Leonor Leal: “Con Angelita Gómez entendí que podía ser como yo quisiera dentro del flamenco”
XXX Festival de Jerez
Leonor Leal presentará en el Festival de Jerez Martinicos le di a mi cuerpo, junto al cantaor David Lagos y al guitarrista Manuel Valencia, tras haber participado en la gala por el 30º aniversario del festival dirigida por Mercedes Ruiz
David Lagos: “Me gusta involucrarme y crear un concepto cuando me llaman para cantar”
La bailaora jerezana es pura curiosidad y búsqueda, un alma inquieta de la creación y el baile que ha buscado códigos y referencias más allá del flamenco. En Martinicos le di a mi cuerpo, Leonor Leal (Jerez, 1980) ha creado junto a David Lagos una respuesta (a través del cante y el cuerpo) a En el aire conmovido…, una exposición sobre Lorca realizada en el Reina Sofía de Madrid y en el CCCB de Barcelona, y de la cual el Festival Grec promovió una réplica artística por parte de los artistas jerezanos. Ahora llega al Festival de Jerez la unión de estas respuestas.
Hablar del poeta es hablar del duende y los sonidos negros, pero Leal ha querido llevar este concepto a un plano más físico y terrenal. “La bailaora todo el tiempo se busca en su cuerpo, nosotras bailamos con los riñones”. El duende aquí está en los órganos, los músculos, la piel, los huesos, “las fronteras con el aire”. Aunque lo visceral está ya en el flamenco, Leonor Leal le ha dado una respuesta corporal al sempiterno duende lorquiano. “Lorca sigue dando imágenes tan potentes y algo que conecta”. La maestra sevillana Merche Esmeralda le dijo una vez, “querida, no bailes nunca para todo el mundo”, un consejo de vida que la posiciona cada vez que se sube al escenario.
Pregunta.Hace unos días participaste en la gala del 30 aniversario del Festival, con Mercedes Ruiz y Salomé Ramírez. ¿Cómo fue este proceso?
Respuesta.Tenía mucha curiosidad de ver cómo Mercedes hacía ella un espectáculo, es una pedazo de bailaora y la conozco porque me dio clases hace muchos años. Es interesante ver cómo la gente trabaja a nivel conceptual y en la gestión de equipo. Yo me fijo más en esas cosas ahora mismo que en el baile en sí. Lo veo mucho más complicado que la parte artística, porque en esa parte cada una es como es, pero lo otro me llama muchísimo la atención y siempre es un aprendizaje.
P.Las tablas se pueden dominar, pero la gestión de un espectáculo, los tiempos de un festival, la maquinaria que hace falta para rodar una propuesta… ¿Resulta complicado?
R.Es verdad que no es nada fácil gestionar el carácter de tanta gente junta, las necesidades de cada uno, además cada cual con otros trabajos. Eso es un movidón. Pero te puedo decir que el equipo tiene muy buena energía. Entendí el sentido que ella quería darle al espectáculo y quise colaborar. Te da subidón trabajar con gente que lo está entregando todo en el escenario.
P.Cuando veo un espectáculo con un elenco extenso, no puedo evitar pensar en los cachés.
R.Por lo general, las cosas no están pagadas, ya no por la gala en sí, sino porque tienes que ensayar, desplazarte…. cuando realmente se le saca partido al trabajo es cuando está creado y empieza a moverse. Ensayar y recordarlo es menos dificultoso que la creación.
P.Y de las veteranas que estaban presentes, Angelita Gómez, Ana María López y La Chiqui, ¿han sido tus maestras?
R.Angelita y Ani sí, de las dos tengo recuerdos muy buenos. De Angelita siempre cuento lo mismo, y es que ella me decía, “búscate, búscate”. Y mira, esa frase para mí era como la definición del flamenco. Se me quedó en aquel momento, que el flamenco es personalidad. Yo lo entendía así, después ya con el tiempo me he dado cuenta que tampoco hay tanta libertad, pero en aquel momento para mí sí significaba esa búsqueda totalmente personalizada, y siempre recuerdo a Angelita por esa frase, siendo una mujer tradicional en su forma de bailar, en el sentido del flamenco era creativa, del “búscate a ti misma”. Entendí que podía ser como yo quisiera dentro del flamenco.
