Feria de Jerez

La Feria, el taco y yo

  • El público responde con creces pese a la escasa repercusión de la llamada municipal a la moderación de los precios · La ministra Aído remata en el Real una apretada agenda

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A la Feria hay que ir solo y con el taco. Solo, para que no te molesten, y con el taco, para no molestar y porque, salvo algún despistao, nadie ha hecho caso a la llamada del Ayuntamiento de moderar los precios. Así que el taco y yo, tanto monta, llevamos ya seis días de Feria, cinco de la oficial y uno del extra de las motos, adelgazando a marchas forzadas, aunque la cosa empieza a darme vértigo, y eso que no he pisado los cacharritos, que es como se han llamado de toda la vida en Jerez y no la calle del infierno, que es un sevillanismo adoptado como tantas otras cosas relacionadas con las fiestas, paganas o religiosas, de esta ciudad.

Pero sigamos con lo de la dieta, la que estamos haciendo la de Ubrique y yo. Ayer fue jueves de Feria, el primero de los días grandes, salvando el miércoles, que fue magnífico. Gente, lo que se dice gente, había ayer limitada, pero según el observatorio del gasto per capita en Feria -las cuatro casetas de los colegas situadas estratégicamente en los puntos cardinales del Hontoria-, la presente edición va como la seda, porque a la peña le ha dado por gastar lo que no tienen en estos días de fiesta, aunque el resto del año tengan que pasarlo encerrados en casa lamentándose de los excesos.

El primer día de Feria, insisto en que para mí fue el sábado de pre-feria pero conozco gente que hasta ayer no pisaron el albero del Real, uno se va haciendo cuerpo cuando al dar las buenas tardes el camarero de turno le responde: "son cincuenta leuros".

Cincuenta leuros por aquí, cincuenta leuros por allá, uh, uh, la, la, la... Y venga a sacar billetes, del taco, que a estas alturas tiene el grosor de un Smoking -papel de fumar-, pero a los sitios hay que ir en condiciones. Si no, mejor quedarse en casa.

Media de fino y una de jamón, en una caseta de las buenas de verdad -como si el resto fueran de mentira-, 24,50 de vellón. Y esto no será nada. Desde que el segundo día de Feria, de la oficial, se me pusieron los dientes largos cuando, en una caseta en la que hace ya algunos años y por el solo intento de poner un pie dentro me hicieron un placaje que ni el pilier y el zaguero de la selección neozelandesa de rugby, vi pasar a un camarero con una cubitera adornada de botellas de Möet Chandon, decidí tirar la casa por la ventana y meterme en el papel para pasar la Feria lo mejor posible, mejor solo que mal acompañado.

Al día siguiente, con el taco casi intacto, a la hora de pagar media de fino en una caseta me regalaron una sonrisa que para mi queda, bueno, para el taco, que realmente es al que iba dirigida. Creo que aún no les he contado lo de mi amigo, sin más pistas, que solía cortar con la novia para Feria y volvía días después. Lo hizo cuatro veces, no siempre con la misma como se puede intuir, y creo que tiene el récord mundial. Yo lo intenté una vez, en mi tierna juventud, y me mandaron a freír espárragos, de ahí mi afición actual por los fogones.

Pero voy a seguir con la dieta, que ya queda menos e igual me ahorro alguna jornada de la locura final, como hacen los sevillanos, que todo lo malo se pega. A comer y beber todo el mundo se apunta, pero ya los cogeré el día que tenga que hacer una mudanza. De momento, mi mudanza consiste en cuando acabe esta crónica volver a dirigir mis pasos hacia el González Hontoria para pulsar la afluencia de público del jueves noche y madrugada del viernes, pues ya sólo me queda ver amanecer en el Real.

Y ahora, la parte formal

Porque la Feria también tiene una parte oficial, cuando los políticos visitan el Real y hacen que la cosa parezca más seria de lo que en realidad es. Bueno, pues ayer fue el turno de la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, que compartió mesa y mantel de papel en la caseta del PSOE con los más jóvenes del partido. Estuvo acompañada por la alcaldesa, Pilar Sánchez, y ediles de otras localidades de la provincia. Fideos con almejas, montaditos, tortilla, pimientos y alguna que otra feliz declaración: "Estamos muy satisfechos por estar acompañados hoy (ayer para el lector) por la ministra Aído. Estoy muy feliz por contar con su presencia en esta Feria tan maravillosa", comentó Sánchez. Palabras de bienvenida que tuvieron respuesta por parte de la ministra, recién llegada de la Bahía de asistir a la inauguración del Congreso Iberoamericano de Jóvenes Empresarios, quien aseguró que la Feria de Jerez "es una de las mejores cartas de presentación que tiene esta ciudad, con un enorme potencial que además este año viene acompañado de buenas noticias como es el descenso del desempleo en el mes de abril".

Y una vez dicho todo, a la mesa, un poco apretujadillos, eso sí, porque todo el mundo quería estar junto a la de Alcalá de los Gazules. Luego, un paseíto por el Real, de visita por algunas casetas, como la de Diario de Jerez. Qué mejor manera de acabar una "intensa jornada", según confesó la propia Bibiana.

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