XXIII Festival de Jerez | La Crítica 'Leiva yo a contar' Caminar desde la raíz

Ana Latorre en Sala Paul Ana Latorre en Sala Paul

Ana Latorre en Sala Paul / Manuel Aranda

El estreno en solitario de Ana Latorre tuvo que esperar quince minutos más de lo previsto, dado un problema técnico de última hora. Había ganas de verla, sobre todo por parte de sus compañeros, también maestros, que llenaban la sala y que, en determinados momentos, la animaban con algún comentario a modo de jaleo cercano y cómplice. ‘Leiva yo a contar’ recoge las sensaciones de una joven bailaora que construye su propio mensaje a partir de las influencias, lógicas, de unos padres que marcan sus pasos desde la cuna.

No es de extrañar que siendo hija de Javier Latorre y Nuria Leiva, dos de los coreógrafos más influyentes de las últimas décadas, tenga el interés en subirse a los escenarios, pues ha sido la expresión corporal de la danza un lenguaje propio en las habitaciones de su casa. Empero, entendemos que busca la huida hasta encontrar su propio discurso, siempre atendiendo a los sabios consejos que sus ancestros le imprimen. Durante la hora del montaje va desarrollando desde su baile las distintas etapas por la que ha pasado hasta llegar aquí, a su debut como solista. Desde la claridad y la sencillez de la puesta en escena, el respetable capta pronto la idea.

El vídeo inicial, por el que quizá se retrasa la función, muestra la conversación poética entre Magdalena Sánchez Blesa y su hija, con el título ‘Instrucciones a mis hijos’. Merece la pena esperar un poco más para saborear estos versos positivistas y alentadores. Comienza Latorre con una bata muy colorida recorriendo el escenario por peteneras. Eva Ruiz se apodera de la función de madre, una buena cantaora que alienta los impulsos de la que baila, cuyo perfil se edifica desde la fuerza que da la edad y la ilusión de caminar en libertad. Las comparaciones no existen.

Al inicio parece que el sonido de sus pies no dice nada, pero aprovecha el contratiempo para engrandecer su movimiento del mantón. De cintura hacia arriba. El eco cálido de Roberto Lorente se suma al diálogo artístico, llevando el consejo y la corrección a los movimientos de la bailaora, en su función de padre encima de las tablas. Lorente le canta ‘Mi niña Lola’, o mejor dicho, ‘Mi bailaora’, recurriendo una vez más al asunto partenofilial, en una ejecución coreográfica de las más acertadas de la tarde.

Y a la media hora, desde el patio de butacas, aparece el invitado de la noche, Daniel García, cantando un rap, ambientado en el hip hop. El momento no deja de ser más simpático que otra cosa. Vuelve a sonar eso de “jamás una huida, jamás el miedo en momentos de desesperación”. Sus “padres” siguen animando a esta joven que poco a poco va gustándose más y consigue convencer al público, sobre todo, cuando baila por Lebrija, por bulerías. Los ritmos los domina, sin problemas, y por eso se termina de encontrar en los tangos, más el taranto. Al finalizar, se encasqueta en la cintura un tutú rosa para despedir acudiendo a los consejos de sus padres: “haz lo que decidas, pero siempre con las ideas claras” y con corazón. El camino acaba de comenzar.

Ana Latorre - ‘Leiva yo a contar...’ from Festival de Jerez Televisión on Vimeo.

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