La ilusión, derribada en Vicos

El histórico concurso está cayendo en el aburrimiento. El sofocante calor de ayer y la poca oferta turística, a pesar de la riqueza que atesora el interior de la Yeguada Militar, desanimó a un público que optó por la playa

La ilusión, derribada en Vicos
La ilusión, derribada en Vicos
Raquel Benjumeda

11 de mayo 2014 - 01:00

Por unas horas, el corredero del Cortijo de Vicos, situado en la carretera de Arcos, fue un cocedero. Las previsiones meteorológicas se cumplieron: treinta y cuatro grados a las tres de la tarde y viento suave de levante, con lo cual la sensación térmica era algo mayor. Sí, un poco raro para el mes que estamos tanto calor. Este escenario no es el peor para el medio centenar de jinetes y vacas bravas y mansas de la provincia de Cádiz que participaron en la cita, acostumbrado a la dureza del campo. Pero sí para el público, más ciudadano, que optó por activar el modo playa. Y también para los responsables del programa hípico, el Ayuntamiento de Jerez, que fracasó en su intento de promocionar la feria y el caballo en su semana grande. La naturaleza es caprichosa y no da margen de maniobra. O sí. Veamos.

El concurso nacional de acoso y derribo lleva lustros instalado en el inmovilismo, en la apatía, en la falta de cariño e ilusión. Esta cita ofrece pocos atractivos a la familia de clase media de Jerez o la provincia y al turismo que busca estos días la esencia de Jerez. La estética y la asequible comprensión de las reglas del juego no son motivos suficientes para elegir este plan. La organización debe dar algo más. El concurso está lejos para lo que un curioso está dispuesto a desplazarse con vehículo propio. No hay transporte público. A los que han conseguido llegar les espera una grada y un descampado por el que corren dos caballos detrás de una vaca que deben derribar en un rectángulo delimitado para rascar los máximos puntos posibles. No hay más que ver. Así que, a la quinta o sexta vaca es hora de volver. El aburrimiento se instala en cuestión de minutos en el ánimo de un público que no puede amortizar el tiempo del desplazamiento con otras alternativas. Y eso que el Cortijo de Vicos tiene mucho que contar. Sus fantásticas instalaciones militares (cortijo, patio de cuadras, jardines) y sus valiosos caballos de Pura Raza Española y Pura Raza Árabe podrían rellenar un hueco muy valioso, sobre todo para el público extranjero. Pero un sábado por la tarde, el acceso a la Yeguada Militar está cerrado. El acuerdo con el Ayuntamiento de Jerez solo contempla la cesión de la pradera en la que corren los caballos y las vacas, un parking y unas gradas. A pesar de lo vasto y llano del terreno, la oferta se hace demasiado cuesta arriba. Aún así, mañana por la tarde habrá final. Y también ganador.

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