Metropolitano.

Ahora LaLiga se ve obligada a aplazar sin fecha el próximo encuentro ante el Athletic en Vallecas, que estaba previsto para el sábado, mientras todos improvisan una solución para los partidos del equipo madrileño y rezan para que las obras acaben pronto.

"Valladolid nos retrotrae a un pasado cutre y lo de Vallecas se suma", expresó ayer el diario As.

Así se mueve la Liga española en estos días, entre la necesidad de vender cierta "modernidad" para ampliar mercados mientras se improvisa para tapar agujeros evitables que está viendo todo el mundo.

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