Doña Elena: de infanta y Borbón, a madre

La hermana mayor de Felipe VI cumple 56 años más lejos que nunca de Zarzuela y volcada en sus dos hijos.

La infanta Elena, en una de sus últimas apariciones en público.
La infanta Elena, en una de sus últimas apariciones en público. / Efe
Fátima Díaz

20 de diciembre 2019 - 20:07

La infanta Elena, hermana del rey Felipe VI e hija mayor de Don Juan Carlos y Doña Sofía, ha cumplido este viernes 56 años más alejada que nunca de Zarzuela con y un objetivo claro en mente: lograr que sus dos hijos, Felipe Juan Froilán y Victoria Federica, no se vean implicados en polémicas mediáticas. Su casi nula relación con su cuñada, la Reina Letizia, y el hecho de que ya no ocupe ningún papel importante en la agenda oficial de la Casa Real Española hacen que Doña Elena haya optado por mantener un perfil bajo y disfrute de un relativo anonimato. Uno de los últimos actos públicos a los que ha asistido fue la pasada semana, cuando presidió la asamblea general del Comité Paralímpico Español en la que se dio el visto bueno a los planes y preparativos de la delegación española que participará el próximo año en los Juegos Paralímpicos de Tokio. Su trabajo en la Fundación Mapfre, con sede en el madrileño Paseo de Recoletos, las labores solidarias y sus hijos ocupan ahora todo su tiempo.

La infanta Elena, en un acto de la Fundación Mapfre.
La infanta Elena, en un acto de la Fundación Mapfre. / Efe

Elena María Isabel Dominica de Silos de Borbón y Grecia, la hermana mayor del Rey, lleva una vida bastante apartada de los medios. Nadie podía imaginar hace una década que, la que para muchos era la infanta con más popularidad entre los españoles, desapareciera prácticamente de la vida pública y real de manera casi radical.

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La infanta mantiene un trato muy cercano desde siempre con su padre, Don Juan Carlos, con quien comparte su afición por los toros.

Fue tras la llegada al trono de Felipe VI, cuando las infantas Elena y Cristina desaparecieron del protocolo real y desde Zarzuela decidieron apostar por el núcleo duro como imagen de una nueva monarquía: los Reyes, sus dos hijas y, a cierta distancia, los Reyes Eméritos.

La infanta Elena con su padre, el Rey Emérito, en una corrida de toros, a los que ambos son aficionados.
La infanta Elena con su padre, el Rey Emérito, en una corrida de toros, a los que ambos son aficionados. / Efe

Felipe VI se mantuvo más tajante que su padre con respecto a su hermana Cristina, salpicada directamente por el escándalo del Caso Noos, uno de los grandes escollos que vivió el reinado de Juan Carlos I en sus últimos años. Para muchos, la gran perjudicada de este escándalo ha sido Elena, que ha seguido la misma suerte que su hermana sin tener nada que ver con él.

Desde hace unos años la vida social de la infanta Elena también ha decrecido. Lejos de tener un papel destacado bajo el reinado de su hermano, la duquesa de Lugo se centra en su trabajo en la Fundación Mapfre y suele evitar los actos donde vaya a acudir prensa. La hípica y los toros siguen siendo sus grandes pasiones y es casi únicamente en eventos de este tipo donde los medios la suelen fotografiar.

Actualmente mantiene un trato inmejorable con su padre, Juan Carlos I, lo mismo que con su hermana Cristina, con la que se deja ver habitualmente en Madrid cuando ésta acude a la capital. También sigue fiel a sus amigas de siempre, como su prima María Zurita, con la que sale a menudo.

Doña Elena con su hermana, la infanta Cristina, en una visita de ésta última a Madrid.
Doña Elena con su hermana, la infanta Cristina, en una visita de ésta última a Madrid. / Europa Press

Pero, sin duda, algo que ya no oculta la hermana de Felipe VI es su nula relación con su cuñada, la Reina Letizia. Poner una fecha de inicio al deterioro de esta relación es complicado, pero algunos medios apuntan al verano de 2007. Ese fue el momento cumbre en el que se hizo público algo que ya se palpaba en el ambiente: la poca afinidad entre la entonces Princesa de Asturias y sus cuñadas.

La periodista Carmen Rigalt, cronista durante años de los veranos reales, fue la primera en poner negro sobre blanco a las desavenencias existentes entre las féminas de la Casa Real. Otra conocedora de los temas zarzueleros, la escritora Pilar Eyre, ahondó más en el tema y explicó el peculiar juego de damas que se estableció en la Corte española con la llegada de Letizia Ortiz. Según Eyre, la ex periodista vio peligrar el futuro acceso de su marido al trono ante la errática situación que vivía la Corona en los últimos años de reinado de Juan Carlos I. Letizia apostó por su marido y, sobre todo, por su hija Leonor, la niña que algún día se sentaría en el Trono de su abuelo. Esta toma de posición rompía el status quo en Zarzuela y no gustó para nada ni a Elena ni a Cristina.

Doña Elena y la Reina Letizia, en una de sus escasas apariciones juntas hace años.
Doña Elena y la Reina Letizia, en una de sus escasas apariciones juntas hace años. / Efe

Ahora, mientras Letizia Ortiz y Felipe VI se desviven por dotar de un relato propio a su actual reinado, la infanta Elena asume ya un papel secundario en la historia de la Monarquía Española. Es consciente a sus 56 años que ya es más pasado que presente y, desde luego, que futuro.

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