Las bajas por enfermedad común repuntan con la recuperación

Las incapacidades temporales por contingencias comunes tramitadas en Andalucía aumentan un 27% hasta mayo.

Las bajas por enfermedad común repuntan con la recuperación
Las bajas por enfermedad común repuntan con la recuperación
Alejandro Martín Sevilla

15 de agosto 2015 - 05:02

Los trabajadores andaluces están perdiendo el miedo a pedir la baja médica, al menos en lo que atañe a los asalariados. La recuperación económica está coincidiendo con un repunte de las incapacidades temporales por contingencias comunes -que comprenden enfermedades y accidentes no profesionales-. La media mensual de subsidios tramitados por la Seguridad Social en Andalucía entre enero y mayo -excluyendo autónomos y cotizantes del régimen del hogar- asciende a 45.242, un 27% más que la media registrada en el conjunto de 2014 y 2013, años en los que se alcanzaron las cotas más bajas de la última década.

La prevalencia de procesos por cada 1.000 trabajadores afiliados permite realizar una perspectiva homogénea, independientemente de las oscilaciones del número total de cotizantes. Según los datos de la Seguridad Social, se tramitaron 25,1 casos en Andalucía por cada 1.000 asegurados, un 42% más que la media de 2014, y que supone la cifra más alta desde el año 2008.

Esta tendencia supone una reversión a un fenómeno inédito observado durante la recesión económica que suscitó una gran preocupación entre profesionales sanitarios y agentes sociales. Entre 2007 y 2013, el número de incapacidades temporales se desplomó en Andalucía a la mitad, pasando de una media mensual de 72.528 a apenas 35.320. Y no se puede achacar únicamente a la destrucción de empleo. La prevalencia por cada 1.000 asegurados se redujo un 44,5%, descendiendo de 31,8 casos en 2007 a sólo 17,6 en 2013, cuando se registró el mínimo histórico.

No fue un comportamiento propio de la comunidad, sino que se repitió en líneas generales en toda España. Entre 2007 y 2013, el volumen de incapacidades temporales por contigencias comunes disminuyó en el conjunto del país un 45%, hasta un total de 262.345. En cambio, desde ese punto hasta la media acumulada entre enero y mayo de 2015 se observa un repunte del 29,3%.

A la luz de estas cifras, sería una frivolidad concluir que la crisis supuso una mejoría generalizada de la salud de los trabajadores, o que la recuperación les esté enfermando. La relación causal no es tan evidente pese a la correlación de las cifras con las de la caída de la actividad económica.

En este fenómeno entra un cóctel de factores económicos, sociales y legales todavía poco estudiado, al menos a nivel regional. Una circunstancia que pudo haber coadyuvado a la caída de las incapacidades temporales en la crisis fue el traspaso de trabajadores a la economía sumergida tras perder su empleo. A ello se suma el hecho de que los datos de los cinco primeros meses del año pueden estar sesgados al alza por factores coyunturales, como pudo ser la epidemia de gripe de principios de año.

"Durante toda la crisis hemos constatado un gran presentismo laboral en las empresas. La gente acudía a trabajar incluso enferma por miedo a las represalias y a peder el empleo", señala la secretaria de Salud Laboral de CCOO-A, Nuria Martínez. Desde el sindicato ponen el foco en la divergencia entre la media del sistema de la Seguridad y la que arrojan los procesos tramitados por los mutuas, en las que la duración media de la incapacidad se reduce de 38,2 días a 32,6. "No entendemos cómo, dependiendo de si estás en el sistema general o en el de las mutuas, puede haber tanta diferencia en la duración de los procesos. Quizás cabría preguntarse si tiene que ver con la práctica habitual de las mutuas de dar de alta sin que el trabajador esté totalmente restablecido", afirmó. Según Martínez, a raíz de la crisis se están dando "problemas de salud mucho más graves en las empresas, con un gran incremento de las afecciones psicosociales", que están derivando, a su juicio, en un aumento de la siniestralidad laboral.

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