Pasarela

Kendall Jenner enamora en París

  • La hermana pequeña de Kim Kardashian se convierte en la gran protagonista de los desfiles de la Semana de la Moda parisina

La fiesta de la moda en París continúa y ha llegado a su ecuador -termina el próximo miércoles 9 cerrando el big four de las pasarelas internacionales con los desfiles otoño/invierno 2016-2017- con una clara protagonista: Kendall Jenner. La hermana pequeña de Kim Kardashian es definitivamente la maniquí de moda, todas las firmas quieren tenerla en su castings de modelos reservándole el lugar más distinguido en los turnos del desfiles, y lo cierto es que nunca defrauda. Ni siquiera para Balmain, donde tras un fugaz paso por peluquería, cambió su natural negro por un rubio oxigenado que, sí, le favorecía. No fue la única modelo que cambió su look para el pase, Gigi Hadid y Alessandra Ambrosio también sorprendieron con melenas muy diferentes a las suyas. Tanto impacto causó que la colección, repleta de tonos pastel y contrastes de texturas, formas y bordados, quedó relegada a un segundo plano. No obstante, no fue el de Balmain el pase más aplaudido de la ingenua Kendall. La joven cautivó como protagonista del turno de Elie Saab, sobre todo porque el estilo folk rock de la nueva colección del libanés le sienta de maravilla. Majestuosidad y amor por la moda son dos formas de definir el pase de Saab por la pasarela parisina, su versión más hippy que combinaba tejidos relajados y fluidos con chaquetas de cuero. Una fusión de sofisticación e inspiración punk que ha revolucionado la fashion week de la capital francesa. Parece que la casa de moda quiere también barrer en las alfombras musicales más importantes tras su ya consagrado éxito entre las celebs del séptimo arte.

Con Dior no fue para menos. Jenner ha debutado con la firma con un alarde de sensualidad chic que la mimetizaba con la esencia de la maison como si las prendas fueran creadas para ella. A pesar de la rebeldía propia de su juventud, convenció en su faceta de mujer delicada que pasea sus curvas con estolas de pelo, los hombros al descubierto y luciendo los vestidos-abrigo que tanto furor causarán, visto lo visto, en la próxima temporada de frío. Dior ha revisado la moda de los años 40 añadiendo accesorios de última tendencia en un desfile cargado de inquietudes ante la ausencia de un diseñador confirmado, después de que Raf Simons dejara la firma el pasado mes de octubre. Sin duda, un inmejorable bautizo para los suizos Serge Ruffieux y Lucie Meier, al frente del equipo artístico por el momento. No han tenido la misma suerte en la casa Balenciaga, que no ha convencido nada con su desfile repleto de prendas oversize y XXL de ciertos aires deportivos. Tras la marcha de Alexander Wang todas las expectativas estaban puestas en Demna Gvasalia, que para su debut se ha olvidado de la esencia de la firma del español. Los fashionistas no han identificado al Balenciaga más puro y eso, en la capital mundial de la moda, en su adorada pasarela parisina, es difícil de perdonar.

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