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El triunfo olímpico de los hermanos

  • Los Brownlee, las Williams, los Bryan o los Gasol dirán adiós a los Juegos de Londres con alguna medalla colgada del cuello

Si tener un hijo subido a un podio olímpico debe ser una sensación inigualable para un padre, tener dos ya supera cualquier expectativa y Londres 2012 está dando la oportunidad de comprobarlo con bastante asiduidad.

"No crees que esos chicos cruzando la meta pueden ser tus hijos", comenta emocionada Cath Brownlee, madre de Alistair y Jonathan, oro y bronce respectivamente el pasado miércoles en el triatlón masculino de los Juegos Olímpicos y en el que Javier Gómez Noya fue plata.

"Tuve que tocar a Jonathan para comprobar que era real", agregó Cath, plena de satisfacción como su esposo Keith, que asegura haber sentido una mezcla de orgullo y alivio al ver a sus hijos terminar la durísima prueba en lo más alto.

También hubo algo de preocupación por la debilidad con la que terminó Jonny, al punto que la ceremonia de entrega de medallas debió demorarse para esperar que el menor de los hermanos se recuperara tras el brutal esfuerzo.

El lazo familiar terminó siendo de vital importancia para el éxito de ambos. Juntos discutieron la táctica durante la carrera y, en un deporte en el que ningún competidor va a animarte en los malos momentos, ellos fueron la excepción.

A Jonathan lo sancionaron con 15 segundos de penalización por montarse en la bicicleta demasiado pronto tras la prueba de natación.

"En las bicicletas, le dije que no se preocupara, que todavía podía hacerlo, que podía estar en el podio", reveló Alistair, de 24 años y campeón del mundo en 2009, que hizo lo que pudo para que su hermano no se retrasara en ningún momento.

"Estuve pensando qué podía hacer, si intentando alejarme lo más que pudiese al correr tal vez podía llevarme a Jonny conmigo. Mostramos la fortaleza de entrenar juntos, de empujarnos el uno al otro todo el tiempo".

No son los únicos en Londres que siendo hermanos se suben al podio: las estadounidenses Serena y Venus Williams ganaron el oro en el dobles femenino de tenis, mientras que sus compatriotas Bob y Mike Bryan hicieron lo propio en la versión masculina de la disciplina.

Las Williams ya son un clásico en un podio olímpico, con tres medallas doradas conseguidas en los últimos cuatro Juegos -Serena no pudo competir en los de Atenas en 2004-, pero a la atestada vitrina de los Bryan le faltaba el dorado metal pese a haber ganado ya 11 torneos de Grand Slam.

"Es un sueño hecho realidad jugar en la cancha central de Wimbledon y ganar el oro", dijo Mike. "Podríamos terminar (nuestra carrera) mañana y tener una sonrisa gigante en nuestro rostro por el resto de nuestras vidas".

En la delegación española, los hermanos Gasol, Pau y Marc, ya tienen asegurada la medalla de plata tras vencer ayer en la semifinal de baloncesto a Rusia. Mañana, sobre las 18:00, tras jugar contra Estados Unidos, se conocerá el color definitivo de la presea de los jugadores españoles.

El caso más extremo, no obstante, es el de los hermanos López, estadounidenses los tres: Steven y Diana hacen taekwondo y el mayor, Jean, es el entrenador del equipo norteamericano. En cambio, la suerte de alcanzar los metales les dio la espalda en esta ocasión.

"Es algo hermoso estar aquí, en Londres, con este ambiente, con tu familia no es algo que mucha gente pueda decir", dijo Steven, que ayer fue eliminado en primera ronda por el azerbayano Ramin Azizov en la categoría de hasta 80 kilos. Él era la última esperanza de la familia López, ya que Diana quedó eliminada hace días en primera ronda en hasta 57 kilos.

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