Rivera pulsa el botón para la cuenta atrás

Ciudadanos presiona al marcar un plazo de dos semanas para sellar un pacto y evitar nuevas elecciones. La formación naranja se cita con PSOE y Podemos para la próxima semana.

Juan De La Huerga

02 de abril 2016 - 10:38

Hasta aquí hemos llegado. Algo parecido vino a decir ayer Albert Rivera. Las escenificaciones protagonizadas por los políticos están siendo el pan nuestro de cada día desde hace más de 100 días, concretamente desde que el 20 de diciembre se conocieron los resultados electorales. Y, hasta hoy, ha ocurrido de todo y a su vez nada de nada porque el país sigue igual: sin Gobierno. La España lampedusiana, vaya.

El pírrico pacto al que llegaron el PSOE y Ciudadanos (C's) no da, el PP sigue a su aire -repitiendo cual cacatúa que lo único viable es una gran coalición con Rajoy en la cúspide- y en Podemos no se aprecia interés por ir de la mano con los partidos de Pedro Sánchez y Albert Rivera por la asintonía evidente (y mutua) entre morados y naranjas.

En este panorama de mucho ruido mediático y pocas (o ningunas) nueces de facto, el líder de C's alzó la voz para ejercer algo de presión a los actores del circo político. Pulsó Albert Rivera el botón de la cuenta atrás en una entrevista en la Ser y, en principio, marcó un plazo para que las negociaciones, plagadas de dimes y diretes pero con escasa chicha a excepción de su acuerdo con el PSOE, lleven a buen puerto o queden enterradas y, por tanto, habrá que volver a pasar por las urnas el próximo 26 de junio. "Me gustaría que esta situación se resolviera en dos semanas".

Es decir, Rivera lo fía todo, su órdago a la grande, a que a mediados de abril haya el consenso necesario para impedir unas nuevas elecciones generales, que en teoría no quieren ninguno de los partidos, aunque por supuesto tampoco dan la sensación de estar dispuestos a ceder al objeto de evitar el fracaso por no encontrar fórmulas de gobernabilidad.

Asimismo, Rivera hizo constar que "lo menos malo que puede tener España" ahora es "un Gobierno del PSOE y C's con una agenda reformista, que tienda puentes con Podemos para temas sociales o asuntos de regeneración y con el PP para temas económicos o asuntos de Estado y que pueda desatascar esta situación"; ahora bien, descartó nuevamente, en una retahíla que se sucede desde hace meses, un Gobierno tripartito con el PSOE y Podemos. "Esta situación engañar a los ciudadanos", explicó antes de constatar que busca el apoyo del PP en cuestiones de Estado, pero sin Rajoy porque "no puede reformar España ni regenerar la política".

Aun así, pese a las reticencias entre naranjas y morados, se verán las caras junto a los socialistas en unos días, según adelantó el portavoz parlamentario del PSOE, Antonio Hernando, para rastrear puntos de encuentro que beneficien la investidura de Pedro Sánchez como presidente. Hernando celebró que las tres partes hayan aceptado sentarse en una misma mesa de negociación para tratar de superar "todos esos imposibles" a los que "muchos" han hecho referencia desde el pasado 20 de diciembre.

El dirigente socialista destacó que en este tiempo se percibía como "imposible" que PSOE y C's llegasen a un acuerdo por tratarse de fuerzas "muy distintas". Y, sin embargo, "lo conseguimos", presumió. "Fácil no va ser, pero estoy convencido de que vamos a poder llegar a acuerdos", apostilló.

Desde luego, no será sencillo que se entiendan y menos aún con los dardos que Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, continúa lanzando a los socialistas: "Queremos explorar la vía de ese Gobierno a la valenciana, pero si no quiere, qué le vamos a hacer. No quedará más remedio que ir a elecciones", lamentó ayer en una entrevista en Radiocable.com, donde incidió en que volverán a negar su apoyo a Sánchez en caso de presentar las mismas propuestas que en las investiduras fallidas.

En el partido morado consideran, igualmente, que Ciudadanos ha subido el tono del discurso en los últimos días, algo que tampoco da facilidades. "No es momento de maximalismos, sino de ceder", añadiendo que Rivera debe hacer "un ejercicio de responsabilidad de Estado y abandonar el radicalismo verbal".

En este sentido, una de sus lugartenientes en Podemos, Irene Montero, enfatizó que Ciudadanos no debe convertir su acuerdo con los socialistas "en una cárcel para el PSOE".

A propósito de las declaraciones ásperas de unos y otros, trato de poner calma el ex ministro de Cultura Ángel Gabilondo, hoy portavoz socialista en la Asamblea de Madrid, quien advirtió de la "arrogancia, el engreimiento, el conformismo o la pereza" como "enemigos del acuerdo" y manifestó su deseo de que en España "no haya nada de esto" en las negociaciones para formar Gobierno.

Quien también augura un porvenir vinculado a las urnas es Alberto Garzón. El diputado de Izquierda Unida dio por hecho que habrá elecciones anticipadas si el PSOE insiste en mantener el pacto suscrito con C's. "Si el PSOE no renuncia a su acuerdo con Ciudadanos, parece improbable que se pueda conformar un nuevo Gobierno", defendió. Garzón subrayó que IU sigue pensando que la vía "más fácil" para transitar hacia un Ejecutivo de cambio es que éste "pivote sobre la izquierda".

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