Feria de Jerez

El mejor estilo vistiendo de corto

  • El sastre Antolín Díaz Salazar expone en su casa más de 130 trajes para jinetes, cocheros, toreros y todo lo relacionado con esta tradicional indumentaria

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En la calle Bizcocheros número 8 hay un aunténtico museo del traje corto, un museo con más de 130 modelos para cocheros, rejoenadores, toreros, para ir a la Feria... Aunque oficialmente no está abierto al público, su autor, el sastre Antolín Díaz Salazar no le cierra las puertas a nadie que le pida pasar. A sus 74 años todavía diseña y cose estos trajes desde que, a los quince, comenzó con sus tíos, los conocidos sastres Antolín Díaz de Cos y José Díaz de Cos. "No me he jubilado -dice Antolín- ni me pienso jubilar, porque para mí este trabajo es muy bonito y satisfactorio".

Es el sastre oficial de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre y de la ganadería del Hierro del Bocado, pero además entre sus clientes conocidos se encuentran figuras como Miguel Báez 'El Litri', Enrique Ponce, Álvaro y Antonio Domecq, Paco Ojeda, El Juli o Hermoso de Mendoza.

Fue a los 23 años cuando Antolín decidió independizarse de sus tíos e instalarse por su cuenta en la plaza Esteve, aunque ahora desarrolla su actividad en Bizcocheros 8. Aunque comenzó como un sastre tradicional, Antolín se dio cuenta muy pronto "de que la confección se industrializaba cada vez más, pero esto es más artesanal, prendas creativas. No es que vaya a inventar nada, pero se pueden hacer combinaciones de colores muy armoniosas sin salirse de los cánones de la tradición. el que quiera salirse ya está perdido."

Y tan bien le ha ido que tiene trabajo para casi tres años, trabajo que le llega no sólo de España, sino también de otros países como Chile, Italia, Alemania, Venezuela, Estados Unidos e Inglaterra "porque el caballo español se vende al mundo entero. Además, el cliente que viene es un cliente potente".

Antolín tiene hasta trajes como los del siglo XVIII, bordados en negro, oro, plata... y también del siglo XIX. "Pero en lo que respecta al traje corto de vaquero -explica- puede ser de dos tipos: od e tipo campo o de tipo Feria, que son diferentes".

El de tipo campo consta de la guayabera, el pantalón campero con vuelta blanca y chaleco pero, si es para la Feria, llevará guayabera, calzona y chaleco. "También hay otro tipo de prenda -explica el sastre- que hoy no está mucho en uso y que es la chaquetila, que tiene solapas. Su pantalón es la calzona, a la que se le ponen caireles de plata".

Antolín reconoce que en general en Jerez "se viste bien de corto. Lo que ocurre es que hay gente que lleva a la Feria cosas que serían más bien de campo, como el pantalón con vuelta blanca o incluso unos zahones, pero claro, quien se ha gastado 200.000 pesetas en unos zahones quiere lucirlos". En el caso de que sea una mujer la que vaya de amazona, se le hace una falda de capa con mucho vuelo recogida detrás cuando va andando. Lo que el sastre tiene claro es que "los bordados no pueden coincidir, pueden ser similares, o de distinto color, pero iguales nunca, porque la persona que se gasta un dinero en un traje de corto no quiere encontrarse a otro vestido igual. Yo los motivos os saco hasta de un plato antiguo por ejemplo que tenga una greca bonita".

La vestimenta para los enganches también son distintas según sea a la calesera, a la bandolera, a la húngara y a la inglesa. En esta última se utilizan levitas, en diferentes tonos. La vestimenta a la húngara está basada en un uniforme militar de dicho país que se hace con cordonería en oro o negro. Para la calesera o a la bandolera, que son las más propias de Andalucía, se utilizan diferentes tipos de colores y formas: con solapas, con tirillas, con tirilla baja, bordadas en oro o simplemente adornado con vivos negros. "Eso depende -explica Antolín- del coche o de lo que te pida el cliente, aunque normalmente te piden consejo".

Lo curioso es que, para diseñar todos estos modelos, no hay ningún libro. Según el sastre, "yo me he documentado en cuadros o libros que trajeran fotografías. También he tenido la posibilidad de ver las prendas de gente muy antigua y te vas haciendo un criterio, por lo que el cliente confía en tí. A muchos cocheros de Sevilla y Córdoba los vestimos nosotros y a los de Jerez casi todos". En su opinión, "el secreto del éxito es el trabajo tan perfeccionista que hacemos. Tengo encargos con un año de antelación, y a veces hasta más tiempo".

La idea de crear su particular museo surgió de que "un pase de modelos es demasiado efímero, así que fui colocando aquí los trajes".

En su 'currículum' también se encuentra el haber realizado los dos trajes del torero Escamillo en la ópera 'Carmen' que se representó en el Teatro Villamarta, y también hizo dos casacas antiguas muy entalladas para que el tenor jerezano Ismael Jordi las llevara en la ópera 'Tosca'.

Con tanto trabajo, para Antolín no hay ni sábados ni domingos y, como lleva tantos trajes a la vez por delante (unos 35 dice) ni siquiera es capaz de calcular cuántas horas se lleva con cada uno. Es más, ni siquiera se atreve a ir a la Feria "porque con tanta gente que conozco, no encontraría la hora de volver, y yo tengo que trabajar, porque el traje que tengo que entregar al día siguiente, ¿quién lo termina? así que prefiero quedarme".

Muchos de sus clientes le vienen porque preguntan en la Real Escuela de Arte Ecuestre quién puede hacer este tipo de vestimentas, "y muchos ni siquiera preguntan el precio, sino que me lo encargan directamente".

De lo que sí se lamenta es que "aunque aquí hay trabajo para ahogar, esta tradición se acabará conmigo, porque mis hijos no la van a continuar".

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