Futuro de la compañía andaluza

Abengoa confía a su negocio tradicional su viabilidad tras superar dos reestructuraciones

  • La empresa que dirige Gonzalo Urquijo espera una clara mejora de las ventas y se ratifica en su estrategia de reflotar la compañía desde su actividad originaria

Gonzalo Urquijo, presidente ejecutivo de Abengoa. Gonzalo Urquijo, presidente ejecutivo de Abengoa.

Gonzalo Urquijo, presidente ejecutivo de Abengoa. / M. G.

Abengoa tiene futuro. Sostenible y a largo plazo. Ése es el convencimiento de su dirección, pilotada desde finales de 2016 por Gonzalo Urquijo como presidente ejecutivo. Tras superar la mayor quiebra planteada en España gracias a dos reestructuraciones financieras que han reducido su pasivo en 10.000 millones de euros, la compañía que fundaron en 1941 los ingenieros Javier Benjumea Puigcerver y José Manuel Abaurre Fernández-Pasalagua, junto con tres amigos y otros familiares, está centrada en asegurar su viabilidad, precisamente volviendo al negocio tradicional que pusieron en marcha sus fundadores. Fuentes de la compañía ratificaron ayer a este periódico que esa estrategia es la correcta y en la que mantienen la confianza para garantizar su sostenibilidad.

Las mismas fuentes resaltaron que Abengoa ha superado “la mayor reestructuración industrial acometida en Europa”, que en realidad han sido dos y en el plazo de dos años. Primero la que finalizó en marzo de 2017, que permitió eliminar 7.000 millones de euros de pasivo y que supuso que los accionistas fundadores diluyeran su participación en el capital en un 95%. La segunda acaba de cerrarse a finales del pasado mes de abril y, según Abengoa, ha permitido reducir otros 3.000 millones el pasivo de la compañía multinacional sevillana.

En la primera no sólo hubo una quita de la deuda con los acreedores y la capitalización que dio lugar a la nueva distribución accionarial, sino que también dio paso a un plan de reducción de costes y personal que en la empresa consideran esencial para asegurar la viabilidad. Sólo los gastos generales se han reducido en un 80%. Hasta 50 ERE ha encadenado en estos años. También se han vendido activos. El ejemplo palmario es la enajenación de Atlantica Yield, vendida en unas condiciones ventajosas, según destacan desde la compañía.

Una vez ejecutada estas dos reestructuraciones, que la propia multinacional reconocía vitales para asegurar sus viabilidad, Abengoa se enfrenta a un futuro en el que las cifras de negocio todavía generan incertidumbre. Las fuentes consultadas por este diario resaltan que en los dos años de gestión desde que se superó el preconcurso de acreedores se han contratado casi 3.000 millones de euros, una cifra de ventas que consideran positivas.

Pero esas mismas ventas han disminuido en 2018 respecto a las de 2017, lo que unido a que la nueva Abengoa aún soporta una deuda cercana a los 5.700 millones de euros, cuestiona esa viabilidad y la propia estrategia, porque ha descendido precisamente el negocio tradicional.

Desde la compañía admiten que es correcto que las ventas han bajado un 12%, pero lo consideran “normal” por el proceso vivido. Entre las causas destacan la reducción de concesiones por la venta de activos, lo que ha afectado a los ingresos.

Objetivo: doblar el negocio

Pese a ello, el equipo directivo que encabeza Gonzalo Urquijo, según las mismas fuentes, se ratifica en la estrategia de centrarse en la ingeniería y la construcción como su negocio principal y confían que, de acuerdo con su plan a viabilidad a 10 años, presentado hace unos meses al mercado, el objetivo es doblar la cifra de negocio. Tan convencidos están en Abengoa que esperan que los resultados del primer trimestre de 2019, que se conocerán la semana próxima, apuntalarán esa tendencia de crecimiento de las ventas.

La nueva Abengoa, por tanto, se ratifica en su estrategia de volver al origen del modelo de negocio planteado por el fundador Javier Benjumea Puigcerver. “Creemos que es la estrategia correcta”, aseguran desde la compañía, que ha dividió su negocios en cuatro: mantenimiento, infraestructuras, transmisiones y energía y agua. Especialmente esperanzados en los resultados que el negocio del agua está trayendo y traerá a la compañía. “Con las desoladoras nos ha ido muy bien”, afirman las mismas fuentes, que sin embargo reconocen: “Somos conscientes de nuestras limitaciones, ya no hay balance para quedarnos con concesiones”.

En esa estrategia resaltan no sólo que en este proceso de reestructuración industrial han tenido el apoyo de los sucesivos gobiernos de España, sino que también enfatizan que a Abengoa le parece “importantísima” la apuesta por la transición ecológica que está haciendo el Ejecutivo de Pedro Sánchez.

La dirección de Abengoa, según las mismas fuentes, también despejó cualquier duda sobre la incertidumbre que pueda generar el triunfo de los acreedores impugnantes ante los Juzgados de lo Mercantil. “Con la segunda reestructuración ese tema está totalmente zanjado, y los acuerdos individuales con cada están todos firmados y ejecutados desde la firma de la reestructuración”. Esos acreedores impugnantes han cobrado mediante la emisión de nueva deuda, que la compañía no ha cifrado.

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