Oriol Cardona hace historia con el oro olímpico y Ana Alonso completa el día grande del esquí de montaña español
El gerundense se proclama campeón en el estreno olímpico del sprint en Juegos Olímpicos de Milán-Cortina d'Ampezzo, donde la granadina conquista un bronce épico tras superar una grave lesión
Es el primer oro español desde Paquito Fernández Ochoa en Sapporo 72
La granadina Ana Alonso conquista el bronce olímpico en el estreno histórico del esquí de montaña
El estreno olímpico del sprint de esquí de montaña ya forma parte de la historia del deporte español. En la estación italiana, escenario de las pruebas de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina d'Ampezzo, Oriol Cardona se proclamó campeón olímpico con una actuación impecable que confirmó todos los pronósticos. Apenas unos minutos antes, Ana Alonso había abierto el camino con un bronce cargado de simbolismo y superación.
Cardona, nacido hace 31 años en Bañolas (Gerona), llegaba como uno de los grandes favoritos. Doble campeón mundial y europeo, gestionó cada ronda con la serenidad de quien conoce el terreno y el momento. Superó las eliminatorias con autoridad, fue segundo en su semifinal y en la final no dejó espacio a la duda. Su victoria lo convierte en el segundo campeón olímpico invernal español de la historia, medio siglo después del oro de Francisco Fernández Ochoa en Sapporo’72.
La final fue explosiva, técnica y táctica. Cardona midió los tiempos en la ascensión, fue preciso en las transiciones y atacó en el tramo decisivo. Cruzó la meta con la certeza de haber firmado algo más que una victoria: un hito para el deporte blanco nacional.
Antes, la jornada ya había tomado acento español con la actuación de Ana Alonso. La granadina, de 31 años, selló el bronce olímpico tras un recorrido que explica por sí solo su carácter competitivo. Hace apenas cuatro meses sufrió un grave atropello mientras entrenaba en bicicleta. El parte médico describía una rotura del ligamento cruzado anterior y del colateral interno, edema óseo en la rodilla, fisura de maléolo y luxación acromioclavicular. Pese a todo, decidió aplazar la cirugía para perseguir su sueño olímpico.
En Bormio compitió bajo una intensa nevada desde las rondas clasificatorias. Superó cuartos, resistió en semifinales —pendiente de los tiempos para acceder a la final como una de las mejores marcas restantes— y en la carrera decisiva mantuvo la sangre fría. Su tercera plaza supone la sexta medalla olímpica invernal para España y la primera femenina en esta disciplina.
En categoría femenina, el oro fue para la suiza Marianne Fatton, que se convirtió en la primera campeona olímpica de la historia del esquí de montaña, mientras que la francesa Emily Harrop se llevó la plata. La presencia española también tuvo el nombre de María Costa, que alcanzó las semifinales pero no pudo acceder a la final.
En la prueba masculina, además de Cardona, destacó la actuación de Ot Ferrer, que logró meterse en la final por tiempos tras ser tercero en su semifinal. Aunque no pudo pelear por las medallas, confirmó el excelente nivel del equipo nacional en una modalidad que combina explosividad, técnica y resistencia en apenas tres minutos de máxima exigencia.
La irrupción olímpica del esquí de montaña ha encontrado en España un referente inmediato. El oro de Cardona y el bronce de Alonso no s_ó_lo_ amplían el medallero histórico, sino que proyectan una disciplina que llevaba años creciendo en el circuito internacional. En Bormio, esa progresión se transformó en realidad: dos medallas en el día que cambió para siempre el paisaje invernal del deporte español.
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