La Revista de Historia de Jerez destaca la labor de Ernesto Alba
La publicación reseña su aportación al estudio del primer partido de fútbol documentado en España
Un estudio de la Universidad de Cádiz sitúa en Jerez el primer partido de fútbol en España
En los últimos días, la difusión en distintos medios de comunicación del partido disputado en Jerez el 13 de febrero de 1869 —considerado hasta la fecha el más antiguo documentado del fútbol en España— ha vuelto a situar a la ciudad en el centro del debate historiográfico sobre los orígenes del balompié nacional. A raíz de estas informaciones, desde la dirección de la Revista de Historia de Jerez consideramos oportuno subrayar la contribución realizada desde nuestras páginas al conocimiento y contextualización de este episodio, a través del estudio firmado por el investigador Ernesto Alba Reina en nuestro último número.
El trabajo de Alba no se limita a recoger la ya conocida referencia publicada en el Gibraltar Chronicle el 22 de febrero de 1869 —localizada en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España tras los procesos de digitalización de prensa histórica—, sino que avanza de manera sustancial en la concreción espacial y documental del acontecimiento. Entre sus principales aportaciones destaca la identificación del partido en el entorno del antiguo Hipódromo de Caulina, sustentada en un detallado estudio topográfico e histórico del espacio, en el que se analizan los usos deportivos de los Llanos de Caulina en el siglo XIX, su configuración como área destinada a actividades hípicas y recreativas, y su continuidad posterior como enclave vinculado a la práctica deportiva.
Esta reconstrucción del paisaje permite no solo ubicar el escenario del encuentro con mayor precisión, sino también comprender el contexto en el que se desarrollaron estas primeras prácticas futbolísticas, ligadas a la presencia de colonias británicas y a la implantación de sus formas de ocio. En este marco se inscribe la actividad del Jerez Cricket Club y la utilización de los amplios llanos de Caulina como espacio idóneo para competiciones deportivas.
A esta lectura topográfica se suman, además, aportaciones hemerográficas de especial relevancia. El estudio ya incorporaba la noticia publicada por el diario El Guadalete el 2 de marzo de 1869 (p. 3), crónica que, aunque referida a otro encuentro celebrado en fechas próximas, confirmaba la zona de Caulina como lugar habitual de celebración de este tipo de partidos, reforzando así la hipótesis de que el encuentro del 13 de febrero tuvo lugar en dicho enclave.
A ello se añade ahora la localización, también por parte de Alba, de la edición de El Guadalete del propio 13 de febrero de 1869, en la que se anuncia la celebración, ese mismo día y en el hipódromo situado en Caulina, de un partido de cricket entre miembros del Jerez Cricket Club y oficiales de la fragata británica Endymion. Este dato, hasta ahora inédito en el debate historiográfico, conecta directamente con la crónica posterior del Gibraltar Chronicle, donde se relata que, tras el almuerzo, los mismos contendientes disputaron igualmente un encuentro de fútbol.
El cruce de ambas fuentes —prensa local y prensa británica— permite así afianzar con mayor solidez histórica no solo la celebración del partido, sino también su ubicación precisa, integrando el episodio en el proceso de difusión del football association en la campiña jerezana del siglo XIX.
Desde la Revista de Historia de Jerez queremos poner en valor investigaciones como la de Ernesto Alba, basadas en la revisión directa de fuentes, en el trabajo de archivo y en la exploración de materiales hemerográficos no siempre accesibles a través de repositorios digitalizados. Contribuciones de este tipo permiten avanzar en el conocimiento riguroso de nuestro pasado y consolidar, con fundamento documental, el papel pionero de Jerez en los orígenes del fútbol en España.
Porque, más allá de la anécdota deportiva, nos encontramos ante un episodio fundacional que une historia local e historia del deporte nacional, proyectando el nombre de la ciudad en un ámbito de alcance mucho mayor y recordándonos que la investigación histórica sigue teniendo la capacidad de reescribir —con fuentes, método y rigor— los relatos establecidos.
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