Testimonios de mujeres del proyecto 'Moda Re' de Cáritas "Aquí encontré mi sitio"

  • La tienda 'Moda Re' es una iniciativa de reciclado de ropa de segunda mano con el objetivo de la reinserción laboral

Soledad de los Santos, Sandra Jiménez, Ana Zayas y Natalia Camacho, en la tienda 'Moda Re' de la calle Algarve. Soledad de los Santos, Sandra Jiménez, Ana Zayas y Natalia Camacho, en la tienda 'Moda Re' de la calle Algarve.

Soledad de los Santos, Sandra Jiménez, Ana Zayas y Natalia Camacho, en la tienda 'Moda Re' de la calle Algarve. / Vanesa Lobo (Jerez)

Recuperan ropa para recuperar vidas. Eso es lo que se siente en la tienda que Cáritas tiene en la calle Algarve, 'Moda Re'. Aquí no sólo se vende ropa de segunda mano, sino que se da la oportunidad de vivir de nuevo, de encontrar un camino, de encontrar tu camino.

Es lo que le ocurrió a Ana Zayas, voluntaria del proyecto. "Perdí un hijo en un accidente de tráfico y me quedé encerrada en mi casa.Él tenía 23 años. Después de mucho psiquiatra, entré en la parroquia de Las Nieves y me encontré con María, otra voluntaria que me animó a ver una 'cosa muy bonita' en el Obispado", relata Ana. Allí estaba la que hoy llama su 'jefa', Sandra Jiménez, y tras conocer el proyecto social "me enamoré de él".

"Me sacaron de donde yo estaba, un pozo del que creía que no podría salir nunca. Me encontré una familia y empecé a ayudar. Siempre me he dedicado a ventas y ahora enseño lo que se iba a morir en mi casa, porque yo no iba a salir más. A quien tenga una depresión no hay que decirle que 'salga' a pasear, sino que vaya a hacer un voluntariado, pero el que esa persona quiera. Yo he encontrado mi sitio en Cáritas. Tengo mucho que agradecerle, y nada es económico", reconoce Ana.

"He encontrado mi sitio en Cáritas. Tengo mucho que agradecerle, y nada es económico"

Zayas asesora a las trabajadoras de 'Moda Re', entre ellas están Natalia Camacho y Soledad de los Santos. "Tengo contrato desde el 6 de octubre, pero estoy en el proyecto desde hace más de cinco años. En mi iglesia me dijeron que había un proyecto para la reinserción laboral de las mujeres y empecé dando clases, después empezamos a montar las naves...", recuerda Natalia.

La situación de Camacho era crítica antes de pertenecer a esta familia de la moda: "Mi situación era de 426 euros de ayuda familiar de mi marido y el apoyo de la iglesia. Pero he pasado de no tener nada a tener una segunda familia. De estar sólo en casa a valorarme como mujer y como mujer trabajadora. La mayoría llegamos con el nivel de autoestima por los suelos. ¡Ahora estamos arriba!".

Cuando Soledad entró en este proyecto de Cáritas tenía un niño de pocos años y tanto ella como su marido estaban en el desempleo. "Mi vida ha cambiado por completo. Ahora me siento útil y estoy aseguradita. He cambiado psicológicamente, económicamente, todo. Cáritas me ha apoyado en todo siempre", declara Soledad. La jerezana reconoce que "no es fácil pedir ayuda. Después de varios meses sin que mi marido recibiera nada, decidí pedir ayuda. A las mujeres que están como estuve yo les digo que no tengan miedo, que en las parroquias hay muchas personas que ayudan y que te apoyan psicológicamente, algo muy necesario".

"Son mujeres ejemplos, luchadoras. Han demostrado que pueden y que si les dan una oportunidad son capaces de comerse el mundo. En Casa Común tenemos 37 participantes en formación, tenemos nueve puestos de trabajo de reinserción y 54 voluntarios", remarca Jiménez, coordinadora del proyecto.

"Hay mucho más detrás de recoger ropa reciclada. Conseguimos que estas personas tengan un oficio y se inserten en el mundo laboral. Hay oportunidad para todo el mundo, pero también hay que saber aprovecharlas. Y en esto tengo que defender a mis mujeres y a todos los participantes porque la oportunidad que les brinda Cáritas de formación si la saben aprovechar pueden conseguir un empleo. Sí se puede. Trabajamos bajo el lema de querer es poder", subraya Jiménez.

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