FERIA DEL CABALLO 2019 | LOS TOROS

El Juli indulta a Corchero, Morante triunfa y Paquirri decepciona

  • El público indulta al toro 'Corchero' de Garcigrande, sexto de la tarde, perdón que salva un encierro muy justo de presentación y juego

El Juli hace un pase de pecho a uno de los toros de su lote. El Juli hace un pase de pecho a uno de los toros de su lote.

El Juli hace un pase de pecho a uno de los toros de su lote. / MANUEL ARANDA

El Juli indultó al toro Corchero, sexto de la suelta, de Garcigrande, indulto que forzó el matador y que es fruto de esa indultitis triunfalista que se prodiga hoy y que pasará al olvido en el que se mantiene la manada de toros indultados de estos tiempos, muy lejos de aquellos grandes acontecimientos que se vivían en esta plaza cuando se indultaban a ley toros de bandera.

Porque “Corchero” era un toro chico, sin cara y que tuvo nobleza en la muleta, pero que manseó suelto y distraído en los primeros tercios, dando la vuelta al caballo en cuanto sintió el hierro de Barroso y acometiendo al jaco por el pecho hasta derribar.

Corchero no pasó el fielato de la presentación ni el de la bravura, fue un toro noble en la muleta, que tuvo movilidad y al que El Juli sujetó haciéndole tragar tres circulares, pero por tres circulares no se indulta un toro y menos en Jerez donde tantos ganaderos, muchos presentes en el tendido, han venido a las corridas concurso con toros que sin merecer ni ganar catavino de plata alguno, han sido más bravos y completos que el toro que se indultó ayer. De presentación desde luego.

Es el signo de la fiesta. El Juli, que es asiduo a este hierro y que se conoce esta vacada a la perfección, forzó el indulto retrasando la entrada a matar. Incluso cuando el presidente sacó el pañuelo blanco del primer aviso y la gente dejó de protestar, volvió rápido a la cara del toro a perfilarse para que la gente se diera cuenta que el palco no había indultado todavía al toro.

Pero esa es la fiesta de hoy. El público no se va de la plaza sin dar orejas e indultos mientras que los aficionados se quedan estupefactos. Ese anovillado sexto quedó inédito en los lances de recibo porque desarmó al torero. El palco no mandaba salir picadores pero ni por esas pasó algo con el capote.Como se ha dicho el toro derribó y aunque era suelto de salida y probaba distraído, tuvo movilidad y El Juli se dobló con él dejando un preciso cambio de mano, anuncio de lo que vendría.

Una figura del toreo de esta categoría puede sobrado con un torillo como ese, que acudía de largo. Lo imantó en la muleta en los medios y tras el ensayo al natural puso a la plaza en pie con tres circulares antológicos. A partir de ahí comenzó la petición de indulto y ahora van de vuelta al campo el toro y los tres obreros.

Porque esa es otra, dada la presentación de la corrida y por lo que pudiera pasar, se aprobaron tres sobreros. Pero Jerez no protestó la presentación de los toros. Presentación, bravura y nobleza. Cosas de la antigua fiesta, en la de hoy se indultan toros de mera vuelta al ruedo o de ovación en el arrastre.En su primero , justo de casta y presencia, El Juli falló a espadas tras sacarle a su oponente, con oficio, todo lo que tenía porque el madrileño, en lugar de abrir faena con la pachorra y parsimonia de Paquirri y Morante en sus primeros toros, se fue al suyo con toda disposición.

Cuando creíamos que a Morante no le iba a servir el primero –un toro con dos tallas más de cuerpo que de pitones y que no quiso pelea, que se llevó dos puyazos y una voltereta y que se golpeó dos veces contra tablas, trotando por el coso a ver que pasaba– resulta que tras un macheteo inicial comenzó a dejar el torero preciosas pinceladas por los dos pitones, con remates de molinete e invertido, cerrando por ayudados. Gran ovación.

Se superó el sevillano en el quinto de la suelta, otro torillo que quiso mucho menos pelea que el torero, que estuvo francamente bien, poniendo mucho empeño en una pelea en la que todo lo puso Morante. Le había topado en los lances de telón de recibo, problema que resolvió Morante tirando de la gracia de la chicuelina.

Brindó a Tomatito y fue sensacional el inicio por ayudados, ahora sentado en el estribo, ahora rodilla en tierra. El toro deslucía la labor topando y sin romper por abajo por lo que la s series, al natural y por la derecha fueron intermitentes, pero con enjudia. El farol ligado al natural o rematar por alto y ligar con la firma fueron algunas de las genialidades que enloquecieron al público. La estocada hizo sonar las palmas por bulerías y la petición de las dos orejas para un Morante que quiso mucho, todo lo contrario de Paquirri.La verdad es que para este viaje de Francisco Rivera Ordóñez no hacían falta alforjas. Su justito primero desordenó a la cuadrilla en banderillas, que daba la impresión de que estaba inactiva y sin sitio, como el matador. La nobleza, suavidad y mimo de Rivera en los lances de recibo fue lo mejor de su actuación en toda la tarde. Toreó despegado y empeñado en cerrarse en tablas con un toro que terminó rajándose, aunque alguno en el tendido decía que se había aburrido.

Con el cuarto toro que iba y venía y que recibió prometedoramente Paquirri por verónicas rodilla en tierra, tras otro tercio de banderillas de desastre, se perdió Rivera en una insulsa faena con miles de pases despegado y sin temple esperando que sonara la campana.

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