Carlos Miralles | Farmacéutico en Jerez “Era vergonzoso vender productos a esos precios y no los hemos traído”

Carlos Miralles, en su farmacia de la calle Honda. Carlos Miralles, en su farmacia de la calle Honda.

Carlos Miralles, en su farmacia de la calle Honda. / Manuel Aranda

Carlos Miralles es farmacéutico en Jerez desde septiembre de 1986. Durante este estado de alarma ha abierto su farmacia de la calle Honda y reconoce haber encontrado “serios problemas” para encontrar algunos de los artículos. “Hemos tenido que cambiar la forma de trabajo, estableciendo distancia entre las personas: una persona por mostrador, otra en cola y el resto fuera. Lo que más se ha repetido estos días han sido las dudas sobre el uso de las mascarillas. Qué tipos hay, cuánto duran, si se pueden lavar...”, declara el farmacéutico. 

“Nosotros no hemos tenido problemas para resolver dudas. El problema lo hemos tenido para encontrar productos como mascarillas, guantes, termómetros, geles hidroalcohólicos y sobre todo, es de resaltar la evolución de los precios, que ha sido nefasta. Muchas veces no los hemos traído porque era vergonzoso venderlos a esos precios”, subraya el profesional. 

Desde el Consejo Andaluz de Colegios Farmacéuticos han remarcado durante toda la crisis que “la farmacia es el primer nivel de la atención sanitaria a la población y está desarrollando una labor ejemplar en esta pandemia”. Miralles añade que “somos personal sanitario absolutamente. Alguien que conozca la formación de profesiones sanitarias, sabe que estamos a la cabeza”. 

El propio Colegio de Farmacéuticos de Cádiz resaltó (tras unas polémicas declaraciones del director del Centro de Coordinación de Emergencias y Alertas Sanitarias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón) que “cada día visitan las farmacias comunitarias del país 2,3 millones de personas, siendo en muchas ocasiones el farmacéutico, el profesional sanitario más cercano a la población. Siempre y en especiales situaciones como la crisis de salud que estamos viviendo, los farmacéuticos atendemos en primera línea y diariamente a miles de ciudadanos, en muchas ocasiones enfermos”.

Y no sólo han atendido con indiscutible vocación de servicio todas las cuestiones médicas, sino que las farmacias también se han convertido en este estado de alarma en la lupa contra el maltrato. Junto al Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) se acordó que las mujeres que estén sufriendo una situación de violencia de género en sus hogares en estos momentos de confinamiento, pueden solicitar ayuda en las farmacias de su barrio usando la clave ‘Mascarilla 19’.

“Yo creo que, en lo que me toca, a partir de ahora se valorará más la profesión. Hemos solventado muchas dudas, incluso por teléfono. Mucha gente no sabía qué hacer para conseguir un medicamento, hemos informado de que la gente no tenía que ir al centro de salud, que tenía que llamar por teléfono... Hemos dado una información bastante importante que a veces la Administración o no llega o no sabe hacerlo”, remarca Miralles. 

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