Gerardo Núñez: “No podemos entender este arte como una ingeniería”

XXVII Festival de Jerez

El jerezano regresa esta noche al Festival de Jerez con su particular “fiesta de la guitarra”, con la que celebra sus 45 años como profesional

Gerardo Núñez, durante la rueda de prensa de ayer.
Gerardo Núñez, durante la rueda de prensa de ayer. / Tamara Pastora
Fran Pereira

02 de marzo 2023 - 02:00

Gerardo Núñez (Jerez, 1961) es, sin lugar a dudas, uno de los grandes iconos de la guitarra flamenca. Y si no, sólo hay que echar un ojo a su excelsa trayectoria, tanto a nivel artístico como a nivel discográfico.

Ahora, en este 2023, el guitarrista celebra sus 45 años encima de los escenarios, una efeméride que conmemorará hoy (23.00 horas) en González Byass arropado por varios compañeros de profesión.

Celebramos 45 años y la verdad es que me da mucha alegría por varias razones. La primera porque lo podemos contar ya que hay compañeros que no están, incluso más jóvenes que nosotros, y la segunda porque eso significa que empecé muy joven y tuve la oportunidad de tocarle a las grandes figuras del flamenco: Fernando Terremoto, Tío Gregorio El Borrico, María Soleá....y muchísima gente de aquella época”, explica.

Gerardo recuerda con nostalgia aquella época. “Ahora se lo estaba contando a La Macanita, que compartió conmigo momentos en muchos festivales y en la Fiesta de la Bulería, algo que me ha permitido poder vivir el flamenco de una manera privilegiada”.

De todo aquello ha pasado mucho tiempo “y también muy deprisa. Conforme te haces mayor, todo te pasa con mayor celeridad, pero también a veces me pongo a mirar y compruebo que he hecho muchas cosas. He tenido la suerte de estar trabajando siempre y la mayor parte de mi vida he estado dedicado a la guitarra de concierto. He disfrutado mucho de todo lo que he hecho”.

Al echar la mirada atrás y ver algunas de sus múltiples hazañas, el músico jerezano tiene grabado a fuego “cuando toqué con la Orquesta Sinfónica de Chicago en el Millennium Park pero tocando mis composiciones. Cuando escuché a aquella orquesta tocando mis melodías fue muy emocionante”.

Una de las cosas que más han cambiado desde sus inicios es “la manera de transmitir el flamenco. Antes era de manera oral, pero de una forma muy festiva, es decir, los artistas nos buscábamos y veíamos cuándo había una una fiesta y allí nos colábamos. Esta transfusión de conocimiento ha hecho que exista el flamenco que conocemos hasta ahora”.

Hoy en día, “tenemos una generación de artistas excelente, ya sean guitarristas, bailaores y cantaores. Pero son gente que han aprendido de una manera diferente a la nuestra. Nosotros, por ejemplo, somos flamencos de la calle que es lo que creo que la falta a la juventud. Lo hacen todo bien pero no tienen calle. A mí me parece que estudiar el flamenco como disciplina en un conservatorio está muy, porque te dan un título y te posibilita dedicarte a la docencia, pero cuando hablamos de arte flamenco, creo que se necesita calle. El flamenco no es un arte de museo, es importante que la gente se junte y se transfieran conocimientos”.

Para explicar esto, el guitarrista se acuerda de aquellas clases que impartía el maestro Rafael del Águila cuando empezaba. “Rafael tenía un sistema de enseñanza didáctico como si fuese un médico. Nos ponía en una habitación a cinco o seis niños, pasaba uno, te enseñaba una facetita o media y te devolvía a la habitación a estudiarla. Luego, entrabas otra vez y hala, para la casa. No hacía falta echarle una hora lectiva”.

La guitarra flamenca de concierto está en su mejor momento y debería estar en todos los festivales”

Allí estábamos Luis Moneo, Alberto San Miguel, Antonio Jero, Paquito el de Fragua 4...Éramos una vasquita muy buena, con once o doce años. Recuerdo que llegaba siempre Antonio Jero y decía ‘venga, vamos a hacer un concurso para ver quién toca mejor por bulerías’. Claro, siempre ganaba él porque tocaba mejor, pero claro, nos revolucionaba a todos y eso enojaba a Rafael del Águila. Me acuerdo esa escena en la que se abría la puerta y salía Rafael con un palo diciendo ‘Jero, te he dicho que no vengas más por aquí’. Todas esas cosas te influyen”.

De aquellas vivencias, Gerardo destaca también sus noches en Madrid, donde el buen ambiente y el compañerismo era la tónica habitual. “En la compañía de Mario Maya recuerdo que íbamos Rafael Riqueni, Carmen Cortés, Juan José Amador y Manuel de Paula. Llegábamos después de actuar en el Teatro Olimpia y salíamos a buscar qué artistas había por ahí. ‘Pues mira, Manolete está en el tablao tal, Serranito está en tal bar...’. Todos íbamos a buscarlos para hablar y echar un rato, algo que no pasa hoy día. Hoy cuando termino un concierto, salgo de mi camerino y no hay nadie (risas)”.

Sobre este hecho, el jerezano se acuerda especialmente de sus noches en El Candela, el mítico establecimiento de Madrid y que Gerardo considera que “tuvo un papel fundamental en el flamenco que conocemos hoy día. Allí nos juntábamos todos los flamencos que estábamos y había veces que se veía toda la barra llena de estuches de guitarras. Recuerdo una anécdota con Riqueni, que fue el primero en tocar en solitario de todos nosotros. Le salió una gira en Alemania y se trajo un abrigo de piel de conejo. Él para ronear se lo llevó un día a El Candela y aunque allí hacía 40 grados, no se lo quitaba. No veas la que le formábamos”.

Para él, esa falta de calle “se nota en los nuevos, pero es normal, porque ellos viven en otra época. Ahora tienen mucha información y de manera inmediata y si ves una cosa que no te gusta, haces clic y ves otra. También reconozco que son gente muy disciplinada pero tampoco podemos entender el flamenco como una ingeniería, esto tiene algo más”.

En su discurso, el jerezano defiende ciertos cánones, algo que califica como “sabor”. En su opinión, “cuando tocas por tarantas, eso debe tener aroma a tarantas, y si lo tiene a alegrías, ahí pasa algo. Antiguamente, los guitarristas como Manolo de Huelva, Ramón Montoya e incluso Parrilla de Jerez o Moraíto, tocaban por tarantas y sonaba a tarantas, tocaban por soleá y sonaba a soleá. Y eso corresponde a la calle, y ahora no se ve, pero es lo que viene”.

Su apoyo a los jóvenes ha sido una constante durante su carrera “y es algo con lo que me he sentido comprometido, porque a mí me hubiera gustado que hubieran hecho lo mismo conmigo. Cuando he tenido la posibilidad, he ayudado a la gente joven, de hecho ahora se ha cumplido efeméride de aquel disco ‘La nueva escuela de la guitarra flamenca’, en el que participaron José Manuel León, Canito, Antón Jiménez, Jesús de Rosario, que ahora son excelentes guitarristas. Aquello fue un éxito, porque estuvimos nominados a los Grammy”.

Además, considera que “la guitarra flamenca de concierto está en el mejor momento de la historia, por eso creo que en todos los festivales debería haber una guitarra solista”.

Lo que tiene claro a sus 62 años es que “me voy a seguir marcando retos, porque es lo que me motiva. No soy de acomodarme porque te coarta mucho tu capacidad creativa”.

stats