Economía

España asume el recorte anual de deuda que pide Berlín para las reglas fiscales

Nadia Calviño, en una imagen de archivo

Nadia Calviño, en una imagen de archivo / Pablo Garrigas / Efe

Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (UE) intentarán lograr un acuerdo sobre las nuevas reglas de disciplina fiscal sobre la base de una propuesta de la presidencia española que recoge el planteamiento de Alemania de exigir recortes anuales mínimos de la deuda a los países más endeudados.

El documento elaborado por España, al que tuvo acceso Efe, servirá de base para la discusión que mantendrán los ministros durante una cena que comenzará a las 19.00 horas, tras una reunión entre los titulares de la Eurozona (Eurogrupo), y que podría prolongarse durante toda la noche e incluso alargarse hasta el viernes con el objetivo de cerrar el acuerdo.

En concreto, plantea que los países que superen el umbral de deuda del 60% del PIB tengan que hacer una reducción “media anual mínima” de 1 punto porcentual del PIB cuando el ratio supere el 90% del PIB y de 0,5 puntos cuando se encuentre entre el 60% y el 90%, durante todo el periodo de ajuste.

La propuesta atiende así la principal reclamación planteada por Berlín, que pedía un ajuste anual del 1% al que inicialmente se opusieron varios Estados por considerar que podía ser en ciertos casos aún más estricto que las normas actuales, e incorpora además la idea alemana de exigir un colchón adicional incluso a aquellos países que no rebasen el tope de déficit público del 3% del PIB.

La Comisión Europea, señala el documento, tendrá que “asegurar que el ajuste fiscal continúa” hasta que el país sitúe su déficit en el 1,5% del PIB en circunstancias económicas normales, con el fin de dejar “margen de maniobra” en los presupuestos. El ajuste anual en el déficit estructural primario para ello oscilaría entre el 0,2% y el 0,4% del PIB en función del plazo que tenga el país para acometerlo.

En aquellos casos en que el déficit público supere el 3% del PIB, la propuesta prevé exigir al país un recorte anual mínimo del 0,5% del PIB en el déficit estructural primario - sin tener en cuenta el pago de intereses -, aunque los países están divididos entre quienes apoyan excluir los intereses para que el ajuste sea más suave y los que quieren incluirlos puesto que, de otro modo, el ajuste sería demasiado lento, según fuentes europeas.

En caso de que haya países incumplidores, el nuevo marco contemplará la posibilidad de que se les impongan multas semestrales que serán de menor cuantía que las de las reglas vigentes para facilitar su aplicación. La novedad es que el último documento de la presidencia española elimina, a petición de Alemania, Austria o Países Bajos, el límite a la acumulación de sanciones que sugirió Bruselas.

Otro de los frentes abiertos son los criterios para que los gobiernos puedan ampliar de cuatro a siete los años de sus trayectorias fiscales, en función de los compromisos de reformas e inversiones que prometa cada uno de ellos.

Muchos países, capitaneados por Italia, quieren que una ejecución positiva de las reformas e inversiones de los planes nacionales de recuperación garantice automáticamente estos tres años adicionales, pero los socios más duros rechazan que se garantice la prórroga sin un análisis previo.

A la hora de evaluar si se abre un expediente por exceso de déficit al país, el nivel de deuda será un factor agravante, mientras que la inversión en defensa será un mitigador.

De nuevo, el gran reto es aunar en un mismo documento a los llamados halcones - partidarios de un marco presupuestario más centrado en la disciplina fiscal y la reducción de la deuda y el déficit - en el que se encuentran Alemania, Países Bajos, Austria o los nórdicos, y a los socios del sur, que como Francia o Italia desean más margen para el gasto y las inversiones públicas. Fuentes diplomáticas señalan que la española es una “propuesta equilibrada”, que recoge un trato diferenciado para cada país pero añade salvaguardas para garantizar una reducción “sostenida” de la deuda, y apuntan a que la respuesta de los países está siendo “muy constructiva” y hay un “interés compartido en lograr el acuerdo”.

En cualquier caso, está previsto que a primera hora los Estados miembros aborden la futura presidencia del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para confirmar si, como propone Bélgica tras consultar a las capitales, la española Calviño es la candidata con más apoyos para suceder al alemán Werner Hoyer.

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