LA PENÚLTIMA CON Juan José Padilla

"A la Feria le faltan más días. Yo 'resucitaría' la de la Vendimia"

  • "Salir a hombros en tu tierra en la primera reaparición tras la cogida en Zaragoza sería la culminación de un sueño", dice el jerezano

Está el tío eufórico. Enorme. Con  la ilusión de un niño. Dando razón a su apodo ‘El Ciclón de Jerez’. Juan José Padilla (Jerez, 1973) ha salido de esta última, como lo hizo de las muchas cogidas que le apartaron puntualmente del toreo. Pero este hombre no es de este mundo. Ya tiene buen fondo, buenas sensaciones. Se encuentra fuerte y los doctores alucinan: La práctica de fisioterapia y logopedia avanzan con resultados muy positivos. Hoy reaparece por vez primera en Jerez tras su percance en Zaragoza. 

— Está en capilla. Se acerca la hora. ¿Deseando pisar ya el albero?

—  Tengo unas ganas tremendas y, especialmente, porque toreo en mi tierra, ante los jerezanos, y eso me mantiene muy orgulloso, muy ilusionado.

—Torear ante sus paisanos  después de lo ocurrido debe suponer además una gran responsabilidad.

— Supone mucho. Es que en Jerez, su afición, el apoyo de muchos jerezanos, la gente que me ayudó, junto a mi familia... Creo que tengo que saldar muchas ‘deudas’, porque ellos mismos me han dado la oportunidad de torear en mi tierra y con todos estoy muy agradecido.

— Usted ha viajado muchísimo, conoce otras muchas ferias. ¿Con cuál se queda?

— Con la de Jerez, sin duda. Para mí, como torero, es la Feria que más me tira, la que más me ilusiona, la que más me gusta torear... Mi sueño ha sido esa plaza de toros, el momento de salir este sábado a hacer el paseíllo junto a grandes figuras. Jerez puede presumir de eso, de la talla de los toreros que acuden a nuestra Feria. A mí ese lugar se me quedó marcado desde mi niñez, cuando iba a esa plaza a aprender, a entrenar...

— ¿Cómo hay que ‘tomarse’ la Feria?

— Creo que se debería tomar desde un punto de vista participativo, compartir cada uno esos momentos, disfrutarla, sin descuidar cosas como la faceta hípica: el Concurso de Enganches, que a mí me encanta, la doma vaquera... Son algo único en el mundo. Todo eso hay que aprovecharlo al máximo.

— ¿Feria de día?, ¿Feria de tarde?, ¿o Feria de noche?

— Me quedo con la Feria de la mañana. Bueno y, ¿por qué no también con  esa Feria que va terminando el día, que te encuentras bien, con tus amigos y que no te apetece irte? Eso es lo que tiene esta Feria.

 — ¿Le falta algo a la Feria?

— Más días. Pienso que la Feria actual está bien planteada. Y se celebra en una buena fecha para el mundo del toro y para los que nos visitan, pero ojalá ‘resuciten’ la Feria de la Vendimia.

 —¿Y qué le sobra? 

— En la Feria no sobra nada. Los jerezanos debemos sentirnos muy orgullosos de compartirla con nuestras amistades. Yo tengo muchos amigos, sobre todo en Sudamérica, que vienen a verme durante la Feria y para mí es un orgullo llevarles al ferial, enseñarles ese maravilloso ambiente, esa explosión de alegría. Nuestro Real es único, excepcional, de mucho señorío y categoría, con paseos y casetas engalanadas, caballistas perfectamente ataviados... Entras en la Feria y te asombras.

 — Salir por la puerta grande en su propia Feria debe ser  lo máximo en un torero. 

— Eso es lo que culmina ese  sueño de felicidad que cada torero posee cuando torea en su tierra. Expresas un arte, lo dedicas a tus paisanos, a tu gente... Es como tocar el cielo. Es una gran culminación.

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