ESCALADORA

Ana I. Morón García: "Este proyecto supone para mí un salto cualitativo en el alpinismo"

  • Esta profesora de fotografía artística en la Escuela de Arte de Guadix, de 33 años, se inició en la nieve a los catorce. La universidad le apartó de la montaña, pero su pasión por la escalada le llevó de nuevo a las alturas.

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Todavía recuerdo la primera vez que subí a Sierra Nevada… tenía 14 años y estaba ilusionadísima. Iba toda mi pandilla y mi hermano mayor (2 años más que yo). Mi padre habló con un compañero de trabajo y se prestó a hacernos de guía: era nada más y nada menos que Antonio Luis Herrera, alpinista granadino con dilatada experiencia, muchas primeras invernales en Veleta y geólogo. Nos llevó a Cueva Secreta por la Vereda de la Estrella, nos contó leyendas sobre los principales picos, la tradición minera de la zona, nos enseñó rocas y minerales, plantas, estrellas y sobre todo, su pasión por la montaña.

De la maravillosa experiencia que supuso para mi esa excursión de dos días, le pedimos “repetir” a nuestro “mentor” otra excursión, y al año siguiente nos llevó al Refugio de Félix Méndez (hoy ya derribado), entre el Veleta y el Mulhacén. En aquella ocasión, dormimos bajo techo, pero nos cayó una nevada digna de Septiembre (de aquella época, claro!!) y vimos en primera persona los efectos de una gran tormenta. Viento, nieve, oscuridad… fue impresionante. Decenas de personas tratamos de salir de aquel infierno por la pista que hay (aún existe) que comunica con las Alpujarras… me impactó todo aquello muchísimo.

Un año después, me apunté a un grupo Scout. Quería más. Más días con una mochila cuestas, más noches en la sierra, más aventuras… Desde los 16 años hasta los 19 fui Scout y con ellos viajé a Picos de Europa, a Pirineos, me adentré en Sierra Nevada, aprendí a organizar excursiones… En aquella época también aprendí a esquiar, y me turnaba los fines de semana para ir a la montaña o a las pistas de esquí.

Parón universitario

Luego llegó la Universidad y me fue imposible continuar mi ritmo montañero. Estudié dos carreras universitarias, así que hubo un largo impás de inactividad, alrededor de 7 años. Nunca lo dejé del todo, pero sí supuso un largo parón.

Retorno

El retorno a la actividad vino marcado por un viaje a Picos de Europa de 15 días. Empecé a ver paredes de roca y a sentirme muy atraída por ellas. Me apunté a un club de montaña, Club Treparriscos, (del cual soy actualmente la Presidenta) y comencé a escalar. Primero escalada deportiva y más tarde, escalada clásica (en paredes vírgenes, sin ningún parabolt instalado).

Lógicamente, de las excursiones en verano por la sierra, pasé a querer hacerlas en invierno. Comencé a conocer Sierra Nevada en invierno y sus caras nortes.

De ahí, seguí viajando buscando altura, a Alpes (picos de cuatromil metros) y a Andes, Perú (Picos de cinco y seismil metros). Sin olvidar nuestras sierras españolas: Gredos, Pirineos y Picos de Europa. También he viajado mucho para conocer otras escuelas de escalada, por España, Francia y Grecia. Y sigo practicando esquí de travesía.

El salto al Himalaya viene ahora, con la expedición “Mujer Andaluza 08-09”. Vamos a acometer la ascensión a un sietemil, el Baruntse, y a un ochomil, el Manaslu.

Actualmente

Soy la responsable del área de Fotografía y Medios de Comunicación de la Expedición.

Como he comentado anteriormente, este proyecto supone para mi un salto cuantitativo y cualitativo en el terreno alpinístico. Nunca imaginé que tendría una oportunidad como ésta y podría intentar escalar una montaña aún no ascendida por ninguna persona andaluza (ni hombre ni mujer). Ni que subiría a una montaña de sietemil o de ochomil metros. Es un sueño cumplido, aunque sólo sea por entender qué es una expedición, cómo se organiza, qué se necesita, qué tipo de entrenamiento hace falta, cómo encarar posibles obstáculos y, sobre todo, disfrutar de las montañas y de la gente del Himalaya.

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