“España es un desierto en el mundo del arpa”

Ana Crismán | Arpista flamenca

Una imagen de Ana Crismán con su arpa.
Una imagen de Ana Crismán con su arpa. / Félix Vázquez
Fran Pereira

17 de abril 2023 - 05:00

–¿Se acostumbra el público a escuchar un arpa flamenca?

–La verdad es que sí, aunque todavía hay mucha gente a la que le sorprende que de un instrumento clásico salga un sonido flamenco.

–Usted lleva más de cinco años dedicada íntegramente al estudio del arpa flamenca, ¿le ha cambiado mucho la vida?

–Por supuesto, hace cinco años que dejé mi plaza como maestra de música en un colegio de Granada para dedicarme a este sueño. Fue una decisión difícil, porque abandonaba una vida relativamente cómoda para hacer realidad una idea que no sabía cómo iba a salir. Pero tengo que decir que estoy encantada, y realizada.

–¿Y por qué el arpa?

–Porque me cautivó al escucharla en un músico de calle. No sé, fue un flechazo. También porque con el arpa no he sentido las barreras que he tenido con otros instrumentos. El sonido sale de la yema de mis dedos y entre ese sonido y yo no hay nada.

–¿Ha tenido que cambiar mucho su día a día?

–Sí, date cuenta que a diario estudio unas ocho horas. Era quizás lo que echaba antes en el colegio, pero mucho más duro, porque entiendo que la soledad del artista no es fácil. Más aún cuando se trata de un instrumento y de una concepción del mismo en la que no había nada. A veces tengo la sensación de que entro en una habitación a oscuras buscando algo que no sé qué es, y que hasta que no lo validas, no te das cuenta si sirve o no.

–Es muy sacrificada entonces su vida actualmente...

–Sobre todo porque el arpa no se aprende dándole un beso a la luna, necesita mucha constancia. Y no es escharle horas, eso no me importa porque al fin y al cabo en mi etapa como docente también las echaba, es el sacrificio que requiere, porque dejas a un lado amistades, familia...Pero bueno, todo eso no se tiene en cuenta cuando sales al escenario y ves que el público disfruta con tu trabajo.

–Ha recorrido ya muchas partes del mundo con su arpa flamenca, ¿dónde ha encontrado al público más sorprendido?

–Si te digo la verdad en mi tierra, en Jerez. De hecho, cuando empecé con este proyecto siempre tuve claro que nunca tocaría en España, que encima es un desierto en el mundo del arpa, y menos en Jerez, un lugar donde el flamenco es parte de su raíz. Sin embargo, ha sido al contrario. Por eso, uno de los momentos más gratificantes de estos cinco años fue cuando toqué por primera vez en el Teatro Villamarta de Jerez con La Macanita. Cuando vi la reacción del público, me quedé sorprendida, sobre todo porque nunca pensé que me iban a aceptar. Luego también he visto a públicos especialmente atraídos por el arpa flamenca en Italia y hace unos días en Estados Unidos.

–Porque acaba de llegar de una gira por América, ¿no?

–Sí he estado una semana por Estados Unidos con Antonio Canales, David Peña ‘Dorantes’ y Pastora Galván. Hemos tocado en Los Ángeles y en Denver, y ha sido una experiencia increíble. Primero porque subirse a un escenario con artistas como ellos, es ya un privilegio, pero luego, he visto cómo el público ha disfrutado mucho. Lo comprobé después de los conciertos, porque allí se da un cóctel tras la actuación, y la gente que se me acercaba, así me lo transmitía. Además, en países como Méjico o Colombia hay mucha tradición al arpa y toda esa gente me mostró su sorpresa al escuchar el arpa flamenca, era algo nuevo para ellos.

–Debe de ser una experiencia gratificante haber abierto la puerta del arpa flamenca en el mundo...

–Bueno, es algo muy bonito, pero el único mérito que tengo es la capacidad de trabajo. Considero que no tengo ninguna virtud más que nadie para hacer esto, pero sí que dedico muchas horas y me sacrifico mucho. Creo que es algo que puede hacer cualquiera, lo difícil es ponerse y trabajar.

–Y tras cinco años mostrando ese arpa flamenca, ¿qué objetivos se marca a corto o medio plazo?

–Ahora mismo estoy preparando el que va a ser mi primer disco. He meditado mucho la decisión, pero creo que es necesario para poder plasmar todos los pasos que he dado hasta el momento. Mi intención es hacer una campaña de crowdfunding para poder hacerlo realidad. Ya he mirado algunas cosas, y espero que en septiembre pueda tener los primeros temas grabados.

–(...)

–Bueno también he empezado ahora a estudiar con el arpa de pedales, que es la que se usa habitualmente en las orquestas. A día de hoy siempre lo he hecho con el arpa de Levers pero claro al cambiar las llaves, me limita a veces. Con el arpa de pedales, donde cada pedal tiene tres posiciones, mis dedos no se separan de las cuerdas y me permite más libertad. Ahora mismo estoy empezando, y es un proceso lento, pero espero que pronto pueda utilizarla, tengo claro que cuanto más despacio estudias, más rápido avanzas.

La música cambió su vida

Evidentemente, que un instrumento tan clásico y con tanta historia como el arpa suene a soleá o a seguiriyas, dos de los cantes madres del flamenco, han convertido a Ana Crismán (Jerez, 1983) en una artista especial. Su atrevimiento hace ahora cinco años y sobre todo su autosuficiencia, pues ha sido ella misma la creadora de su propio modelo musical, se ha convertido en un ejemplo de superación, un símbolo que vuelve a demostrar que el flamenco es una de las músicas con mayor capacidad para readaptarse. Su arte ha conseguido enamorar ya a todo el mundo.

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