Jerez

Apesorje, sin dinero para el convenio, sin subvenciones ni local

  • La asociación de personas sordas de Jerez lamenta que “seamos la única discapacidad invisible”

Miembros de Izquierda Unida, junto a secretario y presidente de Apesorje. Miembros de Izquierda Unida, junto a secretario y presidente de Apesorje.

Miembros de Izquierda Unida, junto a secretario y presidente de Apesorje.

El trato indiscriminado por parte del Ayuntamiento de Jerez hacia Asociación de Personas Sordas de Jerez, una entidad que atiende no sólo a la comunidad sorda de la ciudad sino también a gran parte de la sierra, sigue siendo una constante en este inicio de 2021.

Para el actual gobierno local, “somos la única discapacidad invisible”, asegura su presidente Pedro Jesús Ramírez Vega, que ha mostrado su decepción con la situación que les está tocando vivir. Ni siquiera la reciente conmemoración de los 50 años de esta institución ha servido para dotar de más medios a un colectivo cuyas necesidades esenciales se han acrecentado con motivo de la pandemia.

Desde Apesorje han venido denunciando desde hace meses esta situación, sin embargo, desde el Consistorio “han hecho caso omiso”, aseguran.

La gota que colma el vaso la ha denunciado Izquierda Unida quien ha asegurado que el Ayuntamiento, al contrario que otras ciudades como Cádiz que han aprobado una subvención anual de 30.000 euros para estas personas, “se ha olvidado de las personas sordas de la ciudad a la hora de conceder subvenciones por valor de 186.000 euros mediante convenios para programas de atención a colectivos desfavorecidos a diferentes asociaciones de la ciudad, entre las que no aparece Apesorje”.

Desde la formación de izquierdas, que ya se informó de esta situación el pasado mes de noviembre, se considera “una vergüenza que el Ayuntamiento siga ninguneando a las personas sordas de la ciudad -durante la pandemia, incluso durante el tiempo que duró el confinamiento domiciliario, la atención del Ayuntamiento a las personas sordas de la ciudad ha brillado por su ausencia- y jugando con el servicio que se les presta a través de esta asociación sin que exista justificación alguna para esta grave discriminación”.

Precisamente el único servicio municipal ofrecido a este colectivo, el convenio firmado en tiempos de Pedro Pacheco y que les permite tener un intérprete de lengua de signos en la Oficina de Atención al Ciudadano (OAC), no se está abonando, por lo que está poniendo en serio riesgo su permanencia.

“No sólo sigue sin cumplir su compromiso con el actual, sino que la asociación no cobra la dotación económica recogida en el convenio vigente desde el año 2018, lo que le está ocasionando un gravísimo perjuicio económico que amenaza su propia viabilidad”, ha denunciado Raúl Ruiz-Berdejo.

Izquierda Unida ha pedido además al actual gobierno municipal que se cumpla con lo aprobado en el pleno, ya que entiende que un servicio “de apenas dos horas de duración durante dos días a la semana es insuficiente”.

La asociación también ha vuelto a solicitar al Consistorio que le ofrezca opciones para el local prometido en su día por Mamen Sánchez, ya que su actual sede de la calle Santo Domingo se ha quedado pequeña para dar cobertura favorable a un colectivo cada vez más amplio y con más necesidades.

No hay que olvidar que Apesorje está integrado por cuatro asociaciones más, como Ejemusor (Asociación Jerezana de Mujeres Sordas); la Asociación de Jóvenes Sordos de Jerez, Gapemaso (Asociación Gaditana Provincial de Personas Mayores Sordas) y el Club Deportivo de Sordos de Jerez.

Asimismo, su sede necesita atender a diario las demandas del colectivo, que van desde un intérprete de lengua de signos (ILSE); o un Trabajador Social o Adecosor (Agente de Desarrollo de la Comunidad Sorda), además de mantener un carácter formativo que ahora mismo no puede albergar.

La desconfianza de esta comunidad con el Ayuntamiento se sigue pues acrecentando, pues no hay que olvidar que a día de hoy aún están pagando el dinero del IBI de los años 2013, 2014, 2015, 2016 y 2017 correspondientes a un solar que les cedió Pilar Sánchez en Chapín y que nunca llegaron a utilizar, pero que el Ayuntamiento les ha hecho pagar, pese aus quejas.

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