100 años de la hazaña aeronáutica de un jerezano
Tal día como hoy, un 22 de enero de 1926, hace justo cien años, partían del Muelle de la Cazadilla en Palos de la Frontera (Huelva), el comandante de Infantería Ramón Franco, el capitán de Artillería Julio Ruiz de Alda, el teniente de Navío Juan Manuel Durán y el cabo Mecánico Pablo Rada. Su destino era Buenos Aires en la Argentina. El medio, un hidroavión. El motivo, un ‘raid’ (prueba deportiva) para batir el récord del mundo de distancia recorrida en etapas. El premio: la Gloria.
Estos cuatro audaces jóvenes militares fueron protagonistas de la primera gran hazaña de la aeronáutica militar española, que dependía del Ejército de Tierra cuando no existía lo que hoy conocemos como Ejército del Aire. El mismo rey Alfonso XIII y Miguel Primo de Rivera apoyaron la iniciativa.
Dicha empresa se consiguió en siete etapas, donde el hidroavión Dornier Do J Wal, conocido como el Plus Ultra y una envergadura de 22,5 metros de largo, partía desde Palos hacia el Puerto de la Luz en Las Palmas de Gran Canaria, abarcando una distancia de 1.300 km y consiguiéndolo en 8 horas. La población canaria los homenajeó recibiéndolos en los muelles.
La segunda etapa comenzaba el 26 de enero, desde Las Palmas hacia la isla portuguesa de Porto Praia (hoy Cabo Verde), frente a las costas africanas de Senegal, comprendiendo una distancia de 1.745 km, lográndolo en 9 horas y 50 minutos.
Estas etapas estaban apoyadas desde el mar, por el crucero Blas de Lezo y el contratorpedero Alsedo de la Armada Española, que les aportaban el avituallamiento necesario, tanto personal como mecánico y de combustible.
La tercera era la más larga y difícil pues había que cruzar el Océano Atlántico a mar abierto, sin el abrigo de las costas. Por exceso de peso, tuvieron que aligerar la carga del avión, bajando equipaje personal y al tripulante Durán, que siguieron su camino en los buques de apoyo. Partieron de Porto Praia camino de Pernambuco, pero debido a fuertes vientos se desviaron, teniendo que amerizar en la isla de Fernando de Noronha en el noroeste brasileño. Allí no les esperaba nadie. Esta etapa constó de 2.305 km de distancia, realizados en 12 horas y 40 minutos. Cuentan que al cruzar la línea del Ecuador, brindaron con una copa de coñac. Al poco llegó el buque Alsedo, del que se hicieron de herramientas, repuestos, alimentos y subió de nuevo el teniente de Navío Durán.
El día 31 de enero despegaron hacia Pernambuco, cubriendo los 540 km que distaban la isla y la costa de Brasil. Esta etapa, que se presumía de poca importancia, se convirtió en la mas dura del raid, pues se rompió la hélice principal, la que el mecánico Pablo Rada, demostrando una pericia desmedida, logró reparar en pleno vuelo.
Ya totalmente reparado de todo desperfecto el aparato, el 4 de febrero abandonaron Pernambuco con destino a Río de Janeiro, totalizando 2.100 km en 12 horas y 15 minutos. Y si en Pernambuco el recibimiento fue inimaginable, en Río se desbordó. “Cientos de miles de personas, autoridades, abrazos, policías, discursos elocuentes, cohetes, aplausos, gritos, y nosotros aprisionados en el centro de esta masa que camina hacia el centro de la ciudad, sin lograr poner los pies en la tierra”, comentaban en sus memorias.
El 9 de febrero partieron hacia Buenos Aires, pero por el cansancio acumulado se vieron obligados a aterrizar en Montevideo tras 2.060 km, realizados en 12 horas y 5 minutos.
Después del merecido descanso, el 10 de febrero, a las 12 horas y 27 minutos, tras 220 km realizados en 1 hora y 11 minutos, llegaba glorioso el avión español Plus Ultra a Buenos Aires, donde el recibimiento fue indescriptible: “Aquello fue una locura”.
El vuelo desde el punto de vista técnico fue calificado como un rotundo éxito, con un total de 10.270 km, consiguiéndolo en 59 horas y 30 minutos, a una velocidad media de 172 km/h, en siete etapas.
La hazaña protagonizada por Franco, De Alda, Durán y Rada quedaría escrita en renglones de oro para la historia aérea española. El entusiasmo tanto en España como en un gran número de países, sobre todo en Argentina, llegaría a cotas inimaginables antes de la proeza.
El gobierno argentino donó una escultura de Ícaro, que está expuesta en el muelle de la Reina de La Rábida (Huelva). El Rey Alfonso XIII regaló el Plus Ultra a la Argentina, exhibido actualmente en el Complejo Museográfico de Luján (Argentina). Hay una réplica del hidroavión en el Museo de Aeronáutica de Madrid (Cuatro Vientos).
Hasta el mismísimo Carlos Gardel cantaba un tango argentino a la memoria del Plus Ultra que decía:
“Desde Palos, el águila vuela
y a Colón, con su gran carabela,
nos recuerda con tal emoción
La hazaña que agita el corazón.
Y cantarán con todas las naciones,
entrelazando los corazones,
y en el clamor surge un tango argentino
que dice a España, madre patria de amor.
Dos países en un noble lazo
con el alma se dan un abrazo.
Es la madre que va a visitar a los hijos,
que viven en otro hogar....”
Lo importante para nuestra ciudad, además de la hazaña, es que uno de los ilustres tripulantes era de Jerez: el teniente de Navío Juan Manuel Durán González, nacido en el nº 12 de la calle Honda un 9 de noviembre de 1899. Esta calle también tenía como nombre hasta hace pocos años, 'Aviador Durán González'.
A los 16 años ingresó en la Armada, saliendo de alférez de Navío cinco años mas tarde, teniendo como primer destino el buque Giralda.
En 1917 se creó la Aeronáutica Naval, que no entró en vigor hasta 1920. En 1921 salió la primera promoción, compuesta por Durán y cuatro pilotos más. Tenía 22 años.
En 1922 fue destinado al Dédalo, que junto con Audaz y varias lanchas rápidas son asignadas a la Aeronáutica Naval.
Poco después fue destinado a la base de hidroaviones de Barcelona, donde se convierte en un experto piloto. En 1924 batió el récord de altura con un hidroavión alcanzando los 2.500 mts. En su hoja de servicio se lee que en 1921, 1922 y 1923 Juan Manuel Durán no disfrutó de ningún permiso oficial.
En marzo de 1925 asciende a teniente de Navío destinado a la Escuela Aeronáutica como profesor, y en diciembre lo asignan para formar parte del raid Palos-Buenos Aires.
Tras la hazaña realizada, vuelve a su destino en Barcelona, donde en unas maniobras choca con otro avión y causándole la muerte a los 26 años de edad, el 19 de julio de 1926. Está enterrado en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando.
La ciudad de Jerez le rinde sentido homenaje con un monolito y fuente en el centro de la Plaza de las Angustias. También existe una escultura en Barcelona al ilustre jerezano. En Las Palmas de Gran Canaria, Huelva, Elche y Rota tiene rotuladas sendas calles en la memoria del Aviador Durán González.
La Orden de Santa Bárbara de Jerez está organizando varios actos a lo largo de este año, conmemorando la hazaña aérea y recordando la figura del ilustre jerezano.
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