Marc Calcoen | Embajador de Bélgica en España

"Puigdemont no tiene un trato diferente al de cualquier otra persona"

Marc Calcoen, embajador de Bélgica en España Marc Calcoen, embajador de Bélgica en España

Marc Calcoen, embajador de Bélgica en España / Juan Carlos Vázquez

El embajador Calcoen (Ypres, 1961) llegó a España con casi 30 años de experiencia en la carrera diplomática adquirida en Tokio, Buenos Aires, París, Bruselas, Singapur y, por último, Nueva York. Es aficionado al senderismo, tiene casa en Fuengirola y el pasado lunes estuvo escuchando chirigotas callejeras en los Carnavales de Cádiz. Martes y miércoles ha estado en Sevilla en visita oficial. Licenciado en Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad Católica de Lovaina, el neerlandés es su lengua materna, aunque, como él sostiene, su condición de flamenco poco tiene que ver con la holandesa.

-Ha visitado al presidente de la Junta, a la del Parlamento, a la ex presidenta andaluza, al alcalde de Sevilla...

-Es una visita oficial a la comunidad autónoma de Andalucía, porque los embajadores no debemos quedarnos sólo en Madrid. España es mucho más que Madrid, es un gran país con 17 comunidades.

-¿La conocía?

-Sí, por supuesto. ¿Quién no conoce Andalucía? He estado varias veces, me gusta mucho, y hablo como turista, su variedad en patrimonio y en naturaleza, me gusta el senderismo e hicimos el Torcal de Antequera y el Caminito del Rey.

-¿Y pasó miedo en el desfiladero?

-No, después de la rehabilitación no es nada peligroso, está muy bien. Fue un día de diciembre y fue espectacular porque había mucha niebla y, de repente, se abrió el cielo... impresionante.

-¿Hay muchos belgas en Andalucía?

-Sí. A España vienen dos millones de turistas belgas, que es mucho para un país de 11 millones. Y además hay mucha gente que ha comprado o apartamentos o fincas. Marbella es el segundo lugar donde más belgas viven en España.

-¿El primero es Cataluña?

-No, es Alicante. No sé porqué, pero es una ciudad que debe encantar mucho a los belgas.

-Sabe usted que hay una gran polémica en España porque Carles Puigdemont reside en una población belga. Es algo que no se comprende.

"Mi Gobierno piensa que el asunto catalán es un problema político que requiere una solución política"

-Lo sé muy bien, porque es algo que me ha tocado y no ha sido muy agradable. Nosotros entendemos que nos hemos visto involucrados en un problema que es de política interna de España, entre Madrid y Barcelona, entre los catalanes y los demás españoles y dentro de Cataluña también. No tenemos ninguna relación con el señor Puigdemont, él fue a Bélgica porque quería internacionalizar su conflicto, porque las instituciones europeas están en Bélgica y porque hay un partido político que tiene simpatía con el nacionalismo catalán porque es nacionalista flamenco. Pero no le damos un trato diferente del que daríamos a otra persona. Por ejemplo, en el último mes llegó el ex presidente de Costa de Marfil que fue juzgado en La Haya y está en libertad provisional, y también se ha quedado en Bélgica. Nosotros tenemos una gran tradición de acoger a exiliados, Víctor Hugo, Karl Marx...

-No es un refugiado político.

-Para nosotros, esto es un problema interno de España y pensamos que se debe encontrar una solución política para un problema político. A nosotros nos alegraríamos que dos partes encontrarán una solución mediante el diálogo, aunque nosotros no entramos en cuál es la solución. No vamos a meternos en los asuntos españoles. Mi Gobierno piensa que se debe encontrar una solución política a un problema político, es lo que se ha tratado de hacer en estos meses, intentar abrir un diálogo, pero no entramos en los asuntos de la negociación.

-¿Qué país es más complicado territorialmente? ¿España o Bélgica?

-Ambos son más complicados y más fáciles, que es una respuesta muy diplomática. En Bélgica, hay dos grandes comunidades, los flamencos y los francófonos; puede ser más difícil, porque hay que encontrar una solución entre dos partes, pero también es más fácil, porque si pones de acuerdo a dos, ya está. Pero en España hay 17 comunidades autónomas con los mismos derechos y competencias, encontrar una solución entre todos también es difícil. A veces se ha dicho que Bélgica desaparecerá muy pronto, y no lo creo. No hay muchos separatistas.

-¿Ni siquiera en Flandes?

-No, es una minoría, aunque estos nacionalistas flamencos no quieren, por el momento, la independencia porque saben que la mayoría no la desea. Lo que han hecho estos últimos cuatro años con el Gobierno que había era aparcar el problema constitucional y se han fijado más en los problemas diarios. Durante cuatro años no se ha hablado de problemas comunitarios.

-¿Cuáles son los elementos que unen a los belgas?

-La historia común, una mentalidad común. Los flamencos no somos holandeses, quizás hablamos el mismo idioma, pero la mentalidad flamenca es bastante diferente de la holandesa. Por la historia, por la religión, ellos son protestantes y nosotros católicos. Los flamencos nos parecemos mucho a los españoles, nos gusta la comida, la fiesta y el carnaval. Y los valones tampoco son franceses.

-¿Y la monarquía une?

-Sí, claro, y la historia, y la gastronomía, y el fútbol. Bélgica seguirá unida por mucho tiempo, porque ni Flandes ni Valonia se van a unir a otro país.

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