Belén López, la del temperamento y la técnica

La bailaora ha presentado en el Villamarta Latidos, un “intenso viaje emocional” en plena madurez artística

Imágenes de la Compañía de Belén López 'Latidos'

Belén López, en el Teatro Villamarta con 'Latidos'. / Miguel Ángel González
Valeria Reyes Soto

02 de marzo 2026 - 07:26

Latidos ha recalado en la 30º edición del Festival de Jerez tras su estreno en 2024 en los Teatros del Canal de Madrid. Un espectáculo que supone “un proceso emocional que envuelve a la artista en el miedo y la oscuridad”. Para este tránsito, Belén López, revela “una profunda progresión de sentimientos y emociones que nos transportan desde el miedo más oscuro hasta un resplandeciente instante en el que la luz irrumpe con toda su fuerza y alegría”.

Partiendo de esta idea de buscar los claroscuros del alma, Belén López ha presentado una propuesta con un extenso elenco musical, con el cante Eleazar Cerreduela, José del Calli y Juan Carrasco Rodríguez ‘Juañarito’; la guitarra de Jerónimo Maya y Carlos Jiménez; la percusión de Rafael Jiménez ‘El Chispas’ y la flauta y saxo de Jesus Montoya. Latidos es una propuesta atravesada por el acompañamiento musical prácticamente en su totalidad, con numerosos arreglos e instrumentación en todos los cantes y composiciones que han sonado.

Belén López ha podido demostrar en Jerez por qué es conocida como una bailaora de técnica impecable, fuerza y versatilidad, y es que la bailaora discurre con seguridad por diferentes estilos de la danza española, con toda la fuerza flamenca si baila un taranto, con gran elegancia si coge el mantón en la farruca y con destreza y amplio abanico de recursos si se deja ver por la danza estilizada. La artista fue una niña precoz, forjada en los tablaos pero poseedora de una técnica que la llevó a impartir clases magistrales en el Ballet Nacional de España, de ahí que tenga esa cualidad de moverse con naturalidad y descaro por los diferentes estilos.

Ha sido en la recta final del espectáculo cuando hemos podido ver por derecho el baile de Belén López, en el momento en el que la música ha pausado, el elenco ha pasado a un segundo plano y la bailaora ha dejado sin aliento al público con su zapateo lleno de musicalidad y buen gusto, jugando con los tiempos y con la intensidad de la soleá. Belén López es magistral, no tanto así la propuesta, que arrincona en muchos momentos al propio baile de la protagonista y hace perder el pulso de este viaje por las luces y las sombras. Esta “progresión de sentimientos” se ha visto reflejada en la trilla o en los tangos, dejando ver ese viaje por diferentes emociones.

Latidos es un espectáculo en el que se respira la escuela madrileña (siendo López catalana, es una artista consolidada en Madrid), y aunque el espectáculo haya empezado por ese La mancha de la mora del José Mercé más jerezano, pronto aparecen maneras y cantes que respiran otros aires, que nos llevan a una gitanería distinta a la que por aquí estamos acostumbrados. Mención especial para Nerea Carrasco y su seguiriya, con un baile que dialogaba bien con el de López pero que también denotaba una personalidad marcada, con una ristra de recursos en la línea de los de su compañera.

Belén López ha realizado su viaje con parada en Jerez, regalando buena muestra del enorme temperamento, fuerza y técnica que la encumbran desde la infancia. Un lugar merecido para una bailaora que late.

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