Tribuna libre

Acerca del congreso local del PSOE (II)

 ESTÁ comunmente aceptado que un partido político es básicamente un instrumento al servicio de la consecución de los objetivos en los que basa su ideario político. Si el partido se define de izquierdas, su compromiso con hacer posible una sociedad cada vez más libre; una sociedad en la que la igualdad de oportunidades pueda  a los hombre y mujeres hacerlos dueños de su destino y una sociedad preocupada y comprometida con no dejar caer a aquellos de los suyos sobre los que se cierne la amenaza de quedar excluidos, se materializará en dotar a la misma de mecanismos suficientes para no sucumbir ante la ley del más fuerte. Sin embargo, cuando el partido político se convierte en un fin en sí mismo, pierde su sentido y no deja de ser una máquina que sirve a los intereses particulares de detentación y permanencia  en el poder de aquellos y aquellas que lo manejan. A partir de ese momento, la aparición de corruptelas de todo tipo, el nepotismo y la mentira como elemento estratégico para la acción política, entre otras prácticas, se impondrán al programa de reformas ofrecido al conjunto de la ciudadanía. Pero en una sociedad democrática, el ejercicio libre y secreto del voto y el escrutinio regular de los ciudadanos sobre el comportamiento de sus gobernantes terminan condenando dichas prácticas y desviaciones al lugar que merecen: la marginalidad y el ostracismo.

El PSOE de Jerez, en cuanto que partido político de izquierdas, no deja de ser un instrumento al servicio del conjunto de ciudadanos y ciudadanas de la localidad. Su sentido radica en ofrecerse como herramienta útil para, desde la normalidad social e institucional, procurar el bienestar de la mayoría. Y así se le reconoció en su momento y así se le dejó de reconocer. Desde entonces, desde mayo de 2011, el PSOE local vive inmerso en un proceso de irrelevancia que lo ha llevado, en lo interno, a languidecer hasta que en septiembre se proceda a iniciar la reformulación de su proyecto y a sustituir a sus actuales dirigentes; y en lo externo, a purgar desde la fría oposición el sentimiento de decepción que generó entre los ciudadanos durante el mandato de gobierno que democráticamente le fue concedido y democráticamente le fue arrebatado; un sentimiento de decepción que aún perdura y que seguirá vigente a lo largo de toda la legislatura si no deja de haber presencias y actitudes que hagan recordar sistemáticamente la confianza frustrada y no llegan mensajes rotundos de haber tomado debida nota de lo que el pueblo soberano quiso decir.

La tarea del PSOE es ingente y no puede ni debe ser abordada en exclusiva por el conjunto de su militancia. En la reconstrucción de la utilidad del PSOE como fuerza política se debe propiciar la participación no solo de sus militantes, también deben tener presencia sus simpatizantes y sus votantes; porque este partido no es patrimonio en términos exclusivos del reducido grupo de personas que componen su censo. Así, el próximo congreso local debe ser abordado desde una posición de “punto de partida” antes que como “punto de llegada” desde la reformulación del proyecto político y el nuevo equipo de dirección, con un nuevo secretari@ general a la cabeza, debe ser capaz de iniciar y coordinar el debate y dar sentido a la acción del grupo municipal.

Se trata, en definitiva, de empezar a desterrar la apariencia de marginalidad y ostracismo que el PSOE de Jerez transmite recuperando, de un lado, la autoestima que como organización hoy está perdida y, de otro, comenzando un proceso de reconciliación con la ciudad y sus gentes.

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