"Pasé directamente de Mortadelo a leer las narraciones de Allan Poe"

raúl garcía. dibujante de animación

M. Muñoz Fossati

11 de marzo 2016 - 01:00

-Es usted el mejor publicista de su obra Narraciones extraordinarias.

-Siempre, no hay más remedio. Tengo que hacer de director, de productor y la promoción. Aún quedan muchos países en los que no se ha vendido. Por ejemplo, en España aún no he encontrado distribuidor. Tengo que admitir que hacer una película independiente de animación es de locos, y si es de terror, de loco y medio.

-Pero en Estados Unidos sí, y con gran éxito según he leído.

-Así estamos, y también hemos logrado meterla en el mercado de Japón. Lo de América es curioso, se ha estrenado ya en 20 ciudades y se está convirtiendo en un clásico de culto. En el Museo de Edgar Allan Poe en Richmond se expone material del film y estará cuatro meses, así como en el Museo de Arte Moderno de Austin, en las universidades me piden la película... Así que supongo que a la gente le gusta.

-Pero dar miedo con dibujos animados es difícil ¿no?

-Yo creo que no. Lo verdaderamente difícil de esta película es que la gente sepa que existe. El proceso de creación es mucho más sencillo que la lucha contra una gran industria por meter en los cines esta película que no deja de ser extraña, que no usa las técnicas estándars que la gente espera, una película de dibujos animados de terror...

-¿Ni siquiera le ha ayudado su carrera y su reputación?

-Bueno, ya lo creo que me ha ayudado, pero más a la hora de conseguir las colaboraciones de gente con tanto talento como Guillermo del Toro, Christopher Lee y el mismo Roger Corman. Eso sí que es un lujo para mí. Y todo porque han visto que en esta película hay algo diferente, singular.

-Usted se ha ganado esa reputación también trabajando para los grandes estudios. ¿Es muy diferente, qué le gusta más?

-Son dos maneras de trabajar totalmente diferentes y que provoca en mí sentimientos encontrados. Si trabajas con las grandes compañías tienes todas las posibilidades, con presupuestos enormes, ellos se pueden permitir experimentas y fallar... Si lo haces de manera independiente, a cambio tienes toda la libertad, no tienes que pelearte con los productores, tú eres el dueño, pero el sufrimiento es considerable a la hora de realizar tu obra, y más aún, de hacer que el público la vea.

-¿Necesita de un público especial?

-No, no. Cuando logro colocar la película, a la gente le gusta. No hace mucho, en Lyon se agotaron las entradas, y luego en el coloquio estuve una hora contestando preguntas. Es más bien un público variopinto, aunque me encuentre muchas veces con fans auténticos de Edgar Allan Poe.

-Es tontería preguntarle si usted lo es.

-Evidentemente lo soy. Tienes que ser un fan de Poe para meterte en un lío como este. Las Narraciones extraordinarias fueron mi primer libro de adulto podríamos decir. Siempre digo que prácticamente pasé de Mortadelo y Filemón a leer y a asombrarme con las Narraciones extraordinarias de Poe.

-Lo que sí he visto es que sus dibujos para esta película no son los que se llevan ahora, en 3-D y esas cosas.

-No, claro. Y además para cada narración he procurado buscar una técnica diferente, aunque utilice el ordenador. Por ejemplo, para La verdad sobre el caso Valdemar utilizo un estilo que se parece más al cómic de los años 80.

-¿Qué piensa del uso del 3-D en las películas actuales de animación?

-Pues sencillamente, que es el futuro y no se puede dar marcha atrás. Ya es la gramática visual. El problema es que todos los estudios están utilizando las mismas formas, que no hay diferentes estilos y no hay forma de distinguir si la película es de Pixar o Dreamworks. Es como si a un pintor le dieran sólo un lápiz azul para dibujar. Cuando el público se acostumbra empieza a perderse el arte.

-¿Piensa que hay demasiada imagen por ordenador en las películas?

-La verdad es que cada vez se va difuminando más la frontera entre cine con personajes reales o hechos con ordenador. En la última versión del Planeta de los simios ya me cuesta diferenciar cuándo son actores y cuándo creaciones artificiales.

-¿Y eso es también irreversible?

-No lo sé, pero creo que seguramente se producirá una reacción de vuelta a lo tradicional. De hecho, en la última entrega de Star wars se ha vuelto un poco a eso, a efectos especiales más tradicionales, a la creación de muñecos por ejemplo. Eso incluso es mejor para el actor, al que le resulta más natural dar réplica a un muñeco que interpretar sobre un fondo verde y sin dirigirse a nadie.

-No sé si considerar como un fenómeno el triunfo de tantos dibujantes y animadores españoles en Estados Unidos.

-No, no. Es un éxito real. En España siempre ha habido muy buenos dibujantes. Con un gran problema, que aquí no han encontrado espacio para desarrollar su talento, y han tenido la necesidad de irse. Pero en América siempre han trabajado equipos de dibujantes españoles, en estudios de cine y en compañías editoriales de cómics.

-Estando en Hollywood, su meta debe de ser lograr el Oscar.

-Hombre, eso es lo máximo que uno puede desear. De momento, estoy preparando una adaptación de una novela de Cornelia Funke, otro proyecto independiente, otra búsqueda de financiación, otra locura.

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