La izquierda lo apuesta todo al rojo

Alberto Garzón | Ministro de Consumo

Se pone al frente de un ministerio con poca estructura que controlar y gran carga ideológica.

Las denuncias de las izquierdas por la proliferación de las casas de apuestas y su incidencia en los barrios más pobres y, sobre todo, en la juventud, han cristalizado en este pequeño departamento.

Alberto Garzón
Alberto Garzón / Belén Vargas
Carlos Rocha

10 de enero 2020 - 20:51

A Alberto Garzón le gusta más la política teórica que la práctica. Por ese motivo, a lo largo de su ya larga carrera, a pesar de su juventud, ha sabido rodearse de fontaneros. Es imprescindible tener a alguien cerca con los alicates y la llave inglesa para controlar a un partido pequeño y denso como IU. Por eso, también, aseguran que le irá bien en un ministerio con poca estructura que controlar y gran carga ideológica. Las denuncias de las izquierdas por la proliferación de las casas de apuestas y su incidencia en los barrios más pobres y, sobre todo, en la juventud, han cristalizado en este pequeño departamento, que también tiene mucho de equilibrio dentro de la coalición de Unidas Podemos.

Garzón tendrá también a su cargo el control del Gobierno a las grandes empresas, otra de las luchas históricas de las fuerzas a la izquierda del PSOE. Tendrá que repartir su tiempo entre los pasillos y las alfombras con el liderazgo de un partido que destaca por tener un importante porcentaje de críticos casi estructural. En los cuatro años que lleva al frente de IU, Garzón ha mantenido a raya estas voces altisonantes, a pesar de que lo acusan cada cierto tiempo de haber diluido a la federación de izquierdas dentro de Podemos.La integración de IU entre las filas moradas es un hecho tan cierto como la resistencia granítica de un partido que conserva su independencia.

Su militancia en el histórico PCE le otorga la vitola de ministro rojo, lo que ha soliviantado a una oposición de derechas que lleva semanas hiperventilando ante formación de un Gobierno de coalición por el cual Garzón apostó desde el principio. Su postura en diciembre fue la misma que en julio y esa coherencia le provocó ciertos roces con su socio y futuro vicepresidente Iglesas. “Ha sufrido mucho en el proceso”, cuentan quienes lo conocen bien y lo definen como alguien “afable y confiado”,

Despues de casi una década en el Congreso de los Diputados, Alberto Garzón tiene tablas para negociar tanto con contrincantes como con socios. Cuentan incluso que tenía buena relación con Cristóbal Montoro, igual que con su sucesora, María Jesús Montero, con quien trabajó mano a mano para el proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2019.El fracaso de estas cuentas, a la postre, lo ha llevado a alcanzar el Gobierno. Un rojo en el Consejo de Ministros, algo que no se veía desde la Guerra Civil.

“Si no lo caricaturizan como el ministro comunista y no cae en esa trampa hará una gran labor de defensa del ciudadano de a pie”, insisten fuentes cercanas a un líder de IU a quien comparan con Anguita por su papel referencial entre los suyos. A la erudición económica que se le supone por su formación –en la Universidad de Málaga y en la Complutense– hay que sumar la popularidad que ganó entre los más jóvenes justo antes del nacimiento de Unidas Podemos. La izquierda millenial lo apuesta todo al rojo. Ahora tendrá que aprender a gestionar las ganancias.

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