España

Absuelto un militar que quiso hacer su casa en un cuartel con dinero público

  • El Tribunal Supremo concluye que no se aprecia tentativa de delito, sino la ejecución de "meros actos preparatorios".

El Tribunal Supremo (TS) ha absuelto a un teniente coronel de infantería que mandó construir, sin contratos de por medio y con un presupuesto a cuenta del Ejército que ascendía a 205.000 euros, su vivienda familiar dentro de un cuartel de Murcia, pero que finalmente no pudo llevarlo a cabo por órdenes superiores. La sentencia del Supremo absuelve a Francisco Javier V.G. del delito intentado contra la Hacienda en el ámbito militar por el que fue condenado en 2011 por el Tribunal Militar Central a tres meses y un día de prisión, inhabilitación durante ese tiempo y el pago de 91.584 euros a la empresa que proyectó las obras.

El escrito del Tribunal Supremo, cuyo ponente ha sido el magistrado Ángel Calderón, concluye que no se aprecia ninguna tentativa de delito, sino la ejecución de "meros actos preparatorios", y destaca el hecho de que no se le abrió expediente administrativo alguno. El fallo ha contado con los votos particulares discrepantes de dos magistrados -Benito Gálvez y Fernando Pignatelli-, que argumentan que aunque no existen documentos acreditativos de los hechos ni que se llevó a cabo la edificación, la actuación del acusado sí tendía a obtener un resultado defraudatorio a su favor. Sin embargo, ambos defienden, como ha ocurrido, que se le retire el pago de cualquier indemnización a la constructora ante la ausencia de facturas.

Los hechos se remontan a 2007 cuando el procesado fue destinado como jefe al Cuartel General de la Brigada Paracaidista de Santa Bárbara (Jabalí Nuevo, Murcia) y decidió ejecutar una obra en uno de los edificios del mismo con el fin de destinarlo a su vivienda familiar o a un pabellón a su cargo. La sentencia condenatoria argumentaba que Francisco Javier V.G. actuó sin contar con "la preceptiva dotación presupuestaria", "sin conocimiento" de superiores y sin "la incoación del correspondiente expediente de contratación". Se declaró probado que encargó la obra -tabiques, azulejos, ventanas, un porche, aire acondicionado...- a la constructora que habitualmente trabajaba en el cuartel, Construcciones y Promociones Ecarril, cuyo propietario le presupuestó los gastos en 205.115,6 euros.

El ahora absuelto incluso se sirvió de revistas de decoración para explicar sus ideas al contratista, al que le aceptó el presupuesto pero sin que mediara firma de contrato o cualquier otro documento relacionado con la obra. Finalmente, el general jefe de la Subinspección General del Ejército Sur ordenó la paralización de las obras, aunque el importe de lo ejecutado hasta entonces ascendió, según el constructor, a 82.874 euros. El Supremo finalmente ha admitido el recurso del militar contra esa condena, ya que el delito que le imputó el Tribunal Militar Central no llegó a ejecutarse.

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