Primer aniversario del fallecimiento del hijo de Ana Obregón Un año sin Álex

  • Ana Obregón recuerda en las redes sociales el primer aniversario de la pérdida de su único hijo

  • "Me morí el día que se fue mi hijo", afirma, "pero sé que voy a renacer"

Ana Obregón y su querido y recordado hijo, Álex Lequio Obregón.

Ana Obregón y su querido y recordado hijo, Álex Lequio Obregón. / Hola

El 13 de mayo de 2020 toda España se vio conmocionada ante el anuncio de una muerte tan inesperada como triste, pues falleció Álex Lequio a los 27 años de edad tras una larga lucha contra el cáncer. Pero, sin duda, los que peor lo pasaron fueron Ana Obregón y Alessandro Lequio, sus padres, quienes han demostrado el incondicional amor que le profesaban y le profesan.

Ana y Alessandro Lequio, en Barcelona tras fallecer su hijo. Ana y Alessandro Lequio, en Barcelona tras fallecer su hijo.

Ana y Alessandro Lequio, en Barcelona tras fallecer su hijo. / Hola

Si hay algo que caracterizó los últimos años del joven fue la valentía y el coraje que tomó por bandera para enfrentarse a esa enfermedad que terminó quitándole la vida. Ése fue el mensaje que dejó tras de sí a la mayoría de los que lo conocían, incluida su madre, quien, a pesar de pasar los peores momentos de su vida, sigue manteniéndose en pie convencida de que es con la ayuda de su niño.

"13 de mayo del 2020. El día que necesitaban un héroe en el cielo. El día que me morí contigo, hijo mío", ha publicado este jueves Ana Obregón junto a un montaje de fotos en el que se ve a Álex en diferentes momentos de su vida, muchas de ellas sonriendo y feliz. La actriz y presentadora conmemoró así el primer aniversario de su pérdida.

Ana, con su hijo Álex, en una imagen de sus redes. Ana, con su hijo Álex, en una imagen de sus redes.

Ana, con su hijo Álex, en una imagen de sus redes. / Instagram

Las fuertes restricciones sanitarias de hace un año, no hicieron más que añadir más dolor al terrible trance al que se tuvieron que enfrentar Ana y Alessandro. Los dos se encontraban en Barcelona, donde se trasladó Álex unos días después de decretarse el estado de alarma para someterse a un tratamiento experimental tras una recaída del sarcoma de Edwing que sufría desde 2018. También los acompañaba su novia, Carolina Monje, que no se separó de él hasta el fatal desenlace.

Ana Obregón y Carolina Monje, de la mano, en el funeral de Álex Lequio. Ana Obregón y Carolina Monje, de la mano, en el funeral de Álex Lequio.

Ana Obregón y Carolina Monje, de la mano, en el funeral de Álex Lequio. / Hola

Las imágenes de una Ana Obregón completamente destrozada, que contaba con el único apoyo del padre de su hijo, que en los días posteriores lució todo el tiempo una camiseta azul que pertenecía a su hijo mediano, conmovieron a toda España.

"Me morí el día que se fue mi hijo. Pero sé que voy a renacer", asegura en la edición de Vanity Fair de este mes. Su último ingreso fue el 6 de febrero del 2020. Ese día Álex dejó un abrigo sobre el sofá. Ana Obregón no ha sido capaz de guardarlo. "Tal cual lo dejó, ahí está. No lo voy a mover nunca". La maleta que se llevó a Barcelona también sigue tal cual. No la ha deshecho.

En el reportaje de una revista que ha salido publicado este mes. En el reportaje de una revista que ha salido publicado este mes.

En el reportaje de una revista que ha salido publicado este mes. / Vanity Fair

"Todas las noches y todas las mañanas entro en su cuarto: 'Buenos días, buenas noches'", se lamenta. Su vida se paró en 2020, pero no por la pandemia, por la muerte de Álex. "Yo de la pandemia no me he enterado. Ahora la gente tiene miedo a la vacuna. Y yo pienso: '¡Madre mía!' Que les digan a los enfermos de cáncer el veneno que les están metiendo, que ni te lees los efectos secundarios. La muerte es lo de menos", sostiene.

Su familia ha sido su gran apoyo desde entonces. Sus cuatro hermanos, Juan Antonio, Celia, Amalia y Javier, han sido su sostén. Y sus padres, a los que visita a diario. "Teniendo en cuenta su edad, están fenomenal, aunque a veces se les va... Con lo de mi niño se enteraron en el momento, pero no sé... De repente se les ha olvidado. Gracias a Dios. Creo que es un mecanismo de defensa. El otro día le dije: 'Mami, que voy a comer', y me contestó: 'Tráete a Álex que hace mucho que no le veo'".

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