Confesión abierta de La Lupi
XXX Festival de Jerez
La bailaora malagueña ha clausurado la 30º edición del Festival de Jerez con Lo inédito, bajo la dirección escénica de Alberto Velasco y con Iván Amaya como artista invitado
Imágenes de La Lupi con 'Lo Inédito' en el 30 Festival de Jerez
Con la premisa de querer recorrer caminos inexplorados y disfrutar de libertad artística en el resto de su carrera, La Lupi presentaba Lo inédito, un montaje que precisamente va de esto, de atreverse a lo que una nunca se permitió, por miedos propios o etiquetas impuestas. La malagueña se preguntaba, ¿por qué no puedo bailar una petenera? ¿por qué no puedo bailar con un traje amarillo? Con este ímpetu y un mensaje de valentía y arrojo, llegaba La Lupi a las tablas del Villamarta.
Lo inédito cuenta con una interesantísima dirección escénica y dramaturgia a cargo del artista multidisciplinar Alberto Velasco (a veces bailarín, a veces actor y otras director de escena o dramaturgo) y con la presencia del bailarín gaditano de danza contemporánea Iván Amaya, además de la mirada externa de Eva Yerbabuena. La apuesta por estos perfiles para su propuesta ya es una declaración de intenciones de algo fresco y novedoso.
Y aunque a veces todas las premisas se desvanecen en el directo, en Lo inédito sí se han visto traducidas estas nuevas inquietudes de la artista. Hemos visto a una Lupi despierta y divertida cuando el montaje lo pedía; íntima y sincera cuando cambiaba de dirección. En cuanto al baile, tengo la percepción de que hubiera recorrido un abanico mucho más amplio de recursos, movimientos y texturas que en anteriores propuestas, quizás sean sus propias ganas de atreverse, quizás el trabajo conjunto con otras disciplinas, pero me atrevería a decir que hemos visto a una Lupi renovada. Es alentador comprobar que el talento si se trabaja aparecen nuevas cualidades, antes ocultas o desconocidas.
En la primera parte La Lupi realiza un sketch en clave de humor, en el que se suceden errores intencionados que van colmando la escena: una luz mal encajada tras su remate; una música que se cuela; conversaciones del elenco fuera de contexto. Todo parece indicar que hay momentos en las trayectorias artísticas -o vitales- en el que todo está un poco a la virulé. El claxon mítico de los coches-choques nos recuerda los propios chocazos de la vida. Con esta puesta en escena nos introducimos en un montaje a corazón abierto en el que la bailaora enfrenta su propia vulnerabilidad. La parte musical se completa con Antonio González a la guitarra, llevando con soltura y unidad toda la propuesta, David Galiano en la percusión y el también malagueño Alfredo Tejada al cante.
Sorprendente descubrimiento (al menos en el contexto del Festival de Jerez), el de Iván Amaya, que como ya sucediera con Olga Pericet y Daniel Abreu, aporta el matiz contemporáneo, primero con un solo protagonizado por él, en que se luce bien a gusto, y luego en un paso a dos con La Lupi. La colaboración especial de Miguel Ángel Corbacho también colma Lo inédito, especialmente en una coreografía con mantones en que sorprenden las maneras estilizadas de Corbacho, la liviandad de Iván Amaya y La Lupi con el contrapunto flamenco, un trío que puede parecer poco homogéneo pero que resulta llamativo por lo mismo.
La Lupi transita por un momento de confesión abierta ante el público, en que se perdona “no haber sido la bailaora que quiso ser”. Amen y amén dice al final de su confidencia compartida, en la que parece reconocer sus miedos, anhelos y las diferentes personas que habitan en ella. Susana, la de verdad, y su alter ego, La Lupi.
Con este juego continuo de espejos reconocemos la conversión de la bailaora, aunque desconozco a qué versión de ella misma deja atrás. Más allá de interpretaciones (habrá tantas como personas presenciaban esta clausura), asistimos a un espectáculo con un guión bien armado que le da juegos múltiples para ir mostrando este mundo nuevo y, hasta ahora, inédito de La Lupi.
Temas relacionados
No hay comentarios