Ciudad

El ocaso de la calle Nueva

  • Once años después de la llegada de un clan de Linares, la emblemática calle del barrio de Santiago se ha convertido en un foco de delincuencia 

  • Los vecinos hablan de peleas y gritos constantes entre los toxicómanos que van a comprar a diario y piden más vigilancia 

Una imagen de la calle Nueva tomada hace unos días.

Una imagen de la calle Nueva tomada hace unos días. / Miguel Ángel González

En el año 2011, la vida rutinaria de la Calle Nueva cambió para siempre. Sus vecinos de toda la vida vieron cómo en un abrir y cerrar de ojos, un nutrido grupo de personas procedente de Jaén (a los que se les conoce como el clan de 'Los Paquiqui') ocupaba algunas de las viviendas de la zona, concretamente el bloque de pisos del número 38, una construcción que nunca se llegó a entregar debido a la crisis del ladrillo. Llegaron a Jerez, previo paso por Torreblanca en Sevilla, como consecuencia de un enfrentamiento entre otros clanes en Linares, de donde son originarios. 

Desde entonces esta emblemática calle de la ciudad se ha convertido en uno de los focos de delincuencia más importantes de Jerez, sobre todo en lo que a venta de droga se refiere, hasta el punto de que sus nuevos pobladores siembran el pánico entre los propios vecinos por su carácter incívico y su violencia. 

En esta década mucho se ha hablado y escrito sobre la situación de un barrio, el de Santiago, que debiera ser uno de los enclaves turísticos por excelencia de la ciudad, como el Sacromonte lo es en Granada, pero que a día de hoy es un punto conflictivo, afortunadamente no en todo, pero sí en vías como la Calle Nueva o Cantarería, sin duda, el corazón del mencionado barrio.  

Si repasamos la hemeroteca de los últimos años, comprobamos que en esa zona las actuaciones policiales y las redadas han sido una constante, principalmente por la venta y menudeo de droga. De hecho, en 2019 se desmanteló una plantación de marihuana oculta en una vivienda y en varias ocasiones, como en 2018, la Policía Nacional tuvo que actuar con contundencia en una operación que acabó con varios detenidos. Tampoco han faltado las denuncias de vecinos por arrojar basuras a patios interiores, como ocurrió con la calle Armas de Santiago. 

Las calles Nueva y Cantarería, otrora uno de los grandes focos flamencos de Jerez. Las calles Nueva y Cantarería, otrora uno de los grandes focos flamencos de Jerez.

Las calles Nueva y Cantarería, otrora uno de los grandes focos flamencos de Jerez. / Miguel Ángel González

Esta situación no ha cambiado en estos diez años, es más, muchos vecinos del barrio reconocen que "cada vez está peor", porque ya que este mal ambiente no sólo afecta propiamente dicho a las calles Nueva y Cantarería, sino que también se extiende a otras calles conlindantes. El principal problema a día de hoy es la venta de droga existente, algo que según los inquilinos del barrio "atrae a una serie de toxicómanos y yonkis de todo tipo y ya sabe, a cualquier hora del día hay gente chillando o se pelean entre ellos". De esta forma, el deambular "de mucha gente rara y con unas pintas...", como algunos los califican, ya no sólo se limita a estos dos enclaves sino que afecta a la calle Merced, Taxdirt y la Plaza de Santiago.  

Preguntando entre los vecinos, encontramos todo tipo de historias. La más llamativa es que "hace poco detuvieron a una de las cabecillas que vendía droga y durante un tiempo estuvo esto tranquilo, pero se ve que la han soltado ya y ha vuelto a las andadas". También se habla de los problemas creados por este mismo clan en un local de la Plaza de Santiago que transformaron en una especie de 'club social' y que "en varias ocasiones ha habido jaleo, menos mal que ya no están ahí", comenta otro. 

Sin lugar a dudas, la inseguridad es el problema fundamental en el barrio, sobre todo "a determinadas horas. Durante el día da miedo coger por la calle Nueva, pero lo peor es por la noche, es muy peligroso porque te encuentras de todo. Hace poco a un vecino que circunstancialmente debía ir a la vivienda de su madre para cuidarla, sufrió varias patadas en su vehículo, pensando éstos que se trataba de un policía secreta". 

Luis Bilbao, presidente de la Asociación Jerez por Santiago, admite que "si te vienes por aquí entre las ocho y las ocho y media de la tarde, compruebas el desfilar de gente que viene a comprar droga, es increíble". En su opinión, y es un pensamiento que comparten muchos vecinos del barrio, "tampoco ayuda lo del albergue municipal en la calle Cantarería, al final esto se convierte en un foco de conflicto".

La Policía realizó en enero una redada importante en la zona más complicada, desahuciando incluso a algunas personas que ocupaban viviendas, ya que al parecer, y según cuentan algunos vecinos, "esta gente se dedica a dar patadas a las puertas en los pisos que están deshabitados para luego alquilarlos. Deshabitados y no deshabitados porque hace poco a una japonesa que compró un piso aquí barato, se fue a Japón unos meses y al volver, lo habían ocupado".

Los intentos de la Policía "no sirven para nada porque esta gente se sabe la ley mejor que nadie, y como tienen menores, saben que no se les puede echar de la vivienda ocupada y así seguimos, es la pescadilla que se muerde la cola". 

Pero no todos son de la misma opinión. Otros vecinos de esta misma calle reconocen que "últimamente la cosa está más tranquila, los que la lían son los que vienen a comprar droga, los que mandan, intentan pasar desapercibidos". No obstante, sí que confirman que "esto se ha convertido en una especie de torre de Babel, porque por aquí hay rumanos, brasileños, gitanos de Graná, gente de África...".     

El Ayuntamiento de momento no se ha pronunciado sobre este punto de la ciudad, y lo cierto es que en los últimos años la situación, pese a las denuncias de los vecinos, sigue siendo caótica. Es más, desde la Asociación Jerez por Santiago lamentan que "llevamos pidiéndole al Ayuntamiento un listado de catalogación de las casas sin habitar, pero de momento no nos han dado nada".

También están a la espera de ser recibidos la Asociación para la Recuperación de las Calles Nueva y Cantarería. Así lo reconoce uno de sus creadores, Ramón Soto, quien reclama la designación de estas dos vías del barrio de Santiago como "bien de interés cultural". Tras iniciar el proyecto hace ahora casi un año, la asociación admite que "ya hemos tenido reuniones con todos los grupos políticos de la ciudad que nos han apoyado para firmar una declaración institucional, nos falta el gobierno actual", asegura.

Esta nueva entidad, a la que han dado ya su respaldo más de 700 personas, según apunta Ramón Soto, y en la que encontramos algunos nombres como los de José Mercé, Vicente Soto 'Sordera', Manuel Morao, La Macanita o Rafael de Paula, por citar a algunos, pretende "solventar un problema que todo Jerez quiere que se solucione, nosotros no queremos que se eche a nadie, pero sí que se den los pasos necesarios para nombrar a estas dos calles como zona cultural y a partir de ahí reconstruir un sitio que tiene 300 años de cultura flamenca". 

A día de hoy, once años después de la llegada de estos nuevos moradores, el barrio sigue pidiendo el apoyo de la administración y los vecinos una mayor presencia policial "aunque sólo sea para amedrentar un poco a todos los que vienen". Mientras tanto, uno de los barrios más señeros del mundo del flamenco sigue muriéndose poco a poco. 

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