P.¿Y de Ana María López?
R.De Ani recuerdo que tenía una pedagogía que me sigue pareciendo maravillosa. Te daba un detallito, una cosa mínima, te decía “dentro de un ratito vienes y te canto”. Entonces te ibas con el detallito, te montabas tu película, volvías y ella te cantaba. No era una clase académica. Te daba tu tiempo, tu espacio, tú te ponías a bailar un rato, y cuando ya tenías algo lo mostrabas y lo practicabas en directo.
“El flamenco, por muy libre que sea, por muy vivo que esté, está basado en una identidad, en un pueblo y en una cultura”
P.¿Y por qué piensas que el flamenco no es libre?
R.Sigue estando el discurso de lo que es y lo que no es flamenco. Entonces, ahí te das cuenta que para muchísima gente dentro del flamenco hay límites. Entiendo lo que significa pertenecer a un lenguaje o no. Cuando yo estudié, para mí significaba una apertura muy grande, y sí, tienes personalidad y puedes expresar, pero tienes un lenguaje y un idioma. Aún así considero que es uno de los géneros donde más apertura hay.
P.¿Crees que hay otros géneros que sí que dispongan más de esa libertad creativa?
R.La danza contemporánea es muy abierta. Antes había líneas, pero la danza contemporánea ya es la persona. El flamenco, por muy libre que sea, por muy vivo que esté, está basado en una identidad, en un pueblo y en una cultura.
P.¿Es difícil meterse en las letras de algo que no se ha vivido?
R.Creo que aunque la letra hable de algo que tú no has vivido, uno siempre puede entenderlo y ponerse en ese lugar. Pero hay temas y temas, si me cantan una letra machista no me agradaría. Si me hablan de una mula y un buey, aunque no haya vivido así, me da un poco más igual.
“El flamenco es muy lento, se tarda muchos años en aprender a bailar un palo. Cuando llegas al escenario, tú sabes bailar un palo, pero de teatro no tienes ni idea”
P.Más allá de la escuela jerezana, ¿qué te ha aportado salir de Jerez y trabajar con otros creadores y disciplinas?
R.Tengo una admiración total por el flamenco de Jerez y además me gusta, lo disfruto y me encanta. Pero es verdad que tengo inquietudes desde el principio en todo lo que tenga que ver con el arte, realmente creo que es lo único que me interesa en la vida. Tener conciencia dramatúrgica me ha servido muchísimo. Trabajar con gente de teatro, de danza contemporánea, que nunca han pretendido, además, quitarme nada del flamenco. Me gusta acercarme a otra gente que tiene otros puntos de vista, es lo que más he aprendido con otra gente, a mirar de otra manera.
P.¿En qué consiste esa otra manera?
R.El flamenco nunca habla del espacio, solo de la colocación dentro del escenario, pero la danza contemporánea habla del cuerpo en el espacio y de buscar la profundidad emocional sin que la música te la de. María Muñoz me decía “Leo, mira el espacio y carga tus ojos de paisaje”. Son imágenes que a mí me sirven realmente para bailar y posicionarme con mi cuerpo en el escenario. El flamenco es muy lento, se tarda muchos años en aprender a bailar un palo. Cuando llegas al escenario, tú sabes bailar un palo, pero de teatro no tienes ni idea.
P.Tienes una estética alejada del folclore más asociado al flamenco, ¿por qué te representa la sobriedad?
R.No he llegado ahí para diferenciarme, siento que es lo que me queda mejor. Lo otro me encanta verlo, pero a mí no me pega, y yo entiendo el flamenco con honestidad. También tengo formación en ballet clásico. El puchero que tengo en el cuerpo en la forma de moverme viene de esa mezcla. En el caso del flamenco, he intentado quitar todo lo posible para encontrar realmente lo que sí huele. Y es muy curioso porque te das cuenta que hay mucha gente que siendo estéticamente muy tradicional, a lo mejor no huele. Busco lo que conecta con el flamenco más allá de la estética, quiero ver lo mínimo, entender cuál es la semilla. De cara para afuera suele ser menos espectacular, pero bueno, ¿qué voy a hacer? Si es que me sale así.
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