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Jerez

Alertan de problemas de inseguridad en Icovesa tras la llegada de okupas

  • Vecinos de la barriada hablan de un aumento de la delincuencia

  • Desde la asociación señalan que los inmuebles afectados son, en su mayoría, viviendas vacías de bancos

  • La Policía acude cuando los vecinos lo reclaman pero los okupas siguen viviendo en la zona

Calle Bulería, uno de los puntos conflictivos de la barriada. Calle Bulería, uno de los puntos conflictivos de la barriada.

Calle Bulería, uno de los puntos conflictivos de la barriada. / Vanesa Lobo

“Llevo varias décadas viviendo aquí y nunca había visto así la barriada”. Estas son las declaraciones de un vecino de Icovesa que prefiere mantener el anonimato por miedo a represalias. Explica que desde hace aproximadamente unos seis meses ha notado “un incremento de la inseguridad y de la delincuencia en la zona”, coincidiendo con la llegada de okupas a la barriada. De hecho, como ejemplo, recuerda que recientemente ha habido un atraco en un comercio. Afortunadamente en este último suceso, un policía fuera de servicio detuvo al atracador que intentaba asaltar una tienda de congelados a punta de cuchillo jamonero.

“Hay varias viviendas con okupas y uno de los puntos conflictivos está localizado en la calle Bulería”, explica un residente, señalando que se trata de un antiguo mesón vacío en el que “se han colado y ha estado viviendo gente”. A pesar de que tanto Policía Nacional como Local acude cuando los vecinos lo demandan, lo cierto es que los okupas siguen vivienda en la barriada.

“Hay también un piso al que también ha ido ya la Policía porque se escucha a un matrimonio pelearse y después hay varios bloques en los que hay trapicheo de tabaco y hachís”, detalla este afectado. Incluso, reconoce que es habitual “ver movimiento por las ventanas y ver a muchos jóvenes viniendo aquí a menudo a varios bloques”. Por todo ello, “el ambiente que se está viviendo es muy negativo cuando esto siempre ha sido un barrio sencillo, obrero y tranquilo”.

Igualmente, los vecinos ven con temor que “en la plazoleta, en la que está el banco y hay varios comercios alrededor, siempre hay ahora un trapicheo de gente, parece que por temas de drogas... Se ha convertido el barrio en unos meses en algo que no tiene nada que ver con lo que éramos antes”.

“El tema está en que la Policía viene pero esto sigue igual, con los chavales de veinte años entrando y saliendo con niños. Es un problemón”, advierte este residente. A pesar de que el antiguo mesón parece estar vacío en estos momentos, “no sabemos si volverán, ya que hasta estos días de confinamiento estamos viendo jaleo en algunos pisos y se ha llamado a la Policía incluso”.

Esto provoca, además, que los vecinos tengan miedo “cada vez que alguien mayor se va a casa de un familiar y deja su vivienda vacía. Tenemos miedo de que entren okupas y al último que se fue lo avisamos y tuvo que poner una alarma, más de cincuenta meses al mes, para estar tranquilo”, lamenta. Por eso, “los vecinos hablamos para que la puerta del bloque se quede siempre cerrada, porque en más de una ocasión llaman haciendo preguntas, como tanteando. Da la impresión de que alguien está controlando qué pisos se quedan vacíos para ‘alquilarlos’”.

Desde la asociación de Icovesa, su presidente Miguel Zarzuela, reconoce que las quejas vecinales han crecido en los últimos meses. “El problema es que como presidente yo poco puedo hacer, porque tienen que ser las comunidades de propietarios que sufren las molestias las que deben actuar”, explica. Además, “si en un piso entran okupas tiene que ser el propietario el que actúe y, en la mayoría de casos, estamos hablando de pisos que son propiedad de entidades bancarias”, señala Zarzuela.

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