Domingo de Feria

Sólo las atracciones se salvan en un domingo con escaso movimiento

  • Ni siquiera la propuesta de los hosteleros de descontar un 20% en la jornada de ayer anima al público a pasarse por la Feria en un día en el que el ambiente estuvo en los cacharritos

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La Feria del Caballo cerró ayer una nueva edición con la imagen tradicional de cada domingo, es decir, poco movimiento en las casetas y mucho ajetreo en la zona de cacharritos, no en vano, muchos padres aprovecharon el segundo día de descuentos en esta zona para acudir con sus hijos durante toda la jornada.

Las calles principales del González Hontoria no gozaron de demasiada presencia de público, y eso que ayer el calor, menos agobiante que en los últimas días, dio un poco de tregua. Pero ni eso.

 

Muchos hosteleros echaban de menos aquellas imágenes que no hace demasiado tiempo se podían observar en la Avenida Álvaro Domecq, cuando decenas de autobuses descargaban a viajeros procedentes de distintos puntos de la provincia cada domingo de Feria. Ya no, se ha perdido hasta eso, de ahí que los únicos grupos numerosos que se dejaron ver por el Real fueron los de turistas que, de paso por la ciudad, aprovecharon la ocasión para descubrir el evento. 

 

Hasta el paseo de caballos, que otros años con motivo del Concurso de Enganches ha tenido un mayor esplendor los domingos, se vio bastante desangelado. Incluso para eso, para hacer una foto clásica, sudaron la gota gorda los turistas que, con cámara en mano, deambulaban por el Hontoria en busca de un recuerdo estereotípico de caballos y flamencas. Con decir que hasta los cocheros de muchos carruajes de alquiler lanzaban 'ofertas' desesperadas con tal de regresar a casa con algo de dinero en el bolsillo.

 

Las casetas, a media bandera, pues mientras algunas cocinas trabajaron hasta el último momento, con mesas llenas y muchas ganas de seguir de fiesta, otras tantas, sobre todo las de un público más joven, aprovechaban las primeras horas de la tarde para ir adelantando trabajo. Así las cosas, ante el aburrimiento y la falta de clientes, muchos trabajadores se atravieron a ir recogiendo enseres para que la noche fuese mucho más llevadera.

 

Ni siquiera el descuento anunciado por el Ayuntamiento, tras consensuarlo con los hosteleros, en principio el 20 por ciento, animó a muchos a almorzar en la Feria. Desde el sector se echaba ayer en falta "un poco más de publicidad", admitía uno de los caseteros, "porque era una buena idea".

 

A eso de las tres de la tarde y con las terrazas  vacías, muchos colgaron carteles a las puertas de sus casetas, en algunos casos ofreciendo descuentos de hasta el 50 por ciento. Otros llegaban hasta el 30 y otra buena parte exponía anuncios agresivos con guisos a precio supereconómicos. Todo para intentar salvar un domingo cortito de consumo. 

 

Ambiente propiamente dicho sólo se percibía cuanto más cerca se estaba de la zona de atracciones, donde el gentío llenaba cada uno de los cacharritos, tómbolas y demás buscando esa última oportunidad para cerrar la Feria como Dios manda.

 

Durante todo el día el lleno estuvo garantizado, es más, muchos exprimieron al máximo la ocasión llegando al Real bien entrada la noche "para dejar al niño contento".

También se vio especial ambiente en el templete municipal, donde el público se acercó para presenciar las distintas actuaciones planteadas para la tarde y que trataban de reavivar la llama de una Feria que daba ya sus últimos coletazos. 

 

En definitiva, satisfacción generalizada en muchos hosteleros que ayer hablaban de un descenso de consumo tras el alumbrado del lunes, pero de buenos números (a la espera de hacer cuentas) en días como miércoles, jueves y viernes. En cambio, a muchos les sorprendía ayer la bajada que se ha producido en la jornada del sábado, con mucha menos afluencia que en anteriores ediciones. 

